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Investigadores israelíes prueban una “cirugía” para bajar de peso mediante hipnosis con resultados prometedores

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Una sala de operaciones real, un cirujano con bata, suero y monitores, pero sin bisturí. En un estudio innovador realizado en el Centro Médico Hadassah del campus Monte Scopus, un equipo médico está simulando una cirugía bariátrica utilizando únicamente hipnosis. Los resultados preliminares son alentadores, aunque los investigadores aseguran que faltan varios meses para completar el estudio.

La mayoría de los participantes perdió en promedio un 10% de su peso corporal en tres meses. “Ya no me tientan las facturas. Es realmente mágico”, contó una de las pacientes.

Hace unos años, “Rose” (nombre ficticio), de Jerusalem, se sometió a una cirugía bariátrica convencional que le permitió perder unos 60 kilos, aunque con el tiempo —como sucede con muchos pacientes— volvió a aumentar de peso. “El ‘período de luna de miel’ terminó y los demonios regresaron”, relató. Probó con inyecciones para adelgazar, pero sufrió efectos secundarios severos, y parecía inevitable una segunda operación. “Me sentía desesperada al no poder bajar de peso por mi cuenta; tenía miedo de volver a cortar mi cuerpo”, dijo. Menos de un año atrás, conoció este nuevo estudio en Hadassah, que —según afirma— le cambió la vida.

En la investigación, los pacientes con obesidad severa se someten a una simulación de cirugía de reducción gástrica en un quirófano real, pero sin intervención física, utilizando únicamente hipnosis.

A diferencia de la cirugía bariátrica o de los fármacos para adelgazar, la hipnosis aún no cuenta con suficiente respaldo científico en el tratamiento de la obesidad. El estudio está dirigido por la psicóloga y especialista en hipnosis Maya Mizrahi, junto con un equipo multidisciplinario del hospital Hadassah y la Universidad Hebrea de Jerusalem. Participan tanto personas que ya se han sometido a cirugía bariátrica como otras que nunca lo hicieron.

Los resultados iniciales muestran que la mayoría perdió cerca del 10% de su peso corporal en tres meses, una cifra comparable a la eficacia de algunos medicamentos actuales para adelgazar.

Rose, de 69 años, participó en la “operación” hipnótica hace algunos meses. Durante la primera semana debió seguir una dieta estricta de líquidos y alimentos blandos, como tras una cirugía real. “Temía no poder hacerlo, pero me sorprendí. Toda mi vida me contuve para no comer, y de repente, Maya jugó con mi mente y todo cambió. Ahora voy a un café y no me cuesta dejar pasar la medialuna junto al café. Ya no es un problema. Es mágico. ¿Quién lo hubiera creído? Este estudio me devolvió la esperanza”, contó.

“En el peor de los casos, funcionará”

La experiencia busca involucrar todos los sentidos. Los pacientes deben ayunar el día anterior a la “cirugía” y, en el día del procedimiento, visten una bata quirúrgica, son conectados a un monitor cardíaco, a un suero (sin aguja) y a un medidor de presión. Mizrahi, vestida como cirujana, los guía al quirófano iluminado y frío, donde les explica visualmente cada paso del procedimiento antes de inducir el estado hipnótico.

Durante 50 minutos, la especialista los conduce paso a paso por el proceso quirúrgico de una gastrectomía en manga, describiendo los instrumentos y los puntos donde normalmente se realizarían las incisiones.
“El cerebro no distingue entre la realidad y la imaginación”, explica Mizrahi. “Al construir un escenario en el que la mente cree que el cuerpo está siendo operado, se pueden recrear o activar los mismos efectos positivos de una cirugía real: sensación de saciedad, autocontrol, confianza y motivación para el cambio.”

A lo largo del guion hipnótico se integran mensajes de refuerzo sobre disciplina, saciedad, deseo de hacer ejercicio y planificación de comidas. “La hipnosis no es magia”, aclara Mizrahi. “Es una herramienta que ayuda a las personas a reconectarse con su cuerpo y con los procesos internos, tanto conscientes como inconscientes.”

