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Sara Korin: ‘‘Abi no murió, cayó en defensa de su población porque él era el responsable de la seguridad’’

Por M S
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Itongadol/Agencia AJN.- Sara Korin, la mamá de Abi, uno de los primeros hombres argentinos que murieron en la masacre del 7 de octubre de 2023, mantuvo una entrevista con el director de la Agencia AJN, Daniel Berliner, en el marco del ciclo “Diálogos”, una entrega semanal transmitida por Dnews que propone un espacio de conversación inteligente, plural y comprometido con la actualidad.

Recordando a su hijo, Sara expresó: ‘‘Yo quiero justicia. La voy a pedir, porque vos dijiste en tu introducción que Abi murió. Abi no murió, y eso lo sabemos por la documentación que recibimos. Abi no murió. Abi cayó en defensa de su población porque él era el responsable de la seguridad del kibutz’’.

‘‘Abi cayó como un héroe y está enterrado en el cementerio militar de Kfar Saba. Fue enterrado con todos los honores. A Abi le encantaba la vida, y él no murió; tampoco lo mataron. Abi murió luchando’’, agregó su madre.

A su vez, Sara afirmó que ‘‘Abi también cayó en un Holocausto, y nunca había pensado que iba a ser así. Nunca pensé que yo iba a ser testigo de otro Holocausto’’.

Entrevista completa:

-Quiero darte las gracias porque no es una entrevista sencilla y nos has abierto las puertas de tu casa para que podamos hacerla, y yo lo valoro enormemente, así que quiero agradecerte.

-Al contrario, no tenés nada para agradecerme. En el minuto que me enteré de que Abi ya no estaba, me hice una promesa: que lo voy a recordar y voy a hacer todo lo posible para recordarlo mientras viva.

-Bueno, entonces es un honor poder colaborar con ese deseo. Estamos en una casa muy especial, una casa llena de historia. Para aquellos que no conocen, hay familias ampliadas alrededor de la familia Korin, de Moishe -que falleció hace poco, tu esposo-, un hombre muy importante en la vida judía de la Argentina, donde ustedes transitaron la vida y nosotros también como alumnos. Así que es realmente muy conmovedor e importante para mí dejar registro personal de esta etapa de tu vida.

Tengo el recuerdo de que ustedes viajaban mucho a Israel. ¿Cómo era el kibutz donde vivía Abi? ¿Es el mismo donde él hizo aliá, entiendo, de muy joven? ¿Cómo era esa vida de Abi?

-Abi a los 18 años decidió hacer aliá y, como fue con un grupo, le designaron un kibutz cerca de Jerusalem, un kibutz que ya tenía bastantes años. Pero él prefirió ir a un kibutz que recién se había ubicado en el lugar, recién empezaba a trabajar la tierra, recién empezaba a poner sus bases. Estamos hablando de Holit, que está casi al sur de la Franja de Gaza, a unos tres kilómetros.

-Ahí hubo una elección por parte de Abi.

-Ahí hubo una elección. Él quiso empezar, quiso ser de los primeros, quiso ser de los fundadores, y se unió a ese grupo de jóvenes, muchachas y muchachos. Ya había niños también, y empezó a subir ahí. Y ahí fue su lugar en el mundo donde también realizó su familia, su vida familiar. Ahí encontró a su prometida, se casaron, y después de unos años nos dieron tres bellísimos nietos, pero de una sola vez, que son los famosos trillizos.

-Recuerdo de mi juventud y de mi infancia que ustedes viajaban mucho. ¿Cómo eran esos encuentros, esos tiempos que compartieron? Claramente diferentes épocas, de soltero, de casado, otra con nietos… ¿Qué recordás de esas visitas tuyas con Moishe visitando a Abi en el kibutz?

-Siempre era lindo llegar al aeropuerto de Ben Gurión. Siempre teníamos mucha emoción cuando el avión ya estaba casi aterrizando y volábamos sobre Tel Aviv. Sabíamos que Abi nos esperaba, que la familia de Abi nos esperaba. Después vinieron los trillizos. Se disfrutó. Por eso empiezo por la llegada, porque siempre la llegada es muy linda, y las despedidas son difíciles.

Pero bueno, en lugar de elegir otros lugares, elegíamos, cuando viajábamos, ir a Israel para ir a ver a la familia. Yo también tengo un hermano con una familia muy numerosa y tengo muchos amigos y gente de la vida. El tiempo que estábamos no nos alcanzaba para visitar a todos, pero por supuesto que la prioridad siempre era Abi, su familia, estar en el kibutz, participar de un kabalat shabat, estar con ellos, salir, hacer un paseo, caminar por el campo porque a él le encantaba la naturaleza. Era un amante de la naturaleza y yo creo que es un artista anónimo, porque sacaba hermosísimas fotos.

-Era muy modesto.

