Itongadol/Agencia AJN.- El Gran Rabino de AMIA, Eliahu Hamra, dialogó con AJN tras la partida de los vuelos que ya permiten la salida directa desde Israel de argentinos que habían quedado varados en medio de la actual situación en Medio Oriente. En la entrevista se refirió al trabajo de acompañamiento espiritual y emocional, y a la asistencia directa que el Superior Rabinato de la República Argentina, de AMIA, viene realizando con las personas afectadas y sus familiares.
¿En qué situación se está en este momento respecto a la repatriación de los argentinos en Israel?
Las líneas aéreas comenzaron hoy a operar con los vuelos de regreso desde Israel, tras la ampliación del esquema de actividad en el Aeropuerto Ben Gurión. Hasta el momento, se permite embarcar a 100 pasajeros por vuelo. Los lugares se han asignado de acuerdo con un esquema de prioridades, en el que se ha contemplado los casos más urgentes, como enfermedades, personas mayores que necesitan asistencia, o familiares directos que por diferentes compromisos sociales y religiosos deben regresar al país. La semana pasada, los vuelos de regreso comenzaron a hacerse vía Egipto.

¿Cómo fue para Usted administrar las angustias y ansiedades y temores de los familiares y los que quedaron varados?
Ante situaciones de emergencia, desde el Superior Rabinato nos ocupamos de asistir, orientar y acompañar a cada persona que atraviesa un momento crítico, y que necesita encontrar una solución o tener una respuesta tranquilizadora, ante la complejidad que está viviendo. Entendemos que es nuestra misión, que es nuestra tarea. Es nuestro deber acompañar y asistir en momentos de tanta preocupación, no sólo en el plano espiritual y emocional, que es fundamental ante tanto temor, sino haciendo todo lo que está a nuestro alcance para encontrar soluciones concretas. Más de 1.700 personas están en nuestra base de datos, e integran los grupos de información que hemos conformado desde ya hace un par de años, ante diferentes emergencias.
No es la primera vez que le toca administrar una dificultad tan grande de traer de regreso a Buenos Aires a jóvenes, familias, hombres y mujeres que quedaron en Israel…
El Superior Rabinato ya tiene una tradición en la tarea de gestionar este tipo de situaciones. Por mencionar sólo algunos ejemplos, trabajamos muy activamente durante la pandemia, ayudando a las personas con sus traslados. En el mes de abril de 2020 iniciamos un trabajo muy articulado y permanente en este sentido. Lo hicimos también ante la brutal masacre del 7 de octubre de 2023, y ante los ataques que ha sufrido Israel desde entonces. Nuestra manera de trabajar es a través del contacto directo con cada caso, en red, y sobre la base de la comunicación, y el acompañamiento para poder encontrar las soluciones que cada situación requiere.
¿Quiénes trabajaron para lograr el regreso? ¿Se realizó un trabajo en equipo?
Exactamente. Cada vez que enfrentamos la gestión de una emergencia, nos ocupamos de recolectar la información; organizamos grupos de WhatsApp y, vía Zoom, llevamos adelante las reuniones iniciales en que participan las personas damnificadas. Sistematizamos la información, y comienza un trabajo articulado, en equipo, entre los actores involucrados que pueden proveer las soluciones. Por ejemplo, en oportunidades anteriores hemos trabajado con el gobierno argentino y con la embajada en Israel. También nos ocupamos de hacer gestiones con las líneas áreas, agencias de viajes, etc. Todo el equipo del Rabinato está realizando una gran tarea de ayuda y servicio. La señora Valeria Aijenbom, que cumple tareas de asistencia en el Rabinato, se ha ocupado desde el comienzo de organizar y centralizar la información de cada caso, acompañando muy de cerca a las personas que necesitan orientación.

¿Cuántos eran en total, y cuántos quedan por poder volver y cuándo?
En total, unas 300 personas manifestaron su urgencia por regresar desde Israel. Afortunadamente, muchos ya han podido emprender el regreso vía Egipto, y confiamos en que en los próximos días todos habrán logrado volver. En esta ocasión, a diferencia de otros momentos críticos, ayudó el hecho de que también se podía salir de manera terrestre hacia países vecinos, lo que permitió ampliar las alternativas de traslado. Para salir vía Egipto, se pudo hacer vía el paso fronterizo de Taba y Sharm El Sheikh. Ante la complejidad del momento, nos ocupamos de llevar tranquilidad a las personas, en el sentido de que eran lugares seguros para poder llegar y embarcar desde allí. Otro tema que nos ocuparemos en lo inmediato es del regreso para las Pascuas Judías de más de 300 chicos que están estudiando en Israel, que están desde hace un año fuera de sus casas, y cuyos padres argentinos están reclamando por su vuelta.
¿Un mensaje que quiera destacar ante todo lo trabajado en estos días?
En momentos como estos se pone de manifiesto, una vez más, el enorme valor del sentido de comunidad. Cuando hay preocupación e incertidumbre, es fundamental saber que no estamos solos. El acompañamiento espiritual, la ayuda comunitaria y la solidaridad entre las personas son pilares que nos sostienen. Estas experiencias nos recuerdan que es necesario aunar esfuerzos, trabajar juntos y, sobre todo, no perder de vista nuestra humanidad y el cuidado por el otro.

