(Por Silvana Schneiderman).-Estamos a pocos días de cumplirse un nuevo aniversario del atentado a la Embajada de Israel. En 17 años han pasado por el país al menos cuatro Embajadores y todos han dejado su cargo con la pena de no haber logrado avances en la causa judicial. ¿Qué cree usted que va a suceder con su gestión en relación al avance del caso y qué tareas específicas está haciendo la Embajada en torno a la causa del atentado?
Yo tengo un sentimiento muy especial porque conocí la sede de Arroyo, de hecho, la primera cosa que hice al llegar al país fue visitar la plaza seca que hoy está en lugar del edificio. Son cosas que uno no se olvida y tienen una carga emocional muy grande. Como Embajador lo que puedo hacer es muy limitado. Han pasado tantos años, que me resulta muy difícil poder asegurar que se va a descubrir todo lo que pasó y quiénes son los responsables.
A decir verdad, todo el mundo sabe quién es el responsable, el autor mental que dio la orden de hacer. Los pequeños detalles son los que no se saben. La Embajada está siempre en contacto con las autoridades argentinas, yo noto, no se si es un gran avance o no, pero noto que hay una gran voluntad de verdad de descubrir o de develar lo que pasó pero con los límites que el tiempo transcurrido impone.
Temo que yo también tenga que dejar mi cargo, y como el resto de los embajadores, esto no se haya resuelto… Sin embargo, estoy convencido de que hay que hacer justicia, hay que castigar a los que perpetraron este atentado y mientras la resolución tarde en llegar por lo menos debemos hacer entender qué significa el terror. Entender cómo luchar para que no haya una tercera bomba.
¿A usted le parece que la Argentina deberá resignarse y convencerse de que nunca descubriremos la verdad?
No, hay que continuar en la medida que se pueda. Hay que ser realista pero… no se qué se puede hacer que no se haya hecho hasta ahora- (explicó como quien no halla la respuesta a un enigma que no lo deja dormir).
Debemos ir al origen para impedir que haya más terror. Es una lucha permanente contra el terror que hay que erradicar. Los fenómenos que vimos aquí en la Argentina son ejemplos de actos de terror en el mundo y, como tal, el país debe tener una participación activa en la lucha mundial contra el terrorismo.
¿Usted considera que el atentado a la Embajada fue la antesala de una modalidad de terrorismo que después se instaló con mucha más fuerza en el mundo entero?
No, no fue más que una extensión de lo que ya venía sucediendo en el mundo. Ya otros grupos se adjudicaban el honor de ser los primeros en implementar este tipo de ataques contra civiles en masa. Ya lo estaban haciendo en Israel y en Europa con el apoyo de Irán. La ola de terror creció y llegó a América Latina con el gran acto de terror que fue el ataque a la Embajada de Israel.
No me cansaré de decir que, si no se limita, si no se lucha contra esta ola de terror todo el mundo puede ser un blanco, y todo el mundo puede ser un objetivo… y sino… recuerde lo que pasó en Bombay…
¿Le parece a usted que la Argentina en su momento no supo dimensionar la gravedad de lo que significaba ese atentado y lo que podría venir después?
Es que es muy difícil para cualquiera imaginar que existen personas dispuestas a atentar de este modo. Personas como usted o como yo no pensamos siquiera en la posibilidad de que exista un atentado como el de Nueva York, Londres o Madrid. La sola idea de que hay gente que pasa todo su tiempo programando este tipo de actividades nos resulta impensable.
¿Qué es lo que falla en la Argentina que los dos atentados más grandes de nuestro país no se resuelven? ¿Le parece que hay demasiados intereses creados alrededor que no permiten llegar a la verdad?
No se que pasa en el país. Es imposible prepararse para ese tipo de actividades terroristas. Para poder prevenir ataques de esta magnitud primero hay que pensar que éstos son posibles, y me imagino que la Argentina no podía creer que esto pudiese suceder aquí y luego tampoco pudo pensar que sucedería otra vez…
Ahora todo el mundo está preparado y considera la posibilidad de los atentados como algo serio. Lamentablemente los israelíes tienen esa mentalidad y hace tiempo que están acostumbrados a vivir de esta manera.
