Inicio Argentina Dani Dayan llega a la Argentina y hará el traspaso de la presidencia de la IHRA a la Argentina. La asume Marcelo Mindlin

Dani Dayan llega a la Argentina y hará el traspaso de la presidencia de la IHRA a la Argentina. La asume Marcelo Mindlin

Por M S
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La ceremonia formal de traspaso será el 18 de marzo en el Palacio San Martín de la Ciudad de Buenos Aires, con la presencia del canciller argentino, Pablo Quirno.

Itongadol/Agencia AJN.- El presidente del Museo del Holocausto Yad Vashem, Dani Dayan, llega a la Argentina para hacer el traspaso de la presidencia la Alianza Internacional de Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés), que será asumida por Marcelo Mindlin.

Así lo anunció Dayan en una entrevista con la Agencia AJN.

La ceremonia formal de traspaso será el próximo miércoles 18 de marzo en el Palacio San Martín de la Ciudad de Buenos Aires, con la presencia del canciller argentino, Pablo Quirno.

“Fue una decisión del presidente Javier Milei presentar la candidatura argentina para la presidencia de la IHRA y es la primera vez en la historia de este organismo internacional que un país del hemisferio sur asume la presidencia”, destacó Dayan.

Además, Dayan analizó la situación del antisemitismo en el mundo y la importancia de seguir fortaleciendo la educación sobre la Shoá.

Entrevista:

–Estamos frente a un cambio de autoridades de la IHRA, motivo por el cual tiene previsto llegar a la Argentina, si la guerra no lo impide. ¿De qué se trata este cambio de país que lo preside?
–Desde el 1ro de marzo de 2025 al 1ro de marzo de este año tuve el honor de ser presidente de la Alianza Internacional de Recuerdo del Holocausto, que es una alianza intergubernamental en la cual son miembros 35 países, la mayoría europeos, pero algunos no, como por ejemplo Argentina, Israel, Estados Unidos, Canadá y Australia. Nuestra presidencia terminó el 28 de febrero y quien asume ahora la presidencia es la República Argentina. Fue una decisión del presidente Javier Milei presentar la candidatura argentina para la presidencia de IHRA. Es la primera vez en la historia de este organismo internacional que un país del hemisferio sur asume la presidencia. El 18 de marzo haremos un acto en la Cancillería, en el Palacio San Martín, con el canciller Pablo Quirno, para de una forma ceremonial transmitir la presidencia de este organismo tan importante del Estado de Israel a la República Argentina. Los presidentes de la IHRA en este año hasta el 28 de febrero de 2027 van a ser dos personas con mucho talento, con mucha capacidad: mi buen amigo Marcelo Mindlin, el presidente del Museo del Holocausto de Buenos Aires, y la embajadora Fabiana Loguzzo, del Ministerio de Relaciones Exteriores.

–La Argentina tuvo un reflejo muy rápido en ser parte de la IHRA en el comienzo. Hay países, especialmente en la región latinoamericana, que no lo son. ¿Qué significa ser parte y que significa no serlo?
–Es realmente remarcable que en el año 2000 se formó esta alianza, cuyo objetivo es que no se olvide el Holocausto, la Shoá, y no solo que no se olvide, sino que se investigue, se hagan programas de educación, de conmemoración, de archivos, etc. Lamentablemente la República Argentina es el único país latinoamericano que es miembro de IHRA. Había dos observadores latinoamericanos, uno era Uruguay, que lamentablemente en el último plenario no mandó representantes pese a seguir siendo observador, pero aún más lamentable es la postura de Brasil, del presidente Lula da Silva, que retiró a su país inclusive en el estatus de observador. Yo creo que esa decisión del presidente Lula da Silva fue realmente un agravio tremendo a la memoria de la Shoá, es realmente incomprensible.
Una de las metas de la presidencia argentina es expandir los límites, las fronteras de la memoria del Holocausto, y uno de los objetivos es traer a países latinoamericanos a este organismo tan importante, que es el único organismo intergubernamental en el mundo diplomático, en el mundo político, en el mundo de los expertos, que tiene como meta central el recuerdo de la Shoá.

