En el Scholem Aleijem, enseñar para la vida implica, desde edades tempranas, mirar al prójimo con ojos empáticos. La diversidad, entendida como la amplia variedad de características personales, y la inclusión, hacer lugar para cada individuo, son ejes fundamentales en este aprendizaje.
Por eso, en Primer Grado, a través de un abordaje interdisciplinario de Ciencias Sociales y ESI, eligieron preguntarse: ¿cuáles son las cosas que importan?, ¿se puede ver sin mirar? y ¿qué podemos hacer desde nuestro lugar para que nadie se quede afuera? Para abordarlas, trabajaron con presentaciones, imágenes, videos, testimonios filmados y visitas inspiradoras. En el Scholem, los encuentros se vuelven oportunidades para mirar el mundo desde otras perspectivas.
Entre ellas, recibieron a Graciela Beker, escritora hipoacúsica que narró uno de sus cuentos, aprendiendo a valorar los diversos talentos. Escucharon la historia de Carolina Buceta, una persona ciega, que también les contó sobre cómo escribir en braille, promoviendo la empatía y el entendimiento de diferentes formas de comunicación.
Trabajaron con personas sordas y que se desplazan en silla de ruedas, fomentando el respeto y la aceptación de las diversas experiencias corporales y comunicativas. Como parte de las actividades, cantaron canciones en lenguaje de señas, valorando todas las formas de comunicación y expresión. Por último, conversaron sobre el valor del apoyo, el aliento y la solidaridad hacia quienes enfrentan dificultades.
Estas experiencias permiten fortalecer los valores fundamentales para la convivencia y crecimiento personal y grupal. Tal como resonó en las aulas, no se trata de tener derecho a ser iguales, sino de tener igual derecho a ser diferentes.

