Agencia AJN.- En el marco de su viaje a Israel para participar de la Conferencia Internacional sobre la Lucha contra el Antisemitismo, el ministro de Justicia argentino, Mariano Cúneo Libarona, mantuvo hoy una entrevista con la Agencia AJN y destacó que el gobierno argentino “no va a permitir el terrorismo, el antisemitismo ni los delitos de odio”. Además, consultado sobre el traslado de la embajada a Jerusalem, aseguró: “Es un tema jurídico que estamos estudiando. Pero soy optimista”.
Cúneo Libarona también destacó la excelente relación que mantienen la Argentina e Israel y afirmó ambos países son “aliados y hermanos en todo sentido”.
El ministro brindó un discurso en el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, en el que enfatizó que “el antisemitismo, la discriminación, el odio, los asesinatos, las agresiones, la negación del Holocausto o del pueblo hebreo y distintas ofensas, son hechos lesivos lamentables que representan manifestaciones ilícitas en nuestros días, que se presentan con reiteración e intensidad en el mundo”.
“Lamentablemente nuestro país, que cuenta con una de las comunidades judías más grandes y lindas del mundo, ha sufrido hechos criminales atroces. Hoy debemos tenerlos presentes en nuestra memoria. En nuestro ámbito tenemos agresiones permanentes y muchos de estos hechos se dan en todo el mundo”, agregó.
–¿Qué significó para usted esta visita al Estado de Israel?
-En primer término, un enorme honor para el país y para mí en lo personal, que me hayan seleccionado las autoridades, el ministro de la Diáspora y los embajadores como representante argentino en un evento de trascendencia importantísimo.
Luego, la presencia de Argentina, aliado y hermano de Israel, en todo sentido. Me dio la oportunidad de poder contar todas las cosas que hemos hecho, desde la Ley Penal en ausencia, que nos permite juzgar los atentados, que fueron algo que el fiscal, juez y Cámara Federal convalidaron. Entonces la causa tomó vida, que antes no la tenía.
Luego, también en el Código Penal, establecer la figura de discriminación y antisemitismo en forma expresa para todos los delitos y muchas conductas en un título especial, dedicado a combatir esto y a combatir también el terrorismo.
Y lo fundamental que es la educación, que los colegios y las universidades lo han puesto como materia en distintas facultades de Derecho. La ley a mí me ordenó muchas denuncias y, por ejemplo, a una criatura que le tiraron un cigarro gritándole judío, judío e insultos… El fiscal quería hacer un acuerdo de disculpas y dijimos “no, acá hay que dar el ejemplo”. Y lo detuvieron y está preso. Una actitud distinta. Hay que estar atento. Este gobierno no va a permitir ni tolerar el terrorismo, ni el antisemitismo, ni la discriminación, ni los delitos de odio. Vamos con la máxima energía y el ejemplo a tratar de combatirlo.

–¿Qué sensación le dio a usted estando allá, sabiendo que el presidente Milei es incondicional respecto a la lucha contra el terrorismo y el apoyo al Estado de Israel y en sus viajes a Israel quedó demostrado? ¿Usted sintió alguna atención en particular de sus pares? De hecho, el primer ministro tuvo unas palabras realmente muy elogiosas hacia su presencia, porque marca realmente un camino que se está andando y es ejemplificador para el mundo. ¿Usted lo sintió?
–Lo voy a exponer en dos ejemplos. Yo en el discurso, cada vez que nombraba al señor presidente Milei, transcribiendo sus ideas y frases, era aplaudido por todos los asistentes. Y lo segundo, el ministro de la Diáspora me dijo “el tuyo fue uno de los mejores discursos, porque contaste hechos que se hacen para tratar de combatir estos males. Entre el bien y el mal nosotros estamos del lado del bien, pero vos lo dijiste del corazón, lo dijiste sentido, lo dijiste en forma donde se vio tu sentimiento y tu sinceridad, que tal vez en otros expositores no se percibió”. Entonces yo me sentí muy orgulloso del acto que realizamos y la presencia Argentina ahí. Terminamos con un abrazo con el gobierno.
–Caminar por las calles de Argentina con una kipá puesta es algo que se puede hacer sin problema comparado con países del mundo. En Europa en particular, donde es imposible. ¿Qué siente usted frente a un país como el nuestro, donde esto ocurre? La vida interconfesional tiene historia en la Argentina, pero en este mundo que estamos viviendo, creo que recobra mayor importancia.
–Argentina es la séptima comunidad en el mundo de mayor cantidad de judíos. Yo creo que ha habido un cambio. De los años ‘60 y ‘70, donde había cierta repulsión, veníamos del peronismo, veníamos de una relación con los nazis. Hoy ha habido un cambio sustancial. Pero hay que estar atentos. Yo no creo que esto, como lo he conversado con mucha gente de la comunidad, estamos en paz, estamos tranquilos.
No. Hay que estar atentos todos los días. Porque todos los días siempre surge algún desubicado, algún enfermo, algún enemigo. Esto atenta contra el orden general de la paz y la armonía mundial. Entonces hay que estar atentos. Por eso la ley, los jueces, la energía y la reacción inmediata ante cualquier ofensa. He hecho un montón de denuncias. Y con éxito, porque hay que estar atentos. Esto no está terminado. Esto es una batalla que se está dando día a día.
