Inicio COMUNIDAD EN ACCION Lujo con corazón: Cómo CSHA se está convirtiendo en un Centro Comunitario pionero en inclusión social

Lujo con corazón: Cómo CSHA se está convirtiendo en un Centro Comunitario pionero en inclusión social

Por IG
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Itongadol (Por Josh Aronson/Maariv).- Por lo general, cuando pensamos en resorts de lujo, como los Hamptons en los Estados Unidos, imaginamos centros de ocio exclusivos para la adinerada comunidad judía, pero en el Círculo Social Hebreo Argentino (CSHA), ubicado en el corazón de la Argentina, se está desarrollando un proceso fascinante y emocionante: este prestigioso proyecto comunitario ha decidido poner a la integración de las personas con discapacidad en el centro de su agenda.

No es una institución de rehabilitación en el sentido tradicional, es una comunidad que elige, como parte integral de su estilo de vida, no dejar a nadie atrás.

A diferencia de otros entornos que se centran en la atención clínica, CSHA se enfoca en un enfoque ludo-recreativo (juego social).

Los activistas de CSHA entienden que la verdadera integración no se produce en las salas de tratamiento, sino en la cancha, en la sinagoga y en los espacios comunes del Centro Comunitario.

El deporte como herramienta para romper barreras: El club promueve eventos deportivos adaptados donde familias con y sin miembros con necesidades especiales juegan juntas. El objetivo es reducir la ansiedad social y reemplazarla por una experiencia compartida de goce y orgullo.

Modelo de madrijim integradores: Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la integración de personas con discapacidad en roles de conducción y liderazgo. Cuando un joven con necesidades especiales trabaja como madrij en los campamentos (majanot) o las actividades del club, la percepción social cambia radicalmente: ya no es alguien que «recibe ayuda», sino un miembro valioso y activo de la comunidad.

Programas de concientización para toda la comunidad: El club organiza «jornadas de juegos sensoriomotores», en las cuales el resto de los socios experimenta el mundo desde la perspectiva de las personas con discapacidad. El objetivo es cerrar brechas y hacer de la integración una norma social.

Una prueba vívda de este éxito es la historia de Ioel, un miembro de la comunidad. Cuando llegó al club hace una década, tenía dificultades de comunicación e integración social. Hoy, gracias al marco comunitario de CSHA, lleva una vida independiente y trabaja como parte del plantel.

“El club no solo me dio apoyo, me dio un rol”, afirmó Ioel.

Este es el corazón del modelo: brindarle a cada persona de la comunidad un espacio donde pueda expresar sus habilidades.

El trabajo en CSHA también aborda las fallas estructurales de la sociedad argentina en general.

Si bien el club se esfuerza por promover la accesibilidad y la inclusión, sus miembros se enfrentan a una realidad diferente en el exterior: la falta de infraestructura accesible en el transporte público y los espacios urbanos.

Ahí, el club se convierte en un vehículo de influencia: sirve como una voz que insta a quienes toman las decisiones, entendiendo que la inclusión debe trascender los límites de la comunidad y formar parte de toda esfera pública.

CSHA demuestra que no hay que elegir entre lujo y ocio o acción social de base.

Dentro de esta comunidad, donde los aromas de la sinagoga se mezclan con las risas de los niños en el patio de juegos, la inclusión no es una obligación, es una forma de vida.

Para la comunidad judía de la Argentina se trata de un proyecto emblemático que nos recuerda a todos que la verdadera responsabilidad mutua comienza cuando caen las barreras.

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