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Se llevó a cabo el acto conmemorativo del 69° aniversario de la victoria de los Aliados y el Ejército Rojo sobre la Alemania nazi convocado por Sherit Hapleita (Asociación Israelita de sobrevivientes de la persecución nazi), Generaciones de la Shoá, AMIA, DAIA, Museo del Holocausto/Shoá de Buenos Aires y el Centro Simón Wiesenthal, en el salón auditorio de la AMIA.
El acto, que contó con la asistencia de la embajadora del Estado de Israel en la Argentina, Dorit Shavit, se inició con la entonación del Himno Nacional argentino y el Hatikva, dándose luego lectura a una Declaración Conjunta de las instituciones convocantes.
“Este acto tiene un matiz diferente al que poseen las conmemoraciones que recuerdan el exterminio de seis millones de nuestros hermanos, como lo fuera hace pocos días Iom HaShoá. Sin minimizar el horror, sin olvidar a nuestras víctimas, el aniversario que hoy recordamos es esencialmente una celebración, la del fin del régimen genocida y totalitario que hizo un cultor del odio, que sólo trajo oprobio y sufrimiento a la humanidad”, expresaron.
“Setenta y dos millones de personas perecieron durante la Segunda Guerra Mundial, de los cuales cuarenta y siete millones eran civiles, viéndose involucrados 71 países, casi el 80% de la población del mundo y Diecinueve países dijeron presente y aportaron tropas a la causa aliada”, puntualizaron.
Posteriormente se encendieron seis velas en memoria de los soldados que lucharon contra el nazismo; las víctimas civiles; los asesinados por su credo, etnicidad, cultura, ideología, orientación sexual o discapacidad físico o mentas; los partisanos de todas las nacionalidades; los más de 60 millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial entre ellos 6 millones de judíos, las 5 mil comunidades judías desparecidas; y en nombre de los sobrevivientes de las dos guerras del nazismos: la Segunda Guerra Mundial y la Shoá. En homenaje a todos ellos se hizo un minuto de silencio.
El presidente honorario de Sherit Hapleita y vicepresidente de la Federación Mundial de Combatientes Judíos, Partisanos y Prisioneros de Campos, José Moskovits, quien instalo esta conmemoración, se dirigió a los presentes por intermedio de su hijo Víctor.
“Los sobrevivientes hablan y seguirán hablando a través de sus testimonios. Desgraciadamente de los millones de deportados y masacrados sólo unos pocos fueron liberados. Estos, frágiles pero llenos de esperanza, soñaron con un mundo mejor, con las democracias estables, una mejor vida y mucha dignidad. Los sobrevivientes que vinieron a la Argentina, encontraron en estas tierras la añorada paz y la posibilidad de rehacer sus vidas. Recordar es no olvidar, es compromiso”, dijo.
Luego pidió a las nuevas generaciones que “se hagan cargo de la memoria, año tras año, que se comprometan a mantener la conciencia alerta para que nunca más se interrumpa la paz mundial, la paz en Israel y la paz en nuestra querida República Argentina. Confiamos en D’s para que así sea”.
Como ya es tradicional en estos actos, que vienen realizándose en forma ininterrumpida desde hace más de una década, un representante de alguno de los países que participó en la derrota de la Alemania nazi hizo uso de la palabra, en esta oportunidad el embajador de Rusia, Víctor Koronelli.
Éste explicó que en su país, como antes en la URSS, el 9 de mayo festejan la victoria, pues que por la diferencia horaria, fue cuando se conoció, en 1945, la firma de la rendición de Alemania nazi y afirmó, entre otros conceptos. “Esa fecha, marco el inició de una nueva época, quedando atrás la guerra más devastadora de toda la humanidad. El valor trascendental de esa gran victoria era la derrota del fascismo consiste en la conquista de paz para todos los pueblos, la liberación de la humanidad de la peste fascista que arrasaba a su paso con las vidas humanas de los que no eran sus correligionarios. La gran victoria abrió el camino para el libre desarrollo de las naciones europeas haciendo valer los valores democráticos, creando las condiciones para un intenso progreso en todas las áreas”, destacó.
El tercer, y último orador, fue Emilio Cárdenas, abogado, profesor de Derecho de las universidades de Buenos Aires, Católica Argentina, y de Illinois, que se desempeño como embajador y representante de la República Argentina ante las Naciones Unidas, la República Dominicana y Guyana, y que actualmente es miembro del Comité Internacional Asesor del Alto Comisionado para los refugiados de las Naciones Unidas y presidente de la Asociación Internacional de Juristas.
“Esta noche recordamos el fin de una tragedia que parecía interminable, pero que finalmente fuera anunciado, tras la batalla de Berlín, el 9 de mayo de 1945. Atrás habían quedado de pronto los cinco años, ocho meses y siete días del horror de la guerra; atrás había quedado también e enorme crimen de lesa humanidad que conformara el Holocausto de los judíos, bárbaramente perpetrado”, destacó.
Refiriéndose a la Shoá, Cárdenas sostuvo: “El drama del Holocausto está indisolublemente incorporado a la historia universal, es el símbolo siniestro más evidente de la inmensa capacidad que tiene el hombre de hacer el mal, de extraviar nada menos que su propia condición humana, por eso no puede relativizarse y en un mundo en que aún existe aberrantes expresiones de negaciónismo, mucho menos distorsionarse. El recuerdo del Holocausto nos ayuda a comprender como de la siembra del odio y los resentimientos, de los prejuicios, de las divisiones, de las demonizaciones y denostaciones, así como de las difamaciones se llega con frecuencia al terror, a la violencia y a la muerte (…)”.
El acto, conducido por la señora Aida Ender, tuvo un interludio musical a cargo de la agrupación “Der Shpiler” y contó con la presencia de los sobrevivientes de la Shoá: Sara Rus, Hanka Grzmot, Lea Novera, Moisés Boprowicz, Aarón Balbariski y Helene Gutkovsky, entre otros; del embajador de Alemania, Bernjard Gral Von Waldersee y miembros de las representaciones diplomáticas de Estados Unidos, Austria, Holanda, Polonia, Noruega, Georgia; Republica Checa, e India. También estuvieron presentes Pablo Reisman vicepresidente de la AMIA; Claudio Avruj, presidente del Museo del Holocausto/Shoá; Mario Comisarenco, tesorero de la DAIA; Diana Wang, presidente de Generaciones de la Shoá, Federico Wichter, presidente de Sherit Hapleita; Rosa Rosenblit; Sergio Wider, representante del Centro Simón Wiesenthal; José Hercman; y Nataniel Gorenberg, entre otros.

