Inicio NOTICIAS El director de Keren Hayesod para América Latina detalló los proyectos de reconstrucción que impulsa la institución y analizó el crecimiento del antisemitismo

El director de Keren Hayesod para América Latina detalló los proyectos de reconstrucción que impulsa la institución y analizó el crecimiento del antisemitismo

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Dani Alaluf, director de Keren Hayesod para América Latina, España y Portugal, mantuvo una entrevista en la que repasó el trabajo que la organización realiza desde el 7 de octubre tanto en Israel como en las comunidades judías de la diáspora. Durante su visita a la Argentina para participar del evento anual de la institución que se llevó a cabo en el Palacio Libertad, destacó el rol central de la filantropía judía, la educación judeo-sionista y el fortalecimiento del vínculo entre Israel y las comunidades latinoamericanas.

En diálogo con ItonGadol, Alaluf explicó cómo el ataque de Hamás modificó la percepción del pueblo judío respecto a Israel, analizó el crecimiento del antisemitismo en el mundo y detalló los proyectos de reconstrucción, resiliencia y asistencia que Keren Hayesod impulsa en el norte y sur israelí. También se refirió al desafío de las nuevas generaciones, al rol de la aliá y al futuro de las comunidades judías en América Latina.

-¿Qué representa para Keren Hayesod esta visita a la Argentina, especialmente en un momento tan sensible para Israel y las comunidades judías?

-En este viaje tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires, Rosario, Santa Fe y Paraguay. Para nosotros es muy importante tener presencia también en el interior y ver las cosas que se hacen y la ayuda que da Keren Hayesod a estas comunidades, no solo en Buenos Aires. Más allá del dinero que llega a Israel, el Estado de Israel por medio de Keren Hayesod invierte mucho en la educación judeo-sionista en la diáspora, porque lo vemos como algo fundamental para el contacto entre Israel y las comunidades judías. Es lindo poder ver que ese dinero es bien utilizado y que da los frutos esperados. El objetivo de un viaje así también es agradecer a nuestros donantes por lo que vienen haciendo por nosotros en los últimos 105 años, pero yo me hago responsable al menos por los últimos tres años, desde que comenzó esta guerra, desde lo que pasó el 7 de octubre. Poder mirar a los ojos a los donantes y decirles muchas gracias por lo que hicieron. Poder demostrarles que cada dólar que invirtieron en Keren Hayesod fue utilizado de la mejor manera posible para generar impacto. Siempre digo que una donación tanto de un dólar como de un millón tiene que generar un impacto necesario.

-Después del 7 de octubre aparecieron historias de personas que se acercaron espontáneamente a ayudar a Israel. ¿Qué lectura hace de este momento respecto al compromiso y la solidaridad de las comunidades judías con el Estado de Israel?

-Yo creo que pasa algo muy interesante. El 7 de octubre cambió nuestra percepción. Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, nos cambiaron los interrogantes. A nosotros como israelíes y al pueblo judío en general. El judío en la diáspora también cambió la forma de percibirse como judío. Muchos judíos que quizás eran acomunitarios o estaban menos ligados al día a día de la vida sionista y judía se dieron cuenta de que hay que tener más responsabilidad por nuestro pueblo. Si pasa algo en algún lugar, quien te va a ayudar como judío va a ser el Estado de Israel. Y si pasa algo en Israel, la diáspora también ayuda. Después del 7 de octubre hubo un cambio de paradigma y de percepción de lo que significa ser un pueblo. En Israel hoy vivimos tres procesos paralelos: uno de sanación, reparación y rehabilitación; otro de reconstrucción física y social; y otro de nuevos comienzos. Israel está comenzando nuevas etapas y Keren Hayesod tiene la responsabilidad de permitirle al judío de la diáspora formar parte de esta reconstrucción.

Alaluf junto a Daniel Berliner, director de ItonGadol

-Cuando habla de que cambiaron los interrogantes para Israel y para el pueblo judío, ¿a qué se refiere concretamente? ¿Es una mirada personal, institucional o incluso más amplia?

-Lo hablo como humanidad. Nos cambió mucho la percepción del mundo en los últimos años. Desde el COVID hasta hoy, más allá del conflicto en Medio Oriente. La ola de antisemitismo que vemos en la diáspora, como consecuencia de un Israel que se mostró débil en un momento determinado en octubre de 2023, impactó directamente en las comunidades judías. El antisemitismo salió del armario. Amigos que nunca te hablaron mal de Israel de pronto empiezan a hacerlo. Lamentablemente hoy ya no está políticamente incorrecto hablar con antisemitismo en la calle.

