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Itongadol.- El Prof. Shimon Yankielowicz, profesor de la Escuela de Física y Astronomía de la Universidad de Tel Aviv, recibió el prestigioso Premio Weizmann en Ciencias Exactas 2013 que otorga la Municipalidad de Tel Aviv-Yafo. Compartió esta distinción el con Prof. Eshel Ben-Jacob de la misma Escuela.
Este importante premio fue creado para promover y estimular la investigación en las ciencias y es otorgado anualmente por la Municipalidad de Tel Aviv-Yafo en memoria del Dr. Chaim Weizmann, ex Presidente de la Organización Sionista Mundial y Primer Presidente del Estado de Israel. El reconocimiento se estableció en 1944 y desde entonces ha sido entregado a los científicos Israelíes más destacados.
El Prof. Shimon Yankielowicz, ex Rector de TAU y titular de la Cátedra Dr. Teodoro Jack y Dorothea Krauthamer en Física, fue reconocido en 2013 por sus contribuciones únicas y novedosas a las teorías cuánticas de gauge y de campos supersimétricos y por la gran influencia de su trabajo, durante la última década, sobre la dualidad entre las teorías gauge y gravitacionales.
El objetivo de su campo de investigación es comprender la física de las partículas más elementales de las cuales está constituida la materia, todas las fuerzas básicas (incluyendo la gravedad) entre ellas, y construir una teoría cuántica unificada de todas las partículas fundamentales y las leyes básicas de la naturaleza. El Prof. Yankielowicz es un experto en teoría cuántica de campos, en particular en teorías de gauge y de cuerdas. La teoría de cuerdas es un modelo fundamental de física teórica que básicamente asume que las partículas materiales aparentemente puntuales son en realidad "estados vibracionales" de un objeto extendido más básico llamado "cuerda" o "filamento".
El Prof. Shimon Yankielowicz se desempeña en el departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas en la Escuela de Física y Astronomía Raymond & Beverly Sackler de la Universidad de Tel Aviv. Se recibió de Doctor en Física (Ph.D.) en el Instituto de Ciencias Weizmann. Recibió el Premio Meitner-Humboldt de la Humboldt Foundation y es el Presidente de la Universidad de la Juventud en Tel Aviv. Fue Vicerrector y Rector de la Universidad de Tel Aviv y Director de la Escuela de Física. Es el Presidente de la Junta Directiva de I-CORE (Centros Israelíes de Excelencia en Investigación), que está integrada por once investigadores líderes en un amplio espectro de campos.
Al recibir el Premio el Prof. Yankielowicz, expresó
“Toda la vida me esforcé y bregué porque la ciencia y la investigación fueran la base de nuestra empresa nacional; empero, siempre tuve la certeza de que, linderos con la ciencia, coexisten valores enaltecidos que resultan insoslayables para curar los males de la humanidad: los valores de la cultura y el espíritu, la justicia y la rectitud, la paz y la fraternidad.”
Es destacable que estas palabras, pronunciadas por el primer presidente de la nación, Haim Weizmman, en la primera asamblea legislativa, en 1949, palabras visionarias y cargadas de inspiración, nos acompañen siempre, y en especial en esta noche, en la que se entregan los premios de la municipalidad de Tel Aviv-Yafo a las ciencias y a las artes de la pintura, la escultura y la arquitectura. Me parece encomiable que en esta ceremonia se amalgamen la creatividad y los logros en las ciencias, la cultura y el espíritu, campos en los que se manifiesta “la superioridad del hombre por sobre las bestias” en toda su dimensión.
En el libro de las Crónicas, el rey Salomón, el más sabio de todos los hombres, pide a Dios que se le concedan sabiduría y conocimiento. Reza el texto bíblico: “Da, pues, a tu siervo sabiduría y conocimiento para juzgar a tu pueblo”. Sabiduría y conocimiento. En hebreo moderno, el “conocimiento” se relaciona con el estudio de la naturaleza y de sus leyes, esto es, la ciencia. Por otro lado, la “sabiduría” se centra en el estudio del hombre, su entorno, su espíritu y su creatividad. Es por esto que la ciencia y la sabiduría, así como la necesidad de fomentarlas, valorarlas y honrarlas, constituyen la piedra fundamental a la que se debe toda sociedad democrática, liberal, pluralista, tolerante y abierta, como aquella que aspiramos a ver en el estado de Israel. Los intendentes y los dirigentes de la ciudad de Tel Aviv-Yafo se empeñaron en que la primera ciudad hebrea se convirtiera en el pilar de fuego que marcara el rumbo a seguir y en que ésta orbe señalara el tipo de sociedad que nos gustaría tener en nuestra geografía. Vaya, por tanto, nuestro agradecimiento y reconocimiento a todos los intendentes anteriores y, en particular, a Don Ron Huldai.
