El enviado de la Junta de Paz para la Franja de Gaza, Mladenov, está decidido a avanzar en la fase de reconstrucción del plan de Trump, pero un diplomático de un país mediador advirtió que es poco probable que Hamás e Israel cooperen.
Itongadol/Agencia AJN.- (Por Jacob Magid – The Times of Israel) La Junta de Paz para la Franja de Gaza dio a Hamás hasta el fin de semana para aceptar una propuesta de desarme, con el organismo internacional liderado por Estados Unidos supervisando la gestión de la posguerra y decidido a avanzar con la reconstrucción del enclave costero palestino, incluso mientras persiste la guerra con Irán.
El Representante Especial de la Junta de Paz para Gaza, Nickolay Mladenov, se reunió el viernes con una delegación de altos funcionarios de Hamás en El Cairo. Durante el encuentro, la organización terrorista palestina fue informada de que la junta de supervisión quiere que el acuerdo de desarme se finalice antes del fin de semana.
Así lo confirmaron tres fuentes familiarizadas con el asunto, que permanecieron anónimas, en diálogo con el medio de comunicación hebreo The Times of Israel. Las fuentes aclararon que aún se considerarían enmiendas menores a la propuesta de desarme y que no se aceptarían solicitudes de cambios fundamentales por parte de Hamás.
Mladenov está convencido de que es posible avanzar con la segunda fase del plan del presidente estadounidense Donald Trump para poner fin a la guerra en Gaza, dijo uno de los diplomáticos árabes, aunque reconoció que los países mediadores —Egipto, Qatar y Turquía— no son tan optimistas.
Si bien los mediadores están presionando a Hamás para que acepte la propuesta de desarme respaldada por EE.UU., el grupo terrorista “probablemente no dirá ‘sí’ sin importantes salvedades”, aseveró el diplomático árabe, que pertenece a uno de los países mediadores.
“Y aun si lo hicieran, es poco probable que Israel cumpla”, agregó el diplomático, argumentando que el primer ministro Benjamín Netanyahu no autorizaría un retroceso adicional de Gaza durante un año electoral, mientras sus socios de coalición siguen apoyando mantener una presencia israelí permanente en la Franja.
En la reunión del viernes en El Cairo, los funcionarios de Hamás se abstuvieron de rechazar de manera categórica la propuesta de desarme, que Mladenov les presentó por primera vez el mes pasado.
En cambio, mencionaron lo que calificaron de incumplimiento por parte de Israel de la primera fase del plan de Trump, señalando: la operación limitada del Cruce de Rafah, el bajo número de camiones de ayuda que entraron a Gaza, los repetidos ataques de las IDF en el interior de la Franja y el empuje de Jerusalem del demarcador de alto el fuego de la Línea Amarilla hacia el interior del enclave costero, ampliando así la porción oriental del territorio controlado por el Estado judío.
Israel tardó varios meses en reabrir el Cruce de Rafah tras el alto el fuego de octubre. Incluso entonces, limitó los pasajeros a 50 en cada dirección y lo cerró nuevamente durante casi las primeras tres semanas de la guerra con Irán. Este último conflicto también generó que la cantidad diaria de camiones de ayuda cayera muy por debajo de los 600 requeridos según los términos del alto el fuego.
Israel no niega haber llevado a cabo ataques en el interior de Gaza, pero asegura que están justificados para atacar a operativos de Hamás que violan el alto el fuego.
El plazo comunicado a Hamás en los últimos días se estableció luego de que el grupo demorara su respuesta a la propuesta que recibió por primera vez hace casi cuatro semanas. Esa oferta prevé la destrucción de la red de túneles de la organización terrorista en Gaza, junto con la entrega escalonada de sus armas.
El plan, parcialmente filtrado a los medios, sigue un cronograma de ocho meses que comienza con un comité de tecnócratas palestinos respaldado por la Junta de Paz tomando control de seguridad de la Franja y concluye con la retirada completa de las fuerzas israelíes tras la “verificación de que Gaza está libre de armamento”.
Toda la reconstrucción de la Franja depende de que Hamás acepte desarmarse, con Mladenov indicando en un críptico tuit la semana pasada que habría consecuencias para el grupo si no se alineaba. “Quien no cruce el río se ahogará en el mar”, escribió en X.
El plan filtrado incluye dos componentes: un documento de 12 puntos titulado “Pasos para completar la implementación del Plan Integral de Paz de Trump para Gaza” y una línea de tiempo de cinco etapas durante las cuales Hamás entregaría sus armas durante ocho meses.
El documento establece que todas las facciones armadas en la Franja, incluidos grupos terroristas como la Yihad Islámica Palestina, participarán en un proceso de desarme supervisado por los tecnócratas palestinos, conocidos como el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG).
La reconstrucción solo estará permitida en áreas designadas como desmilitarizadas, señala el plan. Según el cronograma, la primera etapa, que consta de 15 días, vería al NCAG asumir el control de seguridad y administración de Gaza y comenzar los pasos preparatorios para la recolección de armas.
En la segunda etapa, días 16-40, Israel retiraría todas las armas pesadas de las áreas bajo su control, incluidas la artillería pesada y los tanques, y se desplegaría una fuerza internacional de seguridad.
La tercera etapa, días 30-90, sería la más intensa: Hamás entregaría todas sus armas pesadas y equipo militar al NCAG, y “permitirá la destrucción de todos los túneles, explosivos e infraestructura militar”.
En la cuarta etapa, días 91-250, las fuerzas policiales del NCAG recolectarían y registrarían todas las armas restantes, incluidas pistolas y rifles. Las fuerzas israelíes comenzarían a retirarse por etapas.
La quinta etapa se describe como la “verificación final” del desarme, y vería a las fuerzas israelíes retirarse completamente de Gaza, salvo por una presencia en un perímetro de seguridad, y el inicio de los esfuerzos de reconstrucción integral.