¿La Embajada está en contacto permanente con el gobierno argentino para delinear medidas de seguridad?
Estamos en contacto con los organismos de Defensa de la seguridad de Argentina y ahora que todo el mundo entiende que existe la posibilidad de ser blanco de un ataque se toman las medidas que se pueden. Estamos en contacto permanente y tenemos toda la cooperación de seguridad que pedimos.
¿Qué nivel de involucramiento tiene hoy el Estado de Israel en torno al esclarecimiento del atentado de la Embajada? ¿Acaso la preocupación de Israel disminuyó con el paso del tiempo?
Hay una cooperación completa de nuestra parte y siento que hoy en día hay una cooperación completa por parte de las autoridades argentinas en estos temas de seguridad y lucha contra el terrorismo. El Estado de Israel sigue trabajando en el esclarecimiento del atentado a la Embajada- aseguró Gazit pero prefirió omitir más detalles.
¿Considera usted que el gobierno argentino está realmente preocupado por el tema del antisemitismo o se trata sólo de una postura discursiva?
Yo tengo la impresión de que sí hay gente que está al tanto de esto que estuvo sucediendo, saben de qué se trata y están bastante preocupados.
De todos modos, es difícil de pensar para la Argentina que esto puede volver a ocurrir. Es difícil para cualquier persona pensarlo. Parte del problema de luchar contra el terror es estar preparado, tratar de entrar en el pensamiento del otro y comprender su accionar.
¿Y cómo se logra eso?
Es muy difícil entrar en el pensamiento de un terrorista. Entonces hay que estudiarlo, hay psicólogos que tratan de analizar la mentalidad de un asesino criminal, sería un progreso lograr entender sus conductas.
En otro orden de cosas, ¿qué sensación tuvo cuando llegó a la Argentina y vio tantos pilotes en las instituciones judías?
Pienso que no es normal y no me agrada que el mundo judío lo acepte como tal. Esto pasa no solamente en la Argentina, sino en todas las instituciones judías del mundo, en Francia, en Estados Unidos, y ni hablar de Israel, con los pilotes y las protecciones.
Lo preocupante es que el mundo acepta poco a poco que hay que vivir con este miedo y conocerlo. Por esta razón aumentan los chequeos de seguridad en los aeropuertos, los hoteles pero no es normal que el mundo lo naturalice en lugar de declarar una guerra mundial contra el terror.
La única manera de terminar con el terrorismo es librando una batalla a nivel mundial para que no haya un solo lugar en el mundo en donde un terrorista pueda tener un puesto, un lugar de abastecimiento, entrenamiento y dinero. Hoy el terrorismo funciona con dinero, y hoy, con la cooperación internacional se los podría frenar.
Noto que hace hincapié en el tema de “conocer al enemigo” y de educar para que la gente no naturalice situaciones que no merecen ser consideradas “normales” (como ser la presencia de pilotes). ¿Qué hace la Embajada para impulsar ese tipo de educación?
La educación debe ser educación para el público, y se debe llamar a un esfuerzo mundial de todos los gobiernos demócratas porque finalmente el terrorismo libra una guerra contra nuestro mundo liberal democrático. Son personas que quieren implementar su modo de pensar y matar a quien no piensa igual.
¿Aquel terrorismo que voló la Embajada es el que hoy está intentando ingresar a América Latina a través del guiño de Venezuela, por ejemplo? ¿Está hoy el terrorismo más fortalecido que antes?
Irán es el mismo país y Hamas y Hezbollah son las mismas organizaciones que estuvieron detrás de los atentados aquí en Argentina y eso está probado. Un Irán que no denuncia un terror sin duda es el mismo Irán de antes. Incluso es un país que continúa con sus mismos métodos de amenaza nuclear. El peligro es bastante grande.
¿El mundo también cree que “el peligro es bastante grande”?
