Itongadol/Agencia AJN.- Ciudadanos gazatíes que estuvieron presentes en puntos de distribución de ayuda humanitaria denunciaron que Hamás comete actos de violencia, propaganda y manipulación psicológica contra civiles en esos lugares, según informó este martes la Coordinación de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con audios difundidos por COGAT, miembros de Hamás buscan sabotear la entrega de paquetes de alimentos en los centros operados por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), una iniciativa respaldada por Estados Unidos.
Fuego directo y desinformación
Según los testimonios recogidos, Hamás dispara contra los propios residentes que se acercan a recibir asistencia y luego culpa públicamente a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) por esas agresiones. Además, difunde cifras infladas o inventadas sobre víctimas mediante videos falsificados, con el objetivo de manipular la percepción pública y desprestigiar la operación humanitaria.
COGAT señaló que Hamás «publica datos fabricados sobre grandes cantidades de víctimas» y se vale de «filmaciones falsas» para construir una narrativa que oculte su responsabilidad directa en los hechos de violencia.
Violencia contra trabajadores humanitarios
El lunes, la GHF denunció que Hamás ha colocado recompensas por herir o asesinar a miembros del personal de seguridad estadounidense y a trabajadores humanitarios palestinos. La organización reveló que al menos 12 de sus empleados locales fueron asesinados por el grupo terrorista, y que otros han sido sometidos a torturas.
“Hamás ha ofrecido pagos en efectivo a quienes dañen o eliminen a nuestro personal de seguridad norteamericano y a nuestros colaboradores palestinos”, afirmó la fundación en un comunicado. La organización añadió que ya había advertido a sus aliados sobre los ataques sistemáticos contra su personal en el terreno.
Estas acusaciones se suman a crecientes denuncias sobre la manera en que Hamás interfiere en la distribución de ayuda en Gaza, utilizando la crisis humanitaria como herramienta de presión y control político.