-Keren Hayesod habla de antisemitismo de una manera inusual. ¿La creciente ola nace por debilidad?

-Siempre fue así. Yo creo que hoy también hay una gran oportunidad frente al mundo árabe en todo lo que respecta a acuerdos de paz. Lamentablemente Israel nunca firmó un acuerdo de paz tras perder una guerra. Los acuerdos de paz llegan después de demostrar fortaleza. En la región donde vivimos, el débil no firma acuerdos de paz, se rinde. Hoy estamos entrando en una nueva etapa. El mapa del mundo está cambiando para todos: el conflicto con Irán, los países del Golfo, Estados Unidos, Sudamérica. Todo eso obliga tanto a Israel como a la diáspora a entender dónde encajamos.

-Keren Hayesod históricamente es identificado como uno de los grandes canales de apoyo al Estado de Israel. ¿Siente que hoy existe el desafío de volver a transmitirle ese compromiso a las nuevas generaciones?

-El músculo de la donación es un músculo que se educa. Nadie nace donando. Uno de los grandes trabajos que hace Keren Hayesod es justamente educar para eso. En Argentina hacemos un trabajo muy importante en las escuelas judías, con actividades para chicos, álbumes de figuritas sobre Israel y muchas otras iniciativas para que crezcan sabiendo que tienen una responsabilidad como judíos. Igualmente, yo veo una generación intermedia muy comprometida. Hoy en Argentina tenemos un board de activistas brillante, integrado en gran parte por personas de entre 40 y 55 años. Piensan distinto que sus padres o abuelos, pero el objetivo sigue siendo el mismo.

-Después del 7 de octubre también aparecieron muchas iniciativas independientes para recaudar fondos o ayudar a Israel. ¿Cómo observan ese fenómeno?

-Siempre hay oportunistas en toda crisis. Pero la gente sabe en quién confiar. Nosotros vimos cómo personas que nunca habían estado cerca de marcos comunitarios se acercaron a Keren Hayesod para ayudar a Israel. Somos una organización con más de 100 años de historia y la gente sabe que el dinero va a llegar donde tiene que llegar.

-¿Cuáles fueron las principales áreas de trabajo de Keren Hayesod desde el 7 de octubre y qué tipo de asistencia se brindó en Israel?

-Lo primero fue la respuesta inmediata. Durante meses, gran parte de la asistencia inmediata en Israel la dio la sociedad civil y las ONG. Nosotros trabajamos a través del Fondo para las Víctimas del Terror, entregando ayuda inmediata a víctimas y familias afectadas. Incluso durante la última guerra frente a Irán seguimos ayudando a personas que perdieron todo por un misil. También trabajamos muchísimo en resiliencia y tratamiento postraumático. No solo para soldados o víctimas directas, también para chicos cuyos padres estuvieron meses fuera de casa o que viven corriendo a refugios varias veces por día. Ese es un trabajo que vamos a tener que hacer durante los próximos diez años.

-Hoy, cuando se habla de reconstrucción y fortalecimiento, ¿Dónde están enfocando principalmente los esfuerzos?

-Al norte y al sur del país. En el sur ya vemos mucha reconstrucción y nuevos comienzos. En el norte todavía queda el gran desafío de repoblar la zona. Nosotros trabajamos en educación, fortalecimiento de municipios, hospitales, centros comunitarios, proyectos tecnológicos, becas universitarias y apoyo psicológico. Cuando se ve el norte o el sur de Israel, en muchos lugares se encuentran placas con nombres de donantes de Keren Hayesod. Nosotros invertimos en la periferia social de Israel.

-Cuando mira hacia adelante, ¿Cuáles cree que serán los grandes desafíos para Israel y también para organizaciones como Keren Hayesod en los próximos años?

-Planear el futuro en Israel siempre es difícil. Pero veo un fortalecimiento del sur y el gran desafío del norte. También seguimos comprometidos con la aliá. Hace poco recibimos un vuelo de nuevos inmigrantes de la India que hoy ya viven en el norte del país. Ese sigue siendo uno de nuestros grandes objetivos: permitir que cada judío que quiera vivir en Israel pueda hacerlo de la forma más simple posible.

-¿Cómo se va de la región después de esta visita?

-Esperanzado. Veo comunidades muy identificadas con Israel, con el sionismo y con mucha juventud activa. Y cuando uno ve eso, entiende que el futuro puede ser mejor.

Sin duda que este diálogo con Alaluf nos sumerge al mundo de una institución que conoce el pulso real de la vida judía y el Estado de Israel. A través de él, podemos reconocer el momento que estamos atravesando y poder sumar nuestra ayuda a un Israel en plena reconstrucción después de la guerra.

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