No, bueno habrá algunos que sí.
¿Qué esta esperando el mundo para darse cuenta de que el peligro es bastante grande?, ¿más muertos?
Como funciona la mente de cualquier persona normal, no quiere pensar, es como los accidentes de tráfico, uno dice “a mí no me va a ocurrir”, y entonces no toma las medidas necesarias para terminar con esto de manera contundente. El hecho de auto convencerse de que a uno no le va a pasar funciona como un mecanismo de protección psicológico normal, para poder seguir viviendo. Pero hay responsabilidad de gobernantes que deben pensar más allá de esto.
En torno al rebrote de antisemitismo que se generó en la Argentina tras la operación en Gaza, ¿usted cree que nuestro país es blanco vulnerable para un nuevo ataque?
No sólo la Argentina, cualquier país democrático es un blanco de ataque.
Lo hemos visto a Usted por estos meses correr de canal en canal de radio en radio intercambiando ideas y debatiendo con otros embajadores tratando de dar a conocer públicamente la situación y la posición de Israel. También lo vimos atravesar escraches y ser testigo de diversos boicots al Estado de Israel. Ante estas situaciones, ¿Sintió usted que la humanidad y la civilización están retrocediendo en lo que respecta a la educación y el respeto a la diversidad?
No creo que la humanidad esté retrocediendo, hay una voluntad de cerrar los ojos, esa es mi impresión, para no ver lo mal que está el mundo, mejor pensar “a mi no me va a pasar”.
Quisiera compartir el hecho de que debe quedar claro que el grupo que se manifestó aquí de manera permanente era pequeñísimo, nuestro problema, más que nada, fue el de luchar contra las mentiras, los ataques que mencionaban a Israel como criminales de guerra y personas que sólo querían matar palestinos.
¿Usted sintió que su labor como Embajador, frente a esta situación, sirvió?
Yo creo que sí, creo que el mensaje de que somos un Estado luchando contra el terror sí entró en la opinión pública.
¿Israel hizo algún reclamo formal por esta ola de violencia?
Sí hay y hubo contactos permanentes con la cancillería en los momentos difíciles. Ahora el tema bajó significativamente acá y en el mundo que tiene otras preocupaciones. Ahora debemos luchar por la imagen de Israel, por demostrar la verdad.
Es raro que aquí no se publicaron informes que sí se publicaron en Europa, que no son países pro Israel, eran artículos que hablaban de como Hamas infló el número de civiles, como utilizó escuelas y mezquitas, atacó a nuestra gente. Yo voy a continuar luchando por la imagen de Israel porque no somos asesinos y no somos nazis como se pretendió hacer creer.
Usted conoció el edificio de la calle Arroyo y toda la cultura judía que allí se respiraba. ¿Desea volver a tener ese tipo de Embajada?
A mi me hubiera gustado construir una nueva Embajada, no sé si en el mismo sitio pero sí en un lugar que pudiera funcionar como una casa de cultura, como fue la de Arroyo y como sucede en París por ejemplo.
Me gustaría hacer actividades culturales y también bajar el nivel de seguridad para que pudiera ser un lugar abierto para todo el mundo sin problemas.
¿Cuál es el mensaje en este nuevo aniversario del atentado a la Embajada para la comunidad judía?
En este mundo si queremos seguir viviendo de manera libre y democrática no hay que tener miedo hay que saber luchar, hay que salir a la calle para luchar y tener orgullo. Nosotros somos considerados por los enemigos del sistema democrático, somos los primeros enemigos de quienes no quieren la libertad democrática, porque somos la vanguardia de la humanidad en ese sentido.
Nos ven como los guardianes de la libertad y, a veces, como la conciencia mundial, eso explica un poco el antisemitismo y los ataques a todo lo que nosotros representamos.
Si se encuentra con el familiar de una de las víctimas del atentado o con un sobreviviente y le pregunta si el estado de Israel sigue trabajando para esclarece el atentado ¿Su respuesta es sí o no?
Mi respuesta es sí.
284

