Itongadol/Agencia AJN.- Con el paso de las horas, salen a la luz nuevos detalles que evidencian la magnitud de la falla de seguridad en torno al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante el incidente que puso en riesgo su integridad.
Según la información disponible, el presunto atacante, identificado como Cole Thomas Allen, se encontraba alojado en el décimo piso del hotel donde se desarrollaba el evento, portando un rifle, una pistola y cuchillos. El individuo habría ingresado armado a su habitación el viernes, más de un día antes de la actividad oficial.
Este dato implica que durante al menos 24 horas el Servicio Secreto no detectó la presencia de un sujeto armado dentro del mismo edificio en el que se encontraba el mandatario, lo que plantea serios interrogantes sobre los protocolos de control y verificación.
Además, en un momento previo al hecho, Allen habría enviado una carta a familiares en la que expresaba su intención de atacar a altos funcionarios del gobierno. Según los reportes, esta advertencia tampoco fue detectada por los servicios de seguridad.
De acuerdo con la reconstrucción preliminar, el atacante descendió desde su habitación hacia el salón donde se realizaba el evento y logró acercarse a las inmediaciones del presidente, pese a estar armado.
El episodio expone una falla crítica en el esquema de seguridad y genera cuestionamientos sobre la capacidad de prevención ante amenazas internas, especialmente en contextos de alta sensibilidad como eventos con la presencia del jefe de Estado.