La sociedad israelí se encuentra inmersa en una crisis. La sociedad israelí se vuelve cada vez más materialista, a medida que todo pasa a medirse en términos económicos. Aquí se está creando una sociedad que en parte, solamente en parte, es más rica desde un punto de vista económico, pero que por otro lado es más pobre en términos de creatividad y cultura. Esta es una sociedad en la que hay menos igualdad de oportunidades y menos compasión por los sectores desfavorecidos. Las circunstancias de hoy en día dificultan la posibilidad de aprovechar el enorme potencial del que se despoja a la sociedad israelí en su conjunto. Todo esto constituye un desafío para el sistema educativo en todos los niveles. Hoy en día observamos luces rojas en el sistema educativo, incluso en la educación superior. Año tras año, hay menos alumnos que se preparan para obtener el diploma secundario con especialización en las ciencias, hecho que impacta en la cantidad y en el nivel de los alumnos de las facultades en las que se imparten eestas disciplinas. Asimismo existe un número decreciente de estudiantes que se deciden por las humanidades, mientras que una cantidad cada vez más grande de hombres de la ciencia y de las humanidades encuentran hogar en otras latitudes. Todo esto debería preocuparnos. Es importante acercar a aquellos jóvenes sobresalientes que transitan el secundario en todo el país, tanto en el centro como en la periferia, a la formación en el campo de las ciencias y de las humanidades. Esta es una crónica con final anunciado. Es un proceso que nos lleva a un desmoronamiento científico y a una pauperización de las humanidades, y ambos fenómenos constituyen un peligro concreto con gravísimas implicancias para la sociedad israelí, así como para su idiosincrasia, vigor y valores. Una sociedad que consagra los valores de la ciencia, las humanidades y la creación es una sociedad que comprende que no existe una verdad absoluta y que, en donde empieza la veneración obcecada de la santidad, se termina el pensamiento lógico. La ciencia demanda una gran inversión a largo plazo, así como paciencia para llegar a ver los frutos.
Hace pocos años, en un congreso en que se dieron cita los físicos de más renombre en el mundo, se les pidió a estos que respondieran a la siguiente pregunta: “Si pudieran acudir a un oráculo omnisapiente para que les diera una respuesta clara y directa, ¿qué le preguntarían sobre el futuro de vuestra disciplina?” La respuesta que más me agradó fue la del astrónomo Georg Lamater, quien dijo: “No le pediría saber nada, de forma que las nuevas generaciones no pierdan el interés por formular preguntas profundas y por dedicarse a investigar, ni se pierdan la emoción y la felicidad incomparables ante un nuevo descubrimiento o ante una nueva creación. Es importante que todo esto también les quede a las generaciones venideras.” El impulso y la emoción son el denominador común para quienes hoy fuimos galardonados con este premio, cada cual en su campo de creación. Los principios rectores del espíritu judío destacan la dignidad del hombre creado a imagen y semejanza de Dios, el mandamiento “ama a tu prójimo como a ti mismo”, el afán por el saber, que tiene raíces en la leyenda del árbol del conocimiento y en el mandato de pensar, estudiar y crear. Todo esto nos acerca a un estadio superior; como está escrito en los Salmos, Dios hizo al hombre algo inferior a los ángeles.
En nombre de todos quienes recibimos este galardón, quisiera agradecerle al señor intendente de la ciudad de Tel Aviv-Yafo por dar su apoyo y respaldo desinteresados a esta obra prestigiosa e importante que es uno de los símbolos de esta ciudad, a la profesora Zohar Shavit, asesora del intendente para asuntos culturales, quien dedicó tiempo y esfuerzos ingentes a fin de que la ciudad de Tel Aviv-Yafo se constituya en el centro de la creatividad israelí en sus diversas disciplinas, y a todos los miembros del jurado, cada uno en el ámbito de su incumbencia, por encontrarnos dignos de la prestigiosa distinción que se nos concede esta noche. Asimismo quisiera agradecerles a nuestras familias por su comprensión y su apoyo, los cuales nos permitieron dedicarnos a la investigación y a la creación.
Por último, quisiera terminar con una nota personal: Mi padre falleció hace unos cuatro meses a los ciento un años de edad, todavía lúcido y en posesión de sus facultades mentales. Mi padre era un hombre muy especial y médico de alma. Su vida estuvo ligada a todos los grandes hitos del pueblo judío: de la asimilación al sionismo, del holocausto al renacimiento, de la construcción y la creación a la entrega. Mi padre tenía muchas ganas de estar presente hoy y se lo pasaba hablando de eso. Era muy importante para él. Él está aquí con nosotros con todo el corazón y con todo su amor.