-Sí, era muy modesto. Nunca quiso publicarlas. Y las fotos hablan de él, porque uno toma y elige, y su ojo miraba lo que era él. Y él reflejaba en sus fotografías lo que él era: la libertad, el espacio abierto, los amaneceres, la luz, las estrellas, los pájaros volando, los animales corriendo por el campo, una flor, una abejita posada en una flor, las gotas del rocío sobre los pétalos. Esa era su sensibilidad, él era así. Si entraba algún bichito a la casa Abi no permitía que se lo matara, sino que con una hojita o con algo lo sacaba afuera para que siga viviendo. Y eso es lo que le enseñaba a sus hijos.

Yo quiero justicia. La voy a pedir, porque vos dijiste en tu introducción que Abi murió. Abi no murió, y eso lo sabemos por la documentación que recibimos. Abi no murió. Abi cayó en defensa de su población porque él era el responsable de la seguridad del kibutz. Abi aprendió los últimos 20 años a dormir con un ojo abierto y un ojo cerrado, y tres teléfonos alrededor suyo. Abi tenía un oído muy especial, muy entrenado. Y Abi salió, porque lo vieron, fue el primero, uno de los primeros. Abi salió de su casa y, también por la documentación que recibimos, sabemos que Abi peleó contra los terroristas.

-Se habla de muchos terroristas alrededor de él, muertos.

-Sí, así lo encontraron después de una semana. Y entonces yo digo que Abi murió luchando, defendiendo lo que él amaba. Esa tierra. Abi era muy argentino también, porque era un hincha fanático de Boca, y él gozaba cada partido y miraba cada partido en estos 30 años, y se comunicaba con sus hermanos cuando Boca ganaba. Pero también aprendió a querer a esa tierra en la cual eligió vivir. Y Abi cayó como un héroe y está enterrado en el cementerio militar de Kfar Saba. Fue enterrado con todos los honores. A Abi le encantaba la vida, y él no murió; tampoco lo mataron. Abi murió luchando.

-Hace poco hubo un homenaje por los dos años del 7 de octubre y tu hijo Dani leyó una frase muy poderosa en el pueblo judío: “Kol Israel arevim ze laze”. Me gustaría que la expliques.

-‘‘Kol Israel arevim ze laze’’ quiere decir que todo judío es responsable por otro judío. Yo la ampliaría y diría que cada hombre es responsable por su semejante y por cualquier ser humano. Porque creo en eso, porque así lo educamos. Pero bueno, él, contra su voluntad, tuvo que salir a matar porque esa noche él estaba en su casa, sus hijos estaban en su casa, su esposa estaba en su casa. Y todos los demás estaban plácidamente durmiendo en el amanecer de Simjá Torá. Y estas hordas terroristas entraron sin piedad, quemaron, abrieron vientres de mujeres, tiraron bebés a un horno. Tiraban a mansalva. Y bueno, tenemos que defendernos. Yo quiero saber qué país o qué gobierno o qué Estado hubiera actuado de manera diferente.

-¿Qué significa para el mundo que esto que pasó el 7 de octubre —y lo suelo preguntar seguido— haya ocurrido con un Estado de Israel fuerte? No como en la época del Holocausto en la que no había un Estado de Israel y tampoco la gente tan fuerte como se la ha visto desde la creación del Estado de Israel. ¿Qué pensás sobre esto?

-Todo pueblo tiene derecho a defenderse. Toda persona tiene derecho a defenderse cuando es injustamente atacada. Y nosotros como pueblo hemos pasado por muchas atrocidades. Pero por esas cuestiones de la historia, del destino, del ser, de la esencia, de la cultura, de la religión —no sé exactamente cómo llamarlo—, el pueblo judío ha resistido a grandes imperios. Fuimos esclavos en Egipto y salimos de Egipto; fuimos llevados como cautivos a Babilonia; fuimos destruidos por Roma; el segundo Beit Hamikdash, el segundo templo, fue destruido por los romanos; después pasamos por las cruzadas, pasamos por la Inquisición; ni las hogueras de la Inquisición pudieron acallarnos y seguimos transitando por el mundo; y después vino el Holocausto, y nosotros estamos aquí, y yo te estoy contando una historia, y mis abuelos de parte paterna y todos mis tíos fueron víctimas del Holocausto. Y yo sigo aquí. Soy la madre de Abi, que también cayó en un Holocausto, y nunca había pensado que iba a ser así. Nunca pensé que yo iba a ser testigo de otro Holocausto.

Pero es difícil entender por qué surge y resurge el antisemitismo cuando somos un pequeño país, más chico que la provincia de Tucumán, en un país en donde en la Knesset, en el Parlamento, hay diputados árabes; donde en las universidades hay profesores árabes; en donde en los hospitales hay jefes de servicio árabes; en donde hay militares árabes en el ejército. Es difícil entender el razonamiento de cierta gente que sigue buscando este conflicto, que no tiene sentido.

