Itongadol.- El rabino Yosi Baumgarten mantuvo una entrevista con ItonGadol, en el marco del centenario del Gran Templo Paso, que se celebró la noche del miércoles con un gran evento en un importante hotel de Buenos Aires.
El Gran Templo Paso es una sinagoga en el barrio de Once, Buenos Aires. El edificio actual fue inaugurado en 1930, fusionando las comunidades de la sinagoga y de la Escuela Dr. Herzl. El templo representa un importante patrimonio histórico y religioso en el barrio de Once, caracterizado por su arquitectura ashkenazi y su rol en la vida cultural judía de Argentina.
-¿Qué significa para usted ser parte de la celebración del centenario de una sinagoga histórica de la Argentina?
-Un gran honor, mérito y privilegio ser parte de esta sinagoga tan emblemática e importante para la comunidad judía de Argentina.

-¿Qué es lo que la define como “especial”?
– Lo más transcendente y especial son los más de 15 mil casamientos registrados.
Es referente de gran parte de la comunidad judía latinoamericana y argentina específicamente.


-¿Cómo y cuándo llega usted a la sinagoga?
– En el año 2010 me contacta la comisión directiva del templo para que armemos un nuevo esquema del que venía teniendo. Quien me sugirió para la comisión directiva fue el rabino anterior a mí, Damián Karo.
Sugerí que vuelva a sus raíces ortodoxas, que son los que fundaron el colegio “Talmud toiro horishoino Dr hertzl”, el famoso Shule Hertzl. Desde ese momento me contrataron. Comenzamos a hacer las cosas según la Halajá. No música en shabat. Una mechitza que separa entre mujeres y hombres. Toda la comida estrictamente kosher. Casamientos, bar y bat mitzvá como la halajá manda. También me reordené rabínicamente con el Rabinato del Estado de Israel “rabanut harashit le israel”, donde obtuve durante los años la ordenación rabínica de más alto rango entregada a mí por el Gran Rabino de Israel Ashkenazi, aunque firmada por los dos rabinos, llamada teudat rav ir o iore iore, como así también el certificado para poder realizar casamientos y también para dar certificaciones de kashrut.


-¿Quiénes asisten hoy a la sinagoga?
– En las Altas Fiestas la sinagoga de se llena con aproximadamente 2000 personas. Son gente tradicional que viene al templo desde hace muchos años. Y normalmente durante Shabat tenemos entre 150 y 200 personas. también tenemos cenas solidarias todos los viernes a la noche, no se le cobra a la gente, y tenemos domingos solidarios una vez al mes. En las Altas Fiestas, Rosh Hashaná y Pésaj tenemos cenas y bolsones para miles de personas que asisten en las dos noches, entre las que repartimos. Asiste gente del barrio. Tenemos también un grupo de jóvenes, con chicos que vienen de casas ortodoxas que les gusta ir a un lugar donde no se los juzga. Es un espacio de amor que funciona en paralelo al templo, un espacio exclusivo para jóvenes, como así también clases para hombres y mujeres. También tenemos clases para aquellos que quieran estudiar Torá porque están en un proceso de conversión o porque les guste estudiar Torá.

-El hecho de que se ubique en un barrio tan tradicional de la vida judía, El Once, ¿tuvo y tiene injerencia?
– Por su puesto que tiene injerencia, porque en su momento era el templo de referencia para la comunidad ashquenazí. No había tantos templos como hoy y ahí se casó mucha gente. El rabino de Paso en su momento era el rabino de la AMIA. Somos socios fundadores de la DAIA. Es un templo muy importante. Ahí fue el rabino Abraham Blum, que fue nombrado por Perón como capellán al ejército argentino. Es un templo que tiene muchísima historia y estar situado donde antes estaban todos los judíos es algo muy importante.
-¿Cómo celebraron el centenario?
-Lo celebramos en Hotel Alvear. Dijo unas palabras el presidente. Por supuesto se agradeció a toda la gente que hace posible que podamos ayudar a todos los que ayudamos. Lo festejamos con mucha alegría, con toda la responsabilidad, para todos aquellos que dejaron sangre, sudor y lágrimas para poder fundar este precioso templo. Una de las cosas especiales que tiene es la cantidad de rollos de Torá, que tiene más de 50.
Quiero aclarar que también apadrinamos con comida a la Villa 31, a varios lugares en La Plata, soy capellán y asisto gente en la cárcel, nombrado por la AMIA y por el servicio penitenciario para los presos de la comunidad judía. También soy licenciado en Psicología egresado de la USAL.

