Itongadol/Agencia AJN.- Grupos de derechos humanos expresaron su consternación ante la inminente ejecución de más jóvenes por parte de las autoridades iraníes, acusados de participar en las masivas protestas antigubernamentales de enero.
Funcionarios de la República Islámica han llevado a cabo ejecuciones casi semanalmente, incluyendo ahorcamientos públicos en la ciudad de Isfahán.
Observadores internacionales afirmaron que estos casos parecen formar parte de un esfuerzo más amplio de Teherán por mostrar tolerancia cero ante la disidencia, en un contexto de guerra con los Estados Unidos.
La ONG independiente Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, declaró que la Corte Suprema de Irán confirmó la sentencia de muerte de Benyamin Naghdi, de 26 años, arrestado durante las protestas en Shiraz.
Dijo que el Tribunal Revolucionario de Shiraz lo condenó a muerte tras ser arrestado por rociar con un matafuegos a las fuerzas de seguridad motorizadas.
Los cargos presentados contra el luchador de MMA y kickboxing incluyen “pertenencia a grupos que perturban la seguridad nacional, reunión y conspiración para cometer delitos contra la seguridad nacional y actividades de propaganda contra el sistema”, según el abogado de Naghdi, Mostafa Nili, quien ha solicitado un nuevo juicio.
IHR y Amnistía Internacional afirman que fue condenado sobre la base de una “confesión forzada”, transmitida por la televisión estatal, y declarado culpable de “corrupción en la tierra”, delito que conlleva la pena de muerte.

