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Desde ayer y hasta las 18.32 de esta tarde, en Buenos Aires, se conmemora Tishá beav, una jornada de duelo y reflexión que “nos conmina a rememorar momentos de gran dolor para el pueblo judío”, explicó el rabino Abraham Skorka, de la comunidad Benei Tikvá, a la Agencia Judía de Noticias (AJN), y mencionó la destrucción del primero y el segundo Templos de Jerusalem y la caída de la fortaleza de Betar, el último bastión de Bar Kojba en su revuelta contra los romanos, entre otros.
Además, puntualizó que "una vez que se tuvo noción de la magnitud de la Shoá en la Segunda Guerra Mundial se acuñó la expresión ‘destrucción del tercer Templo de Ierushalaim’, refiriéndose al aniquilamiento de la judería europea”.
Para Skorka se trata de “un día de meditación acerca de los compromisos que debemos asumir para tratar de alcanzar una realidad de paz a nivel interno del judaísmo y para proyectarla en plenitud algún día, como lo avizoraron nuestros profetas, a todos los pueblos”.
El rabino contó que Tishá beav es uno de los días de ayuno de más de 24 horas que hay en el año, y el otro es Iom Kipur, y citó a Rabí Levi de Berdichev, quien se preguntó quién puede comer en Tishá beav, ya que se cierra nuestra boca por el dolor, mientras que sobre Iom Kipur se interrogó acerca de quién necesita comer porque en ese día es como si el cuerpo y el alma se transformasen en una única unidad espiritual, por el hecho de buscar -y hallar, de alguna manera- a Dios.
Es por ello que “no se ayuna porque quiero provocar meramente un dolor al cuerpo”, sino que es un concepto que implica “salir de lo rutinario para entrar en otra dimensión”.
Respecto de la liturgia, Skorka señaló que “en las tefilot (plegarias) correspondientes a cualquier día laborable se agrega el recitado del Libro de las Lamentaciones, junto a escritos que nos testimonian el dolor del medioevo y que fueron resumidos en la esencia de Tishá beav”.
“También hay lecturas especiales de la Torá y se agregan algunas bendiciones que hacen al pedido de ayuda a Dios y oraciones que tienen que ver con el concepto de consuelo porque, a partir de la tarde, emerge esta idea y la de la reafirmación del pacto de Dios para con lo humano, en general, y con el pueblo judío, en especial, a fin de hallar una grandeza en lo humano, que nada tiene que ver con las mezquindades que llevaron a todas esas destrucciones que sufrió el pueblo judío, y para que jamás vuelvan a pasar”, concluyó el rabino.