–Usted dio un ejemplo del señor que agredió a una criatura en su carácter de judío. Y también el caso de Vanina Biasi, como un ejemplo de la sociedad argentina donde en su línea no se va a permitir o no va a haber lugar para eso. ¿Lo cree factible que esto se sostenga en el tiempo? ¿Dio una señal la Justicia de que no hay lugar para eso?
–Sí, por supuesto. Te voy a dar un caso. Una diputada de un partido comunista hizo una ofensa en el ámbito del Congreso incitando al odio y en redes sociales. Y la Justicia de oficio, el fiscal, el juez y la Cámara, confirmaron su procesamiento y ahora está en juicio oral. Lo importante es que se tome conciencia general, en especial jueces fiscales y la sociedad y los chicos, del cambio, y de que todos somos iguales y que nosotros aceptamos a todos, pero que también nos acepten a nosotros. Es decir, tiene que haber una batalla cultural, como diría el Presidente, en este sentido, donde no se está dispuesto a ceder contra el terrorismo, la discriminación y el antisemitismo. La máxima energía y la máxima batalla.
–¿Qué sensación vivió usted en Israel después de la guerra? Tuvo oportunidad de estar prácticamente con la entrega del último rehén.
–Yo creo que es una preocupación. Contra esa preocupación están haciendo cosas increíbles. Un primer ministro que está atento y reacciona, no permite el ataque. El ejército, la legítima defensa y en ejercicio del derecho, reacciona con energía.
Por eso la causa en la Corte Internacional es un disparate, y donde nosotros los apoyamos. Y, a su vez, hay algo muy importante, que es la preparación. Preparación que va desde estudios, increíbles que realizan los chicos en tecnología, en elaboración de planes, y la misma formación que hace el ejército. Los jóvenes de 19 años van al ejército, que les da una formación y una cultura especial. Esto es muy importante. Todo el pueblo de Israel está atento y están unidos y firmes con convicción y con el apoyo de Estados Unidos, nuestro y de mucha gente del mundo, para poder enfrentar al terrorismo y a los destructores del orden mundial.
–El mundo entero tiene mirada sobre Argentina por el tema de los terribles atentados, embajada, AMIA y el fiscal Nisman. Esto sigue estando vigente cuando alguien representa a nuestro país y en este caso, más que nunca, a alguien que está representando a la Justicia.
–Sí, yo creo que sí. La herramienta que nadie se animó a dar y nosotros le dimos, que se haga el juicio, que es verdad, es justicia, es reparación, es memoria, es importante. Las víctimas, los heridos, los familiares, necesitan sin lugar a dudas reparar el dolor frente a la atrocidad que representaron esos atentados. Entonces un juicio oral va a sacar a la luz realmente, estén o no estén los imputados, su verdadera responsabilidad.
–Hay una foto suya con el embajador Wahnish en el Muro de los Lamentos, ¿qué se lleva espiritualmente del Estado de Israel?
–Yo ya había estado hace 15 años y siempre que me preguntan adónde iría de vacaciones, digo “andá a Israel”. No tiene límites. En un corto territorio todo es extraordinario. La cultura, la historia, la formación, el sentimiento, uno sale emocionado de cada lugar que recorre, viendo el pasado, viendo la estructura. Incluso yo les decía, ustedes han demostrado que, desde la época de David, tienen derechos sobre estos territorios, nadie puede discutirlos. Ustedes eran los dueños de estos territorios y con razón los tienen. Entonces todo lo que el mundo enemigo le puede cuestionar, es mentira, porque la misma historia lo ratifica. A mí me parece una ciudad emocionante, lindísima, la gente muy cordial, muy respetuosa. Me llevo un montón de conversaciones valiosas. La reunión con el ministro de Justicia fue extraordinaria. Intercambiamos muchísimas opiniones, quedamos en contacto para hacer cosas juntos. La cooperación internacional, todo fue de primer nivel y emocionante.
–¿Es optimista que con el tiempo se abra la embajada en Jerusalem?
–Es un tema jurídico que estamos estudiando. Y sí, soy optimista.
–El Presidente ayer a la noche afirmó que “la tolerancia es cero con el antisemitismo” y creo que su presencia en Israel de algún modo engancha con el espíritu del Presidente y de la Argentina.
–Mi discurso fue previo al del Presidente y prácticamente, si bien él es mucho mejor que yo, adelanté cosas que él decidió. Pero es increíble, los dos decíamos lo mismo. ¿Por qué decimos lo mismo por separado? Porque indudablemente pensamos todos igual. Nosotros seguimos muchísimo al Presidente. Y el Presidente es una escuela para mí. Es decir, él habla y yo tomo nota. Él habla y tengo frases… que algún día voy a tener que escribir un libro de las frases. Yo comulgo mucho con él. Yo lo sigo. A mí me cuesta en la vida encontrar el ídolo. Bueno, él es un ídolo. Si un día le tiran un tiro, yo me voy a poner adelante para evitar el tiro, porque ese hombre nos va a salvar.