–¿Qué tiene de complejo que un país se comprometa con el IHRA, cuando estamos frente a una brutal experiencia de antisemitismo en el mundo? ¿Hay países que ahora, ante este escenario, se puedan sumar?
–La mayor parte de los países europeos en los cuales sucedió la Shoá, ya son miembros. Pero la Shoá es un evento universal, no es solo de los países que fueron involucrados, sino que todo el mundo tiene que estudiar y aprender lecciones y conmemorar la mayor inhumanidad del siglo XX, quizá de la historia humana moderna. Por lo tanto, yo creo que en este año de la presidencia argentina, que veo que por orden del presidente Milei está dedicando realmente muchos esfuerzos y muchos talentos a esta presidencia, espero que países latinoamericanos se sumen a esta alianza, necesitamos esa diversidad.

–¿Cuál es su mirada frente al compromiso del presidente Javier Milei?
–Tuve el placer y honor de ya encontrarme dos veces con el presidente Milei. La primera vez cuando visitó Yad Vashem en Jerusalem durante su primera visita oficial al Estado de Israel, y la segunda hace un año cuando yo visité Buenos Aires como presidente de Yad Vashem y flamante entonces presidente de IHRA. También tuve una audiencia con el presidente Milei, y cada vez que lo veo salgo realmente movilizado, por su amor al pueblo judío, al Estado de Israel, y por su dedicación a la lucha contra el antisemitismo.

–¿Cómo está viendo el tema del antisemitismo desde el rol que está representando, más el de Yad Vashem?
–Como presidente de Yad Vashem, es increíble la verdad que solo 80 años después de la Shoá, el antisemitismo está prevalente prácticamente en todo el mundo, en Europa y en Norteamérica, especialmente en Australia, por supuesto vimos el horror del asesinato en Bondi Beach. El antisemitismo se convirtió en la lengua franca, en el denominador común de todos los extremistas del mundo, de la extrema izquierda, de la extrema derecha, del islamismo extremo. Todos los extremistas que se odian uno a otro, en otras cosas, no están de acuerdo, pero cuando se trata del odio a los judíos, el odio al Estado judío, no sólo que están de acuerdo, sino inclusive juntan fuerzas y crean sinergia entre uno y otro para arremeter contra los judíos y contra el Estado judío. No hay ninguna duda que eso significa que tenemos que invertir muchísimo más, tanto en educación como en esfuerzos jurídicos. Cada vez que me encuentro con uno de los líderes del mundo, los exhorto a hacer eso, porque el antisemitismo tiene esa característica, que si no es confrontado y arrasado cuando empieza, puede desarrollarse en formas monstruosas, y entonces todo el mundo paga el precio. Hoy los judíos tenemos un Estado, no estamos ya más a la merced de los otros, pero el precio que va a pagar el mundo si no para esa intolerancia no se va a terminar con los judíos, va a terminar con sus propias sociedades.

–¿Por qué se rompió esta cuestión que venía cuidada desde la Shoá? Pareciera que el mundo se animó a algo que no estaba moralmente permitido.
–Era algo latente que quizá también el 7 de octubre le ayudó a su erupción, pero no se puede hablar de nuevo antisemitismo. El antisemitismo es un hilo que empezó ya hace más de 2000 años y cada vez toma otra forma, como un virus. Cuando el mundo era un mundo religioso, era antisemitismo religioso. En otro tiempo fue antisemitismo racial, en otro tiempo fue antisemitismo económico. Nos acusaron de crear el capitalismo y de crear el comunismo al mismo tiempo. Y ahora cuando vivimos en un mundo de política, el odio es por el Estado judío, pero es el mismo antisemitismo y lo vemos en, por ejemplo, ahora en Estados Unidos, lo vemos muy claramente en la derecha, en la izquierda y en el islamismo. Lo mismo sucede en Europa y eso significa que tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para combatirlo, y no me refiero solo a Israel o a los judíos, me refiero a todos los gobiernos del mundo.

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