Los participantes realizan cinco sesiones con práctica de auto-hipnosis, seguimiento telefónico y una guía nutricional impresa. También se les realizan análisis de sangre para medir niveles de ghrelina y leptina, hormonas vinculadas al apetito y la saciedad.

“Sentí que estaba pasando por la misma experiencia otra vez: los sonidos, el olor, el frío del quirófano, el suero como si realmente estuviera ahí”, dijo Rose, que perdió 17 kilos en tres meses. “Era escéptica al principio, pero pensé: no tengo nada que perder. En el peor de los casos, podría funcionar.”

“Obtenés los beneficios sin el riesgo”

Otro participante, Yuval Wollhandler, enfermero de 45 años y médico de combate en la reserva del ejército, también decidió unirse al estudio. “No quería operarme. Sé lo riesgoso que puede ser y las estadísticas sobre recuperar el peso son altas”, explicó. “Cuando escuché sobre el estudio, me entusiasmé: por un lado, obtenés los beneficios de la cirugía, y por otro, no corrés peligro.”

Wollhandler, que llegó a pesar 145 kilos, había perdido 30 con dieta intensiva, pero en dos años recuperó gran parte. “La cirugía hipnótica se siente muy real”, aseguró. “Uno realmente actúa como si se hubiera operado y respeta las reglas alimentarias que seguiría un paciente real.” Perdió 25 kilos en cinco meses. “No se sintió como una lucha. Incluso ocho meses después, conservo hábitos como planificar todas mis comidas del día.”

Un campo aún no comprobado

“Uno de los grandes desafíos al tratar la obesidad es la desconexión entre la mente y el cuerpo”, explica Mizrahi. “Las personas comen en piloto automático y luego se sorprenden al ver el aumento de peso. Nuestra intervención busca ayudar a reconectar el cuerpo con la mente y trabajar sobre la elección, el control y el impulso.”

La idea surgió de su experiencia como psicóloga médica. “Muchos pacientes regresaban tras una cirugía bariátrica diciendo: ‘Ojalá pudiera hacerme esta operación cada dos años’”, recuerda. Las investigaciones indican que entre 40% y 70% de los pacientes recuperan peso en los cinco años posteriores a la cirugía.

Aunque la hipnosis se usa en algunos países para bajar de peso, el campo sigue sin validación científica suficiente. Además, la mayoría de los métodos existentes se basa solo en visualización guiada, mientras que este estudio incluye una simulación física completa en un quirófano, lo que podría potenciar el efecto placebo.

Hasta el momento, 41 personas se han incorporado al ensayo: 19 que ya se habían sometido a una cirugía bariátrica y 22 que no. Tras tres meses, 35 participantes (86%) comenzaron a perder peso. Entre quienes ya se habían operado, el 66% perdió más del 20% del exceso de peso; en el grupo sin cirugía previa, el 55% logró resultados similares.

“Espero que esta investigación genere un cambio clínico real”, dijo Mizrahi. “Y que se convierta en una intervención que ayude a enfrentar la recuperación de peso, incluso integrándola en los departamentos quirúrgicos de los hospitales.”

El estudio cuenta con la colaboración de la Dra. Tamar Elram, directora del campus Hadassah Monte Scopus; el Prof. Haggi Mazeh, jefe del departamento de cirugía; la Dra. Ronit Greenbaum, cirujana bariátrica; y el Dr. Yorai Tal Ron, psiquiatra del hospital Hadassah Ein Kerem. También participan el Prof. Danny Ben-Zvi, jefe del laboratorio de investigación metabólica y de diabetes de la Universidad Hebrea de Jerusalem, y el Dr. Eitan Abramowitz, psiquiatra y especialista en hipnosis médica del Instituto Hypno-Campus.

Fuente: Ynet.

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