Por eso yo también abogo por la paz, por el entendimiento entre las diferencias. Justamente creo que si fuésemos todos iguales sería un mundo muy aburrido. Justamente creo en la diversidad. En este mosaico de diversidades está la riqueza y la posibilidad de vivir en paz y de reencontrarnos unos con los otros.

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-Sara, fuiste responsable de educar generaciones en la escuela Scholem Aleijem. No me animo a decir un número de cantidad de alumnos que han pasado por tu vida, pero sí te quiero preguntar hoy: si estuvieses al frente de la escuela y te tocara estar frente a una nueva generación de alumnos, ¿qué les dirías?

-Sostendría lo mismo que sostuve siempre durante toda mi vida, adecuándome a las realidades y a las circunstancias. Pero diría lo mismo. Diría lo que dije el 7 de octubre, durante toda la mañana, no supimos nada de Abi porque Abi no nos contestaba. Tampoco nos contestaron mis nietos. Nadie contestaba de mi familia, todos me cortaban el teléfono o no me atendían. Y a las tres de la tarde me tocaron timbre Dani y Hagit.

-Contemos que tenés a Dani, Ari, Hagit y Abi como hijos.

-Sí. Ariel vive en Israel. Y cuando ellos abrieron la puerta ya no tuvieron que decirme nada. Entendí todo, porque lo presentía. Y la primera frase que salió de mi boca fue: “Y elegirás la vida”. Y yo elegí la vida para recordarlo y conmemorarlo. Y eso les diría también a mis alumnos. Les diría que elijan la vida, que elijan la vida para vivir una vida digna, para respetar al otro aunque piense diferente, más allá de lo que me pasó y nos pasó. Les diría que elijan la vida, que elijan una vida digna de respeto hacia el otro. Y haría hincapié en la resiliencia. Haría hincapié en esta capacidad de resiliencia que tiene el pueblo judío. Hay algo en la esencia de nuestro pueblo; no sé si es un gen histórico, si es un gen cultural, si lo vamos transmitiendo de generación en generación, pero apostamos, a pesar de todo, apostamos a la vida. Y seguiría construyendo en ese sentido.

-Hablaste de las cosas que no se entienden. Hay muchas familias en el pueblo judío que han perdido hijos, maridos, como vos dijiste al comienzo, hermanos. No obstante, eso, después de Iom HaZikarón, que es el día de recuerdo, en Israel se baila y se festeja, algo que quizás, salvo nosotros, no se puede entender. Pero en este caso, porque te tocó sufrir particularmente la partida de Abi, ¿cómo observás eso que no se entiende fácilmente salvo nosotros? ¿Cómo lo ves después de lo que pasó? Esto que seguramente todos los días lo vas a recordar, y más en Iom HaZikarón, pero si estás en Israel —y por qué no acá también— se va a festejar el Día de la Independencia al día siguiente.

-Porque tiene que ver con la resiliencia. Esto es lo que nos ha marcado a través de los siglos. Y creo que un ejemplo de esto es Janusz Korczak, que podría haberse salvado del crematorio y, sin embargo, salió con la frente erguida con sus niños, con los huérfanos del orfanato, caminando erguido y orgulloso como judío a las cámaras de gas. Y yo creo que esta es la fuerza de la resiliencia. Es la fuerza, ese sentimiento, el sentimiento de no rendirse, de no caer, sino de seguir adelante. Siempre hay un futuro; siempre la vida tiene un sentido. Estamos aquí por algo y cada uno tiene un objetivo para cumplir.

No quiero terminar esta entrevista sin nombrarlo a Moishe, a mi esposo. Fue mi compañero durante 65 años o más. Y después de lo que pasó con Abi, después de que Abi se fue de este mundo, él, de alguna manera, no lo pudo nombrar, no pudo hablar, no pudo poner en palabras su dolor, porque él no concilió, no hizo las paces con el hecho de que un padre tiene que decir el Kadish por su hijo.

-El Kadish es el rezo, la oración que los judíos efectuamos ante el fallecimiento de alguien o recordando a un ser fallecido.

-Él no aceptó en su fuero muy interno; él lo dijo, pero no lo aceptó. Y creo que esa no aceptación lo llevó lentamente a finalizar sus días e irse de este mundo el 17 de julio último. Y cuando duelo, duelo a los dos.

-Con el cariño que nos tenemos y tantos años que nos conocemos, créeme que esta es una entrevista difícil, y realmente creo que había mucho dolor. Lo de Moishe lo mencioné al comienzo, pero quería que vos seas la que conduzca el tema Moishe, que es claramente dos dolores simultáneos en tu vida. Y como te dije, iba a terminar la entrevista comentando que pediste que la foto del Negro esté ahí delante nuestro. Y bueno, trajiste vos el tema, pero no nos íbamos a ir sin comentarlo.

-Muchas gracias.

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