Inicio COMUNIDAD EN ACCION Beit Halojem México: “Es un deber moral darle a los soldaros heridos la oportunidad de reintegrarse, después de lo que ellos pasaron por todos nosotros”

Beit Halojem México: “Es un deber moral darle a los soldaros heridos la oportunidad de reintegrarse, después de lo que ellos pasaron por todos nosotros”

Por Iton Gadol
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Raquel Liht, presidenta de Beit Halojem en México, mantuvo una entrevista con ItonGadol sobre las actividades que realiza en el país la organización que rehabilita a los soldados heridos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

La organización de los soldados heridos de Tzahal fue fundada después de la Guerra de la Independencia en 1949 con el objetivo de acompañar a los soldados en su proceso de rehabilitación. El primer centro Beit Halojem, que ofrece actividades deportivas, espacios de recreación y tratamientos de rehabilitación fue inaugurado en Tel Aviv en 1974, después de la guerra de Yom Kipur. Actualmente, la organización tiene centros también en Jerusalén Haifa, Beer-Sheva y pronto inaugurará uno nuevo en Ashdod. Además, cuenta con 15 representaciones en todo el mundo.

Durante enero, Beit Halojem México recibirá la visita de Joseph Haddad, miembro de la institución, futbolista consagrado e importante influencer que genera gran repercusión en las redes sociales, especialmente por su origen árabe.

Raquel Liht



—¿Hace cuánto tiempo estás representando a Beit Halojem en México?
—Nosotros comenzamos antes de la pandemia, en 2019, pero luego nos cayó la pandemia muy rápido. Teníamos Zooms con Israel y tratamos de que soldados heridos platicaran su historia a través de Zoom… eso es lo que pudimos hacer en esos dos años. Y luego empezamos a darnos a conocer a la gente, porque no es una organización muy conocida, y sin embargo es muy importante, sobre todo hoy en día.

—Los centros Beit Halojem se ocupan de rehabilitar a los soldados y creo que nada más acertado después de dos años de guerra, poder conversar contigo y contar a aquellos que no conocen cuán importante hoy es Beit Halojem.
—La organización de los soldados heridos obviamente se instituyó a partir de la guerra de Independencia. Empezaron a haber soldados heridos y había que saber qué hacer con ellos. El primer centro Beit Halojem se construyó en Tel Aviv en 1974. Se donó ese terreno, que es enorme y muy lindo. Todo el concepto de Beit Halojem es que los héroes y heroínas de Israel se puedan rehabilitar en un ambiente que les sea cómodo. Claro que se pueden rehabilitar en un hospital, pero Beit Halojem les proporciona muchas otras cosas. En el hospital solo pueden realizar su rehabilitación por un periodo corto de tiempo, quizás durante un año. A los centros Beit Halojem los y las soldados pueden asistir durante toda su vida junto a sus familias. Beit Halojem les proporciona la unión entre ellos, conocerse, estar en un ambiente seguro. Y con todas las disciplinas deportivas que se pueden imaginar. Lo deportivo es lo que realmente los saca adelante. Pero también hay talleres de arte de vidrio, de cerámica, tienen coro, tienen un cuarto de música. Muchas cosas para que ellos puedan desarrollarse ahí y al mismo tiempo hacer su rehabilitación.

Crétido: DANI BEN DAVID



—¿Tenemos idea de datos de heridos que ha dejado esta guerra?
—Tristemente hay más de 20.000. No todos están en Beit Halojem todavía, esperemos que la mayoría entre, porque una de las cosas más importantes es que ellos se rehabiliten. Y una de las funciones que Beit Halojem hace es ir a los hospitales y convencerlos de que no se queden en sus casas y que en cuanto ellos tengan la posibilidad de llegar a estos lugares a rehabilitarse, no tarden en hacerlo, porque mientras más rápido lo hacen, mejor es su recuperación.

—Cuesta entender eso, que un soldado no se facilite a sí mismo la rehabilitación.

— En todo diciembre hubo una difusión en todas las radios y televisiones de Israel, muy fuerte, difundiendo este lugar y pidiéndoles a los heridos que vayan a Beit Halojem. Tienen aplicaciones en donde ellos mismos se pueden inscribir y ahí mismo escoger en qué disciplina quieren entrar.

