Itongadol/Agencia AJN.- Morgan Ortagus, una diplomática estadounidense estrechamente vinculada con el presidente Donald Trump, se divorció de su esposo judío e inició una relación romántica con un magnate libanés cuyo banco fue acusado anteriormente en tribunales de Estados Unidos de ayudar a Hezbollah.
Ortagus, de 43 años, comenzó su carrera profesional en el Servicio Exterior de Estados Unidos como funcionaria de asuntos públicos en la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Durante sus destinos en Medio Oriente, desarrolló un interés por el judaísmo y posteriormente se convirtió. En 2013 se casó con el empresario Jonathan Weinstein en una ceremonia oficiada por la jueza de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg, una vecina de larga data. La pareja tiene una hija, Adina.
Ortagus se desempeñó como portavoz del Departamento de Estado durante el primer mandato de Trump en la Casa Blanca. Al inicio del segundo mandato de Trump, fue adjunta de Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Medio Oriente. Durante el verano asumió un cargo como asesora en la misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas. Anteriormente trabajó como comentarista en Fox News.

La diplomática finalizó su divorcio en noviembre. Según el Daily Mail, Ortagus mantiene ahora una relación con Anton Sehnaoui, de 53 años, economista, productor cinematográfico y editor, que se desempeña como presidente de bancos en Líbano, Chipre, Jordania y Mónaco.
Una fuente cercana a Ortagus afirmó que la relación comenzó después de la separación y que fue declarada por los canales correspondientes, de conformidad con las regulaciones gubernamentales.
Sehnaoui, cristiano libanés, es descendiente del emir Bashir Shihab II, quien gobernó el Líbano durante la primera mitad del siglo XIX. Creció en Beirut antes de trasladarse a Estados Unidos, donde estudió negocios y banca en la Universidad del Sur de California.
Además de su trabajo en el cine y la edición, Sehnaoui dirige el banco libanés SGBL, que posee activos estimados en unos 26 mil millones de dólares. Se convirtió en presidente y principal accionista en 2007 y amplió las operaciones del banco a Abu Dabi, Chipre, Francia y Colorado.
En 2019, se presentó una demanda federal en Estados Unidos contra SGBL y otros bancos libaneses. Los demandantes alegaron que las entidades proporcionaron apoyo financiero y servicios bancarios a Hezbollah, lo que —según afirmaron— permitió al grupo financiar ataques en Irak entre 2004 y 2011 en los que murieron y resultaron heridos estadounidenses. SGBL negó las acusaciones. Personas cercanas a Sehnaoui rechazaron los señalamientos y lo describieron como un “sionista declarado”.

