Itongadol.- En tiempos normales, los cadetes del curso de oficiales navales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) pasan la mayor parte de sus dos años y medio en aulas o perfeccionando habilidades dentro de un barco atracado en puerto. Pero no fue así para tres oficiales navales —el comandante del curso, el mayor A., y dos de sus alumnos, hoy tenientes, G. y Y.— cuya formación coincidió directamente con la guerra en Gaza.
El mayor A. relató a The Jerusalem Post que su curso, iniciado en abril de 2023 —seis meses antes del inicio del conflicto—, tuvo que adaptarse a un escenario sin precedentes. “Fue muy complejo y un desafío enorme para mí como responsable del curso. Los cadetes se enfrentaron a muchas situaciones nuevas sin poder prepararse plenamente para ellas, incluso a veces nosotros, los instructores”, explicó.
Para hacer frente a esas condiciones, el programa se modificó para ser más flexible e incorporar operaciones reales dentro del entrenamiento. Los cadetes pasaron 2.500 horas en el mar, un 60% más que en un curso en tiempos de paz.
Las escuadras Shayetet 3 y 7 fueron las que más cambios operativos experimentaron. Las misiones en las que participaron los cadetes fueron más intensas, con mayor uso de armamento y escenarios más dinámicos que los ejercicios tradicionales. Además, las zonas de despliegue se extendieron mucho más allá de los límites habituales de entrenamiento.

“El resultado es que estos cadetes llegan al final del curso mucho más experimentados y listos para el combate. No hay sustituto para el tiempo real de operaciones en el mar”, afirmó el mayor A., quien se graduó en 2021 y admitió que entonces recibió una preparación mucho más limitada.
El curso contó con 35 participantes —33 hombres y dos mujeres—, muchos de ellos con hermanos o amigos combatiendo en diferentes frentes. “Para ellos fue muy difícil estudiar mientras sus amigos arriesgaban la vida”, dijo A. Sin embargo, insistió en que lo correcto era que completaran toda su formación: “La salida fácil habría sido enviarlos directamente al combate, pero el camino más importante para la marina y las FDI era que se graduaran. Ellos son los futuros comandantes navales”.
Durante la guerra, el propio A. participó en numerosas operaciones clasificadas, entre ellas la eliminación de la marina siria en diciembre de 2024, tras la caída del régimen de Assad. Según reconoció el ejército israelí, durante esa operación se destruyeron 15 embarcaciones en los puertos de Al-Bayda y Latakia, para impedir que misiles Noor y Styx cayeran en manos hostiles.
Uno de los nuevos oficiales, G., de 20 años y oriundo de Ramat Hasharon, se graduó como comandante de puente en el buque Sa’ar 6 “Atzma’ut”, la embarcación más grande de la marina israelí. Durante la guerra de junio contra Irán, su barco fue desplegado frente a la costa de Eilat, donde ayudó a derribar unos 20 drones iraníes.
“Nosotros éramos los ojos del barco”, explicó G. “Usábamos la observación directa, el radar y otros sistemas de vigilancia para identificar amenazas”. Añadió que el momento en que vio el humo tras un impacto del sistema antiaéreo naval —la versión marítima de la Cúpula de Hierro— fue indescriptible: “Es una sensación increíble, pero por eso estamos aquí”.
G. continuará como comandante de puente, coordinando a los equipos de combate y los turnos de guardia, y en el futuro pasará por otro curso para ascender al rango de capitán. Recordó lo difícil que fue seguir estudiando mientras muchos de sus amigos combatían: “Pero finalmente, durante la Operación León Ascendente contra Irán, participé en varias misiones. Fue entonces cuando entendí que todo el entrenamiento tenía sentido. En el frente, cada cosa que aprendimos se volvió real”.
Su compañero Y., también comandante de puente, participó en operaciones contra los hutíes de Yemen, a unos 1.700 kilómetros de Israel. “Cuando estás tan lejos, nadie puede ayudarte. Tenés que ser completamente independiente. Si hay un problema, no hay helicóptero que venga a rescatarte. Pero la sensación de volver a casa después de eso no se compara con nada”, relató.
El Jerusalem Post informó que el 10 de junio, dos barcos israelíes —uno de ellos un Sa’ar 6— lanzaron misiles de precisión de largo alcance contra el puerto de Hodeidah, marcando la primera operación naval de Israel en Yemen desde el inicio de la guerra con Hamás. Las FDI indicaron que los misiles mar-tierra utilizados dejaron un impacto duradero y aumentaron la disuasión de manera distinta a los bombardeos aéreos.
La marina jugó un papel estratégico: a diferencia de la fuerza aérea, sus embarcaciones pueden permanecer en la zona y atacar repetidamente, eligiendo con precisión el momento ideal para golpear. En esa operación, una cuarta parte de los marinos participantes eran mujeres, un nuevo récord para las fuerzas navales israelíes.
Al concluir el curso, el mayor A. destacó: “Estos cadetes son la próxima generación de comandantes navales. Defenderán a Israel. Podemos confiar en ellos: están listos para cualquier misión”.
Fuente: The Jerusalem Post.

