PARIS.- La intervención del secretario de Estado norteamericano ante el Consejo de Seguridad de la ONU y las pruebas que presentó contra Irak dejaron de manifiesto la división que provoca en Europa esta crisis, suscitando reacciones disímiles y en algunos casos diametralmente opuestas.
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Mientras que diez países de Europa del este que aspiran a entrar en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) afirmaron, en una declaración común, que «está claro» que Irak viola las resoluciones de la ONU sobre su desarme, otros, como Bélgica, Dinamarca o Suecia, se mostraron más reticentes ante una intervención armada.
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«Hemos apoyado activamente los esfuerzos de la comunidad internacional destinados a desarmar a Irak por medios pacíficos. Ahora está claro que Irak está violando las resoluciones del Consejo de Seguridad», dice la declaración del «grupo de Vilna», que agrupa a los tres países bálticos (Letonia, Lituania y Estonia), además de Bulgaria, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Albania, Croacia y Macedonia.
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En tanto, la ministra de Asuntos Exteriores de España, Ana Palacio, advirtió a Irak que enfrentará «graves consecuencias» si continúa sin cumplir las resoluciones, al tiempo que calificó de «inquietantes» las pruebas recabadas por los Estados Unidos.
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Asimismo, el jefe de gobierno español, José María Aznar, dijo ante el Congreso que un nuevo plazo para el desarme «daría alas» a Saddam, en un discurso que fue interrumpido por diputados de izquierda que ingresaron alzando carteles de rechazo a la guerra.
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Además de España , Italia reafirmó su apoyo a Washington a través de su primer ministro Silvio Berlusconi, quien aseguró que el informe de Powell «demuestra la culpabilidad del presidente iraquí Saddam Hussein».
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Israel, otro tradicional aliado de Estados Unidos -y ya fuera de las fronteras europeas-, expresó en un comunicado que la exposición del secretario de Estado «representa de modo creíble y cabal la realidad, devela el régimen tirano de Saddam Hussein y la amenaza que ello significa».
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Idéntica posición mostró el premier polaco Leszek Miller, quien aseguró que el líder iraquí debe «ser desarmado». «Vamos a hacer todo para que Saddam no represente más un peligro para el mundo», sentenció.
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En un comunicado, el gobierno portugués estimó que las pruebas presentados por Powell «confirman las dudas» que se dejaban sentir en el informe de los inspectores en Irak. «El uso de la fuerza debe evitarse, pero Irak debe demostrar que no posee armas y que está dispuesto a honrar sus compromisos», dice el comunicado.
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Poco convencidos
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Otros países, en tanto, se mostraron más cautelosos a la hora de jugarse en favor o en contra de una guerra, insistiendo en la necesidad de delegar en la ONU la última decisión.
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Tal fue la posición del gobierno noruego, que calificó de «sólidas» las evidencias contra Irak y advirtió a Saddam que la adopción de una nueva resolución de la ONU sería «su última oportunidad».
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Holanda, por su parte, consideró que Powell presentó «pruebas convincentes» contra Irak. «Son verdaderas pruebas, pruebas convincentes. Eso no se puede negar. Ahora tenemos que esperar a ver cuál será el camino elegido por le Consejo de Seguridad», dijo el primer ministro Jan Peter Balkenende.
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Por otro lado, el informe de Powell no logró persuadir a otros países, más allá de los férreos opositores a la guerra, como Alemania y Francia.
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Bélgica, por caso, expresó a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Louis Michel, que las pruebas presentadas por Powell no justifican «una decisión precipitada» para atacar a Irak, mientras en la misma línea, el gobierno danés apoyó «la continuación de la misión de los inspectores de la ONU y el respeto las decisiones del Consejo de Seguridad» .
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«La paz tiene que tener siempre una oportunidad», señaló el canciller danés Per Stig Moeller.
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Irak, por supuesto, rechazó la intervención de Powell, que tildó de «espectáculo típicamente estadounidense, con acrobacias y efectos especiales». Amr al Saadi, uno de los principales consejeros de Saddam, dijo que las grabaciones de conversaciones telefónicas presentadas por Powell parecen un «trabajo de unos servicios de inteligencia de tercera categoría».
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«Lo que hemos escuchado está destinado a aquellos que están escasamente informados para influir en su opinión y agredir a Irak», añadió.
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Agencias AFP y EFE
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