La base nuclear de vigilancia de Viena dijo ayer que Irán empezó a utilizar el segundo conjunto de la cascada centrífuga 164 vinculada a otra, o unión de máquinas, para enriquecer el uranio hasta un 20 por ciento en su planta piloto de enriquecimiento Natanz. Otra cascada allí ha estado produciendo enriquecimiento de uranio hasta llegar a ese porcentaje desde febrero.
Si se enriquece hasta un 95 por ciento, el uranio puede ser utilizado para construir una bomba nuclear. En un 20 por ciento puede convertirse en armas de un material mucho más ligero.
Teherán niega tener dichos objetivos y dice que sus actividades nucleares son para propósitos pacíficos. Sin embargo, algunos de la comunidad internacional – EE.UU. y sus aliados – no están convencidos.
La vocero de
Esto, agregó, fue “contrario con las resoluciones del Consejo de Seguridad de
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impuso un cuarto round de sanciones a Irán en junio por su negación a parar con el enriquecimiento de uranio. A partir de esto EE.UU. y
Irán le ha informado a
El movimiento mejora la eficiencia de la producción reciclando los restos que deja la primera cascada para extraer más uranio enriquecido a niveles de un 20 por ciento, según dijeron los diplomáticos en mayo cuando revelaron que los técnicos iraníes habían conseguido la segunda cascada centrífuga 164 y estaban listos para activarla.
Uno de los diplomáticos familiarizados con los programas de enriquecimiento iraníes, resaltó, en el momento, que la idea parecía no producir mayores cantidades que la primera cascada, pero que mejoraba la productividad.
Los comentarios de
“Para luchar contra las sanciones vamos a eliminar al dólar y al euro de nuestro intercambio extranjero y lo vamos a reemplazar con la moneda iraní y de cualquier otro país que coopere con nosotros”, dio el vicepresidente Mohammad Reza Rahimi. “Consideramos a estas monedas como sucias y no venderemos combustible en dólares o euros”, agregó.
Ayer, un legislador alemán que visitó recientemente Teherán dijo que los oficiales iraníes temían que el intercambio internacional del país sufra por las últimas sanciones.
Un asesor iraní, mientras tanto, dijo que los americanos “deben estar soñando” si creen que pueden intimidar a Teherán a que termine con el programa.

