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DAIA: Un aniversario silencioso

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El pasado martes 5 de octubre se cumplieron 75 años de la fundación de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentina (DAIA), y pese a la relevancia de la fecha, la misma pasó casi inadvertida. Digo “casi” pues su actual director ejecutivo, Jorge Elbaum, lo mencionó cuando dictaba una clase a los alumnos del seminario de capacitación de dirigentes que la denominada “representación política de la comunidad judía” está llevando a cabo.

Si bien los antecedentes antisemitas en la Argentina se remontan a casi el mismo momento en que comenzaron a llegar al país inmigrantes judíos, es recién con el ascenso del nazismo al gobierno en Alemania y la primera ola de progroms allí desatados, incentivados desde el poder, que en la comunidad judía de la Argentina comienzan a organizarse cursos de acción para hacer sentir su protesta, primero, y luego, para tratar de evitar que se produjeran hechos similares en el territorio argentino.

En 1933 y por iniciativa de uno de los movimientos sionistas de izquierda que actuaban en Buenos Aires, Poale Sión-Zeire Sión, se constituye el “Comité contra la Persecución de Judíos en Alemania”, integrado por diversas instituciones comunitarias. Esta entidad cambia su nombre, en 1934, por el de “Comité contra el Antisemitismo”, el cual adhiere al organismo que está organizando el Congreso Judío Mundial.

Disidencias internas, en especial sobre qué instituciones debían integrarlo, generan una división y se crea el “Comité Colectivo contra el Antisemitismo en Argentina”.

Esta situación culmina cuando las principales entidades de la comunidad -AMIA, Congregación Israelita de la República Argentina, instituciones sefaradíes y los movimientos ideológicos sionistas- deciden unir ambos comités y fundan, a principios de octubre de 1935, precisamente el día 5, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentina.

Desde ese momento y hasta el presente, la DAIA se ha constituido en una de las instancias más representativas de la comunidad, que si bien nació para combatir el antisemitismo, en la actualidad es una de las principales ONG del país en todo lo que significa la lucha contra el racismo, la xenofobia y todo tipo de discriminación.

Este largo recorrido, del cual hace unos días se cumplieron 75 años, tiene mojones muy significativos, que se iniciaron casi con su misma fundación, como por ejemplo: la permanente denuncia respecto a las publicaciones antisemitas que se multiplicaban en el país a partir de la llegada a Buenos Aires del embajador del Tercer Reich; el apoyo a las gestiones de Soprotimis (Sociedad de Protección a los Inmigrantes Israelitas) e Hilfsverein Deutschssprechender Juden (Sociedad de Ayuda a los Judíos de Habla Alemana, denominada más adelante Asociación Filantrópica Israelita) intentando que la leyes inmigratorias fueran más benignas para los refugiados judíos; o la semana de duelo de todo el judaísmo argentino, en noviembre de 1938, como respuesta a los sucesos del progrom de la “Noche de los cristales rotos”.

Esta última comenzó con un cierre de comercios judíos, sorprendió por su alto acatamiento y la adhesión de muchos negocios propiedad de no judíos, y fue ampliamente reflejada en los medios de prensa de ese momento.

La actividad de la DAIA se expandió a todo el país, fundando filiales en las principales ciudades argentinas que contaban con población judía, y apoyó las gestiones que representantes de las organizaciones judías mundiales realizaban ante las autoridades gubernamentales a fin de lograr la “partición de Palestina”.

Otro momento sumamente grave ocurrió luego de que Adolf Eichmann fuera detenido en la Argentina y llevado a Jerusalem para ser juzgado, un hecho que motivó el recrudecimiento del accionar antisemita y medidas gubernamentales como, por ejemplo, el haber declarado “persona no grata” al embajador del Estado de Israel. Entonces la DAIA llevó a cabo diversas acciones, y entre las principales -también ampliamente difundidas por los medios de prensa- deben mencionarse el cierre de negocios y empresas judíos y la marcha organizada con motivo del “caso Sirota”, en 1962.

Su actuación en las últimas dos décadas -en especial luego de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, donde la DAIA tenía su sede- es por demás conocida, pues trascendió ampliamente la lucha contra el antisemitismo para pasar a combatir toda forma de racismo, xenofobia y discriminación.

Durante estos 75 años la presidieron e integraron su Consejo Directivo dirigentes de todas las tendencias ideológicas existentes en la comunidad, aunque desde principios de los años ’50 del siglo pasado, el sector identificado con el comunismo soviético quedó excluido.

Pero no todas son rosas, pues también existen sectores de la comunidad que critican el accionar de la DAIA en ciertos períodos; por ejemplo, durante la última dictadura militar o la relación que mantenía con miembros del gobierno de Carlos Saúl Menem.

Estos hechos para nada modifican la relevancia de la DAIA; todo lo contrario, pues ponen de manifiesto que la comunidad judía no es monolítica y, por lo tanto, sus instancias centrales -la DAIA es una de ellas- actúan de acuerdo a las opiniones e interpretaciones de los hechos de sus dirigentes, quienes pueden -por ser humanos- acertar o equivocarse, sin por ello desmerecer a la institución como un todo.

Las actuales autoridades de la DAIA están programando actividades para llevar a cabo durante este año, entre las cuales se cuenta la edición de un libro con su historia. Es por ello que llamó la atención que su presidente, Aldo Donzis, no haya aprovechado la ocasión para brindar una conferencia de prensa destinada a poner en conocimiento de toda la comunidad, y del país, cómo celebrarán los primeros 75 años de vida de la institución.

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