452
Significa, ante todo, escuchar y luego hacer. Este es el secreto de toda acción solidaria que de veras alcanza su meta. En todo hecho solidario efectivo el protagonista no es quien ayuda, sino quien es ayudado. Sólo cuando éste recibe lo que necesita (y no lo que otros creen que necesita) se cierra el círculo virtuoso.
La solidaridad activa no es siempre la más espectacular y tampoco la más veloz. No se trata de calmar la propia ansiedad a través de la acción solidaria, sino de atender la necesidad ajena. Así se teje la trama menos visible, la más discreta y efectiva de una solidaridad activa.
La Fundación Judaica a través del proyecto solidario de Colonia Avigdor viene desarrollando desde hace varios años Jornadas de Revisaciones Médicas y Odontológicas gratuitas en distintas especialidades en localidades de la Provincia de Entre Ríos.
En las últimas décadas, la sociedad argentina ha sufrido grandes transformaciones que trajo aparejado la profundización de las diferencias sociales, y miles de habitantes comenzaron a necesitar recibir ayuda de sus conciudadanos de otra manera.
El fenómeno de la solidaridad de los argentinos, en tantas ocasiones tildados de individualistas, es sólo una parte, bastante parcial, de la realidad. Cada día más, los habitantes de nuestro país van comprometiéndose con tareas y organizaciones que implican dar de su tiempo y de su capacidad para resolver problemas o, simplemente, para estar junto a los que necesitan una mano.
Es que hay muchos voluntarios entre los argentinos –esas personas sensibles a la realidad de la pobreza y el sufrimiento–, como es el caso el Dr. Gustavo “Coco” Goldman, coordinador de las Jornadas Médicas que el fin de semana del 6, 7 y 8 de diciembre último ha entregado los anteojos comprometidos a la población de la vecina localidad de Sauce de Luna.
La Fundación Judaica a través de estas acciones se propone reparar en programas de acción la histórica contribución realizada en el pasado por los judíos inmigrantes y con el futuro de nuestra Argentina, estamos ante un horizonte esperanzador porque el espíritu solidario se va consolidando. Es ese espíritu que crece en cada uno de nosotros. Esta presencia le hace bien a un país como el nuestro, que aún está en vías de reconstrucción económica, social y espiritual.

