Itongadol/Agencia AJN.- Emocionante. Difícil de entender, difícil de explicar.
El mismo kibutz (Nir Oz) arrasado por los bárbaros terroristas palestinos de Hamás el 7 de octubre, donde se violó niñas y mujeres, se decapitó niños y adultos, se asesinó y secuestró inocentes y se prendió fuego también a niños y adultos, hoy, el Kibutz Nir Oz vuelve a bailar y disfrutar la vida en el día de la festividad de Shavuot.
Emocionente ❤️
— ITON GADOL es Israel y las comunidades judias (@Itongadol) May 21, 2026
Shavuot. El Kibbutz Nir Oz hoy vuelve a bailar.
Difícil de entender difícil de explicar.
El mismo kibbutz (Nir Oz) arrasado por los bárbaros terrorístas palestinos de Hamas el 7 de octubre, donde se violó niñas y mujeres, se decapitó niños y adultos, se asesinó y… pic.twitter.com/2HMIPOkQMy
Nir Oz, una tranquila comunidad agrícola cercana a la frontera con Gaza, se convirtió en uno de los símbolos más potentes del colapso militar e institucional que Israel vivió aquel día. Durante la incursión terrorista, 47 habitantes fueron asesinados y 76 secuestrados, lo que representó una cuarta parte del kibutz. Casi todas las viviendas quedaron destruidas por incendios o saqueos.
Antes del ataque, Nir Oz tenía unos 400 residentes. De los 76 secuestrados, 67 fueron llevados con vida a Gaza. Seis de las víctimas asesinadas eran jóvenes que escapaban del festival Nova y buscaron refugio en el kibutz.
Investigaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel revelaron que durante el asalto entre 400 y 500 terroristas de Hamás irrumpieron en Nir Oz, enfrentándose a 385 civiles, entre ellos trabajadores extranjeros. Las fuerzas de seguridad no llegaron sino hasta después de que los últimos atacantes se retiraran, alrededor de las 12.30 del mediodía. Los primeros en ingresar no fueron soldados, sino una unidad encubierta de la Policía de Fronteras, enviada tras una llamada de emergencia.
A pesar de la devastación, el kibutz ha iniciado un lento proceso de reconstrucción y retorno. Sus residentes fueron evacuados inicialmente a hoteles en Eilat y luego trasladados a alojamientos temporales en el centro del país. Algunos ya regresaron y viven en caravanas y viviendas provisorias, mientras el sitio se convirtió en destino de visitas diplomáticas y delegaciones extranjeras que buscan conocer su historia de tragedia y resiliencia.

