El director comercial del establecimiento, Daniel Siso, indicó que uno de los especialista en fumigación del kibutz, que preparó la sustancia para eliminar a las moscas que molestan a las vacas, confundió las sustancias químicas, y causó el siniestro.
El envenenamiento de los animales, que en Israel residen constantemente y son alimentados en sus establos pues no hay campos de pastoreo, se produjo cuando comían el forraje.
Treinta vacas embarazadas, aisladas en el establo, se salvaron y otras 80 se hallaban bajo atención veterinaria.
‘Los veterinarios nos dicen que su estado de salud es bueno, y que están comiendo. Parte de los animales afectados son tratados con medicinas antivenenosas’, informó Siso.
La pérdida material se evaluaba en alrededor de dos millones de ‘shékels’, lo que es, aproximadamente, medio millón de dólares/400.000 euros, y la leche que habían dado en el último ordeñe, antes de ser fumigado el establo, fue derramada, agregó.
Asimismo, el kibutz -que como otros establecimientos agroindustriales de su tipo comercializan la leche por medio de la cooperativa Tnuva- no podrá distribuir la leche que proporcionen los animales que sobrevivieron, al menos en los próximos días.
Para resarcir de sus pérdidas al kibutz, miembros de la Asociación de Ganaderos se comprometieron a ceder algunas de sus vacas para el establo.
EFE.- Terra