—Estamos hablando de grandes piletas para hacer notación, de gimnasios para jugar al básquet en sillas de rueda, grandes cantidades de metros para que ellos estén cómodos. Es una dedicación impresionante de parte de la institución con un conocimiento que pocos tienen.
—Tienen profesionales altamente capacitados y todo eso lo aprueba el mismo ejército también, porque tengo muchas amigas aquí en México que luego me comentan que quisieran ir a hacer un voluntariado y entrar, y yo les explico que eso es imposible. Todo esto es gente que tiene que estar muy capacitada y autorizada por el Ministerio de Salud, no es cualquier cosa.

Crédito: Eli Atias_photografer_Sheba Hospital_Swords of Iron


—Es un organismo estatal, recibe dinero obviamente de aquellos que ayudan en forma particular y personal, pero también el Estado de Israel estimula y apoya…
— Sí, así es, el Estado a través del Ministerio de Defensa apoya. Los miembros también pagan una cuota muy pequeña, pero para que ellos también sientan que no es todo gratis.

—¿Qué mirada tenés acerca de esta última guerra cuando hablamos de rehabilitar?

—Tristemente hay mucho herido y mucha gente con post-trauma. Eso es algo que dejó esta guerra muy triste, porque no es algo fácil de superar, es algo que tarda mucho y que probablemente muchos simplemente nunca se recuperen. Nuestros héroes y heroínas van a tener tratamiento para siempre, y por eso es tan importante esta institución, porque no es que ya se curaron y ya se fueron a su casa. Estas son instituciones que son para toda la vida, ellos pueden estar ahí hasta el último día de su vida. Se llama asistencialismo, y hay mucho joven herido.

—¿Qué pasa en México cuando una institución, que tal vez no está visibilizada, en el marco de una guerra esto cambia, cuán complejo es empezar a hablar con la comunidad judía de México, de la importancia que tiene esto a partir del 7 de octubre?
—Paso a pasito. Pero sí, hemos crecido. Proporcionalmente, y tristemente por la situación, sí hemos tenido gente que se nos ha acercado y obviamente lo que más estamos tratando de hacer es de difundir. Ahora vamos a tener un evento con Joseph Haddad, miembro de Beit Halojem. Él estuvo en una de las guerras del Líbano y en una explosión le lastimaron mucho una pierna. Él era un futbolista consagrado. El médico le dijo que no se iba a recuperar de su pierna, y él se recuperó y juega fútbol. Por lo general lo que tratamos de hacer las instituciones en México es hacer alianzas. Porque gracias a Dios es una comunidad tan activa, que cada semana hay otra actividad, otro evento. Entonces nos aliamos, porque si no, solos no podemos. En este caso vamos a hacerlo con la Kehilá Ashkenazi, con Keren Kayemet y con el Consejo Sionista, que es World Zionist la organización. Y eso ayuda mucho, porque nos dividimos el trabajo también.


 
—¿Por qué es importante donar, apoyar económicamente una institución como esta, que tal vez no la conocían?
—Yo diría que es un deber moral darles a estos chicos, por lo menos, que tengan una vida, que se puedan reintegrar, que puedan hacer una carrera, que puedan salir adelante. Después de lo que ellos pasaron por todos nosotros.

—¿Qué secuela crees que deja esta guerra?
—Yo pienso que son resilientes increíblemente. Yo los llamo héroes y heroínas por segunda ocasión. Porque la primera, es enrolarse, pelear, y ahora es la segunda batalla, porque la rehabilitación, no es fácil. Y les tarda muchos años a veces para poder salir adelante.

—¿La embajada de Israel en México se involucra, acompaña?
—Sí. La embajadora en México es una persona muy especial, muy cooperativa. Y ella va a recibir a Yosef en la embajada.

—¿Objetivos 2026?
—A partir del evento, yo espero que mucha gente se entere de qué es Beit Halojem. El hecho de que Yosef sea miembro de Beit Halojem también nos va a ayudar mucho a la difusión. En el año somos un grupo de alrededor de 15 personas que trabajamos en Beit Halojem, México. Y tenemos muchas actividades. Tenemos certificados de regalo. En Purim también hacemos unas tarjetitas para mandar. Aquí se les entrega una tarjetita que dice “yo mandé a un jaial herido un mishloach manot de Purim” y eso gusta mucho aquí en México.
Tenemos también actividades internas, pequeñas. Más que nada, esa es nuestra labor, difundir la importancia de Beit Halojem.

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