Por Raúl Kollmann.
“En vez de insultar y acusar, tenemos que pensar”
–¿Por qué se opone usted a los embargos de los bienes de Mohsen Rabbani?
–El señor Rabbani es un iraní. Según la ley iraní y el derecho internacional, estamos obligados y tenemos el derecho de defender los intereses de nuestros ciudadanos, y también los postulados de nuestra religión. Más allá de eso, él fue agregado cultural de nuestra embajada y nunca había sido acusado de un acto ilegal en la Argentina. Entonces tenemos que defenderlo.
–El argumento de la Justicia argentina es que como los funcionarios iraníes no se defienden, todo el proceso sigue adelante. ¿Hay alguna chance de que Irán o sus funcionarios se presenten ante la Justicia argentina?
–Un país no puedeser juzgado en un tribunal de otro país. Ese es el primer principio del derecho internacional. Respecto de los individuos, eso es exactamente lo mismo: es imposible que Irán entregue a sus ciudadanos a otro país. Sería olvidarse de todas las reglas y las leyes. Yo le digo que los propios acusados argentinos no creen ni creyeron en el proceso judicial del caso AMIA y no quieren ni presentarse. Los propios representantes de las víctimas han acusado una y otra vez a las autoridades judiciales y los investigadores del caso. ¿No es demasiado pedir a las altas autoridades de otro país que se presenten a un tribunal argentino? A pesar de todo esto, hemos buscado y todavía estamos buscando una resolución, una mediación, para ayudar al tribunal argentino para que pierda más su tiempo en una pista falsa. Entonces nos preguntamos: si presentamos todas las evidencias y toda la documentación probando la inocencia de nuestros ciudadanos, ¿existiría una mínima posibilidad de que el tribunal tome una decisión a favor de un acusado inocente de Irán? Nuestra respuesta es que no. Por eso muchas veces exigimos al gobierno argentino que negociemos y que primero definamos los límites de nuestro conflicto y en segundo lugar que aclaremos y aseguremos las consecuencias legales para los inocentes después de brindar nuestra colaboración. Pero todavía no recibimos una reacción positiva.
–¿Cómo evalúa hoy, desde el punto de vista de las pruebas, la acusación contra Irán y sus funcionarios?
–Para nosotros queda en claro que la pista iraní es una pista falsa. Las acusaciones en contra de mi país aparecieron durante el gobierno del ex presidente Carlos Menem, impulsadas por él mismo, y siguen hasta el día de hoy sin ninguna evidencia concreta. Como hipótesis, lo que dicen en contra de mi país y los iraníes en este caso es muy raro y sorpresivo. Por ejemplo, embargaron los bienes del agregado cultural, Mohsen Rabbani, por haber participado del ataque contra la AMIA. Ahora, no nos imaginamos un terrorista que en 1994 comete un acto terrorista histórico y en el mismo país en 1995 y 1996 pone su dinero y compra bienes y los registra en Argentina de una manera transparente. Y pese a las acusaciones de un juez que ya fue echado de su puesto, se quedó viviendo en la Argentina hasta 1998. Cuando volvió a Irán tampoco vendió los bienes y ahora, 15 años más tarde, el fiscal lo embarga. No hay prueba más nítida de inocencia que el comportamiento de Rabbani. Tengo que aclarar que el señor Rabbani, como religioso, compró los bienes y toda la rentabilidad, los alquileres, están donados a actividades de caridad y benéficas de la colectividad islámica argentina, que pasa necesidades. En vez de insultar y acusar tenemos que pensar un poco y dialogar para descubrir la verdad. Nosotros tenemos esperanza en un país cuyo gobierno plantea la protección de los derechos humanos y los señala como una política de Estado.

