«No estamos alarmados», declaró durante su primer encuentro con la prensa extranjera el general Gilad, nombrado por el primer ministro israelí, Ariel Sharon, portavoz en caso de guerra en Irak. «Estamos muy tranquilos, muy confiados», declaró.
El peligro que más preocupa a los israelíes en caso de intervención estadounidense contra Irak es que Bagdad dispare misiles ‘Scud’ iraquíes contra Israel, principal aliado de Estados Unidos en la región. En total, 39 de estos misiles, portadores de armas convencionales, fueron lanzados contra el territorio israelí durante la guerra del Golfo en 1991, provocando la muerte de dos personas.
Pero el general Gilad subrayó que la situación sería muy diferente en caso de nueva guerra y que Israel no espera «una serie de misiles», sino «incidentes aislados», ya se trate de un misil o del envío de un avión cargado con armas químicas o bacteriológicas.
«Contamos con que Sadam Husein acabe mal este año», prosiguió el general, afirmando que el presidente iraquí «juzgó mal sus capacidades».
Sadam Husein se encuentra «en su punto más débil» desde que accedió al poder, indicó, añadiendo que «está aislado en Oriente Próximo», y que todos los líderes de los países de la región «le temen». «Está aislado en Irak», su país se debate en una situación económica muy grave y, sobre todo, «no comprende las relaciones de fuerza entre Estados Unidos e Irak», añadió. El general Gilad adelantó la hipótesis de que el régimen iraquí será derrocado «muy pronto». Finalmente predijo una situación de calma en la frontera libanesa, ya que «Nasralá (el jefe del movimiento chií libanés Hezbolá, el jeque Hassán Nasralá) comprende muy bien que es mejor para él que no abra un nuevo frente». De 51 años de edad, el general Gilad era hasta ahora coordinador de las actividades del Gobierno en los territorios palestinos.

