Inicio ISRAEL Los judíos de todo el mundo se reúnen en Jerusalem para el 39º Congreso Sionista Mundial

Los judíos de todo el mundo se reúnen en Jerusalem para el 39º Congreso Sionista Mundial

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- Para que el Congreso siga siendo el verdadero parlamento del pueblo judío, debe reflejar la realidad global de que casi la mitad del judaísmo mundial reside actualmente fuera de Israel. Ha llegado el momento de retomar una era de mayor participación y liderazgo de la diáspora dentro de la OSM, el Congreso y las instituciones nacionales en su conjunto.

Basta con mirar las noticias: el antisemitismo alcanza niveles récord, Israel enfrenta una hostilidad creciente y la identidad judía se ve puesta a prueba entre generaciones. La vida del sionista estadounidense se encuentra hoy más desafiada que nunca.

En pocos días, judíos de todo el mundo se reunirán en Jerusalem para participar del 39º Congreso Sionista Mundial, el único foro global donde representantes de todas las comunidades judías se encuentran en Israel no solo para reflexionar, sino también para colaborar frente a los desafíos comunes que enfrenta el pueblo judío.

Este Congreso llega en un momento crucial. Del 28 al 30 de octubre, el encuentro no debe limitarse a conmemorar una historia compartida, sino que debe actuar como un catalizador para una acción conjunta.

Las instituciones nacionales de Israel –la Organización Sionista Mundial (WZO), el Keren Kayemet LeIsrael – Fondo Nacional Judío (KKL-JNF) y la Agencia Judía para Israel– fueron creadas para representar y servir al pueblo judío en su totalidad, brindando un apoyo fundamental para el establecimiento del Estado de Israel. Hoy, esas mismas instituciones deben continuar dando voz a los judíos de todo el mundo, asegurando la seguridad, vitalidad y fortaleza del hogar nacional judío.

Como líderes del Movimiento Sionista Americano (AZM), debemos subrayar que casi la mitad del pueblo judío –alrededor del 45%– vive actualmente en Estados Unidos. Nuestra responsabilidad es representar a los aproximadamente 7,5 millones de judíos estadounidenses que se identifican como sionistas en este Congreso.

Sin embargo, la representación de los líderes sionistas de Estados Unidos y de la Diáspora sigue siendo insuficiente dentro de las estructuras directivas de las instituciones nacionales. Si el Congreso pretende mantenerse como el verdadero parlamento del pueblo judío, debe reflejar la realidad global: casi la mitad del pueblo judío vive fuera de Israel. Ha llegado el momento de recuperar una etapa de mayor participación y liderazgo de la Diáspora dentro de la WZO y del propio Congreso.

Los desafíos que enfrentamos –el aumento del antisemitismo, las amenazas a la identidad judía y los esfuerzos por deslegitimar a Israel– son de carácter global. Por tanto, nuestra respuesta también debe ser global y basada en una colaboración internacional de liderazgo. Los dirigentes de la Diáspora aportan experiencia, perspectiva y un profundo compromiso con la continuidad del pueblo judío y la seguridad de Israel. Sus voces no son complementarias: son esenciales.

Una alianza más fuerte entre los líderes israelíes y los de la Diáspora hará que nuestras instituciones sean más representativas, resilientes y efectivas. Un Congreso verdaderamente representativo debe reconocer que el movimiento sionista siempre ha extraído su fuerza de la diversidad.

El primer Congreso convocado por Theodor Herzl en 1897 no se fundó sobre la unanimidad, sino sobre la convicción de que el debate vigoroso y el destino común podían coexistir. Esa creencia sigue siendo el corazón del sionismo, y debe volver a guiar nuestro trabajo actual.

En tiempos en que la polarización amenaza con dividirnos, tanto dentro de Israel como en la Diáspora, no podemos permitir que las diferencias políticas o partidarias fracturen a nuestro pueblo. La unidad no significa estar de acuerdo en todo, sino mantenernos juntos con respeto mutuo y un propósito compartido. El Congreso debe ser ejemplo de ese tipo de unidad: lo suficientemente fuerte para abrazar la diversidad, pero también decidido a actuar colectivamente cuando más importa.

A comienzos de este año, casi 225.000 judíos estadounidenses participaron en las elecciones para el Congreso Sionista Mundial, una cifra récord que demuestra un alto nivel de compromiso. Ese entusiasmo refleja el deseo no solo de ser escuchados, sino también de liderar. Es una muestra de que la comunidad judía estadounidense y la Diáspora global siguen profundamente comprometidas con el futuro del pueblo judío y del proyecto sionista.

Este mes, las decisiones que se tomen en Jerusalem definirán las prioridades y programas que impactarán en toda la vida judía, desde Buenos Aires hasta Boston, y desde Tel Aviv hasta Toronto. Esas decisiones deben reflejar una visión compartida de un pueblo judío global trabajando en asociación.

Al reunirnos en Jerusalem, debemos hacerlo no como facciones o partidos, sino como un solo pueblo unido por un destino común. El Congreso debe empoderar a líderes de todos los continentes para que trabajen y lideren juntos, demostrando que nuestra unidad no solo se declara, sino que se ejerce mediante una acción concreta y significativa.

Hacemos un llamado a la Organización Sionista Mundial (WZO) y a los delegados del Congreso para que reconozcan el papel fundamental que los líderes sionistas de Estados Unidos y de todo el mundo deben desempeñar en la gobernanza de la WZO. Los comités ejecutivos y las estructuras de gobierno deben incluir una representación significativa de las federaciones sionistas de la Diáspora y coordinar sus actividades en consecuencia.

Si el siglo pasado de sionismo nos ha enseñado algo, es que nuestra diversidad es nuestra fuerza, y nuestra unidad –anclada en un liderazgo compartido– es nuestro futuro.

Autores: Deborah Isaac, Michael H. Laufer
Fuente: The Jerusalem Post

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