Inicio ANTISEMITISMO Atentado/San Diego. Unas 700 personas asisten al entierro de la feligresa que salvó la vida de su rabino

Atentado/San Diego. Unas 700 personas asisten al entierro de la feligresa que salvó la vida de su rabino

Por MD
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Itongadol/AJN.- Unas 700 personas asistieron ayer, lunes, al servicio fúnebre realizado en el Beit Jabad de Poway en memoria de Lori Gilbert-Kaye, la feligresa de 60 años asesinada el sábado, en el atentado contra esa sinagoga del norte de San Diego que también dejó heridos al rabino Yisroel Goldstein, una niña de 8 años y su tío, de 31.

Testigos del hecho relataron que la víctima saltó heroicamente para proteger a su líder espiritual cuando John Earnest, de 19 años, abrió fuego en el recinto.

“Mi esposa era una persona que hacía mucho bien en su vida y lo que fuera que yo hiciera que pudiese no haber estado bien, ella lo corregía; tenía un alma que era más grande de lo que cualquiera de nosotros podía creer”, la elogió Howard Kaye (a la izquierda en la foto).

El médico recordó que le practicó reanimación cardiopulmonar, pero “no había sangre y se fue muy rápido; no sufrió y subió directamente” al Cielo.

Finalmente, el viudo instó al asesino de su esposa a cambiar su vida y “volver al mundo real, el de Lori, que es paz y amor en la Tierra”.

Gilbert-Kaye “era mi mejor amiga, mi mayor defensora y mi compañera de baile; sus relaciones eran de las cosas que la hacían sentir más orgullosa”, resumió Hannah, de 22 años, que llevaba un vestido rosa de su mamá (en la foto, abrazada a su padre).

“Me crió para ser como ella: una mujer que abrace, les dé y ame a todas las personas; mi madre prosperó y vivió por la amistad, para entregar flores por todo San Diego y mundo, para disfrutar de la gloria de la conexión, del relato, de la historia”, añadió.

El sábado “vimos la humanidad más oscura y, al mismo tiempo, los esfuerzos heroicos”; esto “no nos quebrará”, sino que “nos levantará”, aseguró Goldstein, con las manos vendadas (en primer plano en la foto).

Gilbert-Kaye “está siguiendo los pasos de grandes mártires de toda la historia; tu vida fue sacrificada, la mía fue salvada y prometo, Lori, que no fue en vano”, cerró junto a su tumba.

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