Inicio NOTICIAS “El kibutz tuvo que sacrificar su ideología porque no podía sostenerla económicamente”

“El kibutz tuvo que sacrificar su ideología porque no podía sostenerla económicamente”

Por
0 Comentarios

La Agencia Judía de Noticias (AJN) mantuvo una entrevista exclusiva con Abraham Calderón, mazkir olamí (secretario mundial) de la tnuá (movimiento juvenil sionista pionero) Hejalutz Lamerjav, durante su visita a la Argentina, la cual tuvo por finalidad reorganizar la actividad del mismo en las diversas comunidades judías de Capital y el Interior, como consecuencia de los recortes presupuestarios instituidos por la Agencia Judía.

Calderón relató que, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, el 14, 15 y 16 de agosto se realizó una convención, durante la cual “a los miembros de la tnuá se les explicaron las adaptaciones ideológicas, entre las cuales se cuenta que pasó de ser un ‘movimiento kibutziano’ a sostener el ‘kibutzianismo’: se debe vivir en cualquier lugar de Israel, pero manteniendo los principios del kibutz”, la típica granja colectiva israelí.

Hejalutz Lamerjav “apoya la existencia del muro, no como frontera política, sino como una medida de seguridad que deberá desaparecer cuando haya con quién hablar” entre los palestinos, explicó, aunque “somos críticos del hecho que hace 41 años que Israel está gobernando territorios” por ellos reivindicados.

“En la Argentina hay que mejorar la educación judía y la que brinda la tnuá, que debe fortalecer a los jóvenes para enfrentar no sólo el antisemitismo, sino también las posturas antiisraelíes”, continuó Calderón, quien añadió que “también le damos apoyo logístico a una tnuá local, Etz Jaim, a fin de minimizar sus necesidades”.

Respecto a la tarea que realiza Hejalutz Lamerjav, su secretario mundial señaló que hay “cuatro kibutzim identificados con el movimiento -Neot Mordejay, Magal, Bajas y Alumot- y nuestro trabajo sionista es educar a los jóvenes judíos de la golá (Diáspora) para que concreten su aliá (emigración a Israel)”.

“Si bien trabajamos también en Uruguay y Chile, es un movimiento creado -en 1949- fundamentalmente para dar respuestas a la juventud judía de la Argentina, y se comenzó a trabajar en México a pedido de la comunidad, debido a su orientación apartidaria", aclaró Calderón.

“En un principio, cuando existían varios partidos de ideología sionista y socialista, a ninguno adherimos, pero en la actualidad tenemos en los kibutzim gente de todas las orientaciones -también de derecha- y es un diálogo permanente”, prosiguió.

AJN le preguntó a Calderón si no es una contradicción que el mazkir olamí de un movimiento juvenil tenga 60 años, a lo cual respondió que “puede ser, pero la tnuá es soberana y no soy el más joven de los mazkirim mundiales, pero quien tiene una mayor relación con los miembros es quien se encarga de la educación, que tiene 25-26 años”.

“Trato de evitar la relación con los chicos porque me ven como a un prócer y les explico que no lo soy, como tampoco el director institucional ni el rav (rabino), sino que ocupo este lugar por mi experiencia económica y política” porque “me parece muy importante para un movimiento que quiere mantener su independencia que haya alguien que pueda manejarse haciendo gestiones en todos los lugares”.

El secretario mundial de Hejalutz Lamerjav especificó que “mi función es generar los recursos para que la tnuá siga existiendo en la golá, seleccionar a los shilijim (enviados como líderes formales) y manejar los planes (educativos) que hacen los miembros cuando viajan a formarse y perfeccionarse en Israel”.

Sobre el reordenamiento del movimiento kibutziano, en el cual muchos de sus componentes se han “privatizado”, Calderón reseñó que éste “se desarrolló económicamente muy rápido en los ’80, años con una muy elevada inflación, en los cuales los kibutzim establecieron fábricas y -por lo tanto- se endeudaron a altas tasas de interés y entraron en crisis”.

Como consecuencia de ello “se estableció un acuerdo entre las entidades bancarias, el movimiento kibutziano y el gobierno israelí, con la finalidad de solucionar la crisis, y los kibutzim tuvieron que sacrificar su ideología porque no podían seguir sosteniéndola económicamente”.

Así, tuvieron que “adaptarse a la nueva situación, en la cual si bien continúan pensando que se deben satisfacer todas las necesidades de los miembros, reconocen que algunos tienen más posibilidades que otros para lograrlo y se les permite hacerlo, con la obligación de ayudar a sostener” a quienes no tienen esa suerte.

Calderón nació en la Argentina y a los 18 años concretó su aliá, luego de haber sido janij (educando), madrij (instructor) y miembro de la hanagá (conducción) de la tnuá. En 2004 asumió su nuevo cargo.

Luego de 8 meses de preparación en el kibutz Neod Mordejai, Calderón formó parte del grupo de jóvenes que refundaría el kibutz Alumot, en octubre de 1969. Éste había cerrado dos años antes, por motivos económicos. Un par de décadas después se convirtió en la virtual sede israelí de Hejalutz Lamerjav, ya que allí realizan su año de formación en Israel los miembros del movimiento.

 

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más