Itongadol/Agencia AJN.- Investigaciones del New York Times revelaron detalles nuevos sobre la nueva vida del expresidente sirio Bashar al-Assad y altos mandos tras la caída del régimen, y exhiben que muchos de ellos viven en un refugio seguro con lujos deslumbrantes, mientras que otros eligen esconderse de los focos, con casi completa impunidad.
Según el reporte, Assad y su familia huyeron hacia Moscú a raíz de los ataques opositores a fines de 2024.
Al principio se asentaron en edificios de lujo en el Hotel Cuatro Estaciones con vistas al Kremlin, antes de pasar a la Torre Federación y luego a un barrio privado en Ruvleka, rodeados de seguridad y restricciones de movimiento.
Aun así, Assad continuó actividades como cenar en restaurantes de lujo y asistir a eventos sociales.
El reporte incluyó una investigación sobre la vida de los exlíderes sirios.
El hermano de Bashar, Maher al-Assad, reside en un complejo de viviendas de lujo y brinda asistencia financiera a ex generales del ejército, en tanto que su familia se fotografía en fiestas exclusivas en redes sociales, incluida la fiesta de cumpleaños de Zain y la hija de Sham al-Assad, ambos de veintidós años.

El general Jamal Yunis, el ex ministro de Defensa Ali Abbas, el ex jefe del ejército sirio Abdul al-Kareem, fueron vistos paseando por Moscú, bajo un estilo de vida lujoso en comparación con las condiciones menos cómodas de otros, que se vieron obligados a vivir en viviendas comunales de estilo soviético y disfrutaron de una libertad de movimiento limitada.
En contraposición a los refugiados millonarios sirios en Moscú, Amr Armanazi, ex director del Centro de Investigaciones e Información responsable del desarrollo de armas químicas en Siria, vive una vida tranquila en Damasco.
No le exigieron cuentas por su participación en ataques con armas químicas.
Fuentes gubernamentales justifican la estrategia de la nueva administración de responsabilizar a quienes dieron las órdenes, en lugar de a los científicos, mientras los expertos afirman que Armanazi fue el cerebro detrás de los ataques químicos.
El diario resaltó que enjuiciar a los altos mandos de Bashar al-Assad enfrenta obstáculos políticos y legales, incluida la voluntad internacional débil y la renuncia de algunos países de extraditar figuras que fueron aliadas, en tanto que el nuevo gobierno sirio se concentra más en establecer su poder a que iniciar causas judiciales contra «críminales del anterior régimen», indicó el medio citado.

