Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Israelí, Mario Montoto, mantuvo una entrevista con Itongadol en donde destacó que la relación entre ambos países está “uno de los mejores momentos”, aunque aclaró que ese vínculo “trasciende las administraciones políticas”.
Asimismo, Montoto destacó el vuelo directo Tel Aviv-Buenos Aires, que comenzará a operar en noviembre de este año, es “un antes y un después en la relación bilateral”.

–¿En qué momento se encuentra la relación entre la Argentina y el Estado de Israel en lo que refiere a tu mirada?
–En el plano del vínculo de la Cámara de Comercio Argentina-Israelí, que tengo el honor de presidir desde hace ya unos cuantos años, es uno de los mejores momentos de vínculo con el Estado de Israel.
Esto es así por el marco de la relación gubernamental entre el Gobierno Nacional con la Administración del Estado de Israel, que es extraordinaria, muy fuerte. El presidente Milei, desde antes de asumir, anunció sus ideas sobre política exterior, donde uno de los ejes centrales era Israel. Entonces, este marco da indudablemente una situación de privilegio para todos aquellos que, por distintos motivos o actividades, tenemos vínculo con Israel.
En el caso puntual de la Cámara que represento, hay una mirada de oportunidades por parte de Israel tal vez mucho más profunda, por la actitud que tuvo el Gobierno argentino de solidaridad a partir de las situaciones tan complejas que vivió nuestro querido y hermano pueblo israelí a partir del 7 de octubre. O sea, es una combinación de distintos factores que hacen que, hoy por hoy, el vínculo en este plano sea extraordinario.
–La Cámara tiene un músculo de muchísimos años preparado para aprovechar este gran momento. No es que la Cámara arranca con Milei.
–No, la Cámara de Comercio Argentino-Israelí es tan antigua como el Estado mismo de Israel. El vínculo de Argentina con Israel es un vínculo del nacimiento mismo del Estado de Israel. Y la relación trasciende administraciones políticas. Es una relación tan profunda de hermandad, que a veces lo adjudican a la gran cantidad de argentinos que viven en Israel, o a la poderosa comunidad judía en la Argentina. Yo creo que todo esto indudablemente ayuda, pero los argentinos en Israel nos sentimos argentino-israelíes, más allá de los temas confesionales. Yo no soy judío, soy católico apostólico romano, practicante. Y en Israel no solo me siento en mi casa, sino que siento que cualquier argentino en Israel se siente en su casa. Porque tenemos costumbres, actitudes, aspectos culturales. Y aclaro, no hablo de nuestras economías, que son complementarias. Entonces, este vínculo, a través de los años, no solo se mantiene, no solo supera a veces diferencias o contradicciones con aspectos gubernamentales, tanto por gobiernos de Israel como por gobiernos de Argentina, sino que cada día que pasa es más sólido.
Un buen ejemplo, desde hace 11 años nosotros convocamos a un concurso que se denomina Israel Innovations Award. Este concurso lo convoca la Embajada del Estado israelí en la Argentina, el Ministerio de Ciencia y Tecnología e Innovación de Argentina, ahora Secretaría, y nuestra Cámara de Comercio Argentino-israelí. ¿Y por qué hablo que esto arrancó hace 11 años? Porque decir 11 años significa que atravesó distintas administraciones políticas. Esto nació en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, tal vez un momento de discusiones, contradicciones entre los gobiernos de Argentina y el gobierno de Israel.
Pero el proyecto se sostuvo igual. Continuó con la administración del presidente Macri, continuó con la administración del presidente Alberto Fernández, y continúa con la administración del presidente Milei. El propio presidente participó en la edición anterior de la entrega de los premios. Y nuestra Cámara, por supuesto, le hizo un importante reconocimiento personal por esta actitud tan clara, tan transparente, tan honesta, con tanta convicción hacia Israel y su pueblo.
–¿Sentís una satisfacción por esto?
–Me siento feliz. Yo en Israel tengo familia y tengo todas las actitudes propias que uno tiene con su familia. La misma cantidad de veces que llamo para ver cómo está mi hermana, que vive en la ciudad de La Plata, llamo por teléfono para ver cómo está otra hermana de la vida que tengo en Israel. A veces me genera algún tipo de bronca o celo familiar porque mi hermana de La Plata dice “no puede ser que visites más a tu hermana que vive en Israel, que yo acá”. Esto me genera una enorme felicidad, porque no es solo un vínculo por la actividad que dio origen a mi vínculo con Israel, que es una actividad vinculada al comercio, a la tecnología. No hay nada que refleje más el vínculo cultural que la familia. Yo siempre digo que uno va a Israel a cargar las baterías, porque Israel tiene una energía muy, pero muy especial, muy particular, que no es solo en la ciudad de Jerusalem, que podríamos encontrarle mil motivos, razones, historia y demás. Yo cargo las baterías caminando del hotel donde paro a la noche a comer algo en Tel Aviv y viendo la gente y los jóvenes. Y uno dice “esto es una energía especial”.
Hablando con un gran amigo que ahora está de profesor en otra universidad en Estados Unidos, que se llama Raanan Rein… cenando poquito tiempo después del 7 de octubre en las afueras de Tel Aviv, yo le digo “¿cómo hacés para explicarle a los que no conocen Israel que nosotros estamos haciendo cola?” Porque a pesar de la reserva, el restaurante estaba completísimo, haciendo cola para cenar. Y se estaban viviendo momentos terribles propios de una guerra. Pero esa fuerza, ese espíritu, esa energía hace que el israelí, hasta en algo tan desgraciado como una guerra, tenga esta necesidad de la paz. Imaginemos a este pueblo que se llama Israel o a estos hermanos que viven ahí, si tuvieran una temporada real de paz… El aporte que le harían a la humanidad. Porque si en el medio de una guerra aportan lo que aportan, en la ciencia, en los desarrollos de las innovaciones tecnológicas, en la medicina… Mi señora diría “tus opiniones no son a veces muy objetivas porque son medio fan”. Yo le digo “no soy fan. Yo describo una realidad, no solo personal, una realidad de lo que ocurre en Israel”. Esta guerra tan brutal, tan injusta, la actitud criminal de estos criminales con lo que hicieron el día 7 de octubre… ni los animales se comportan de la forma que ellos se comportaron, hicieron las peores cosas que uno puede imaginar en este contexto. Todo lo que desató esta situación, la tragedia posterior donde he estado yo trabajando desde Argentina con gente interrumpiendo a cada rato un Zoom porque tenían que seguir haciéndolo desde el búnker, desde el refugio… Gente que me ha dolido tanto, porque no es solo la pérdida de mucha gente amiga, de mucha gente conocida, hijos de gente amiga, de familia amiga, sino la pérdida de cosechas, de ir transitando por un país donde lograr que un cultivo florezca es producto no solo de un milagro, sino es producto de la tarea incansable del hombre… y ver que eso fue arrasado, fue bombardeado, fue prendido fuego y demás… Para un país no es comparable con la vida humana, pero es comparable con el esfuerzo y el sacrificio de un pueblo, y es terriblemente doloroso. ¿Pero a qué voy? Que en todo este contexto la economía israelí no dejó de crecer. En todo este contexto hoy en día el shekel es una de las monedas más fuertes del mundo. Entonces vuelvo a lo que decía antes. ¿Qué sucedería si este lugar de este mundo en el que vivimos llamado Israel tuviera una temporada de paz? Una temporada donde los chicos del servicio militar cumplieran el servicio militar, salen del servicio militar y su única preocupación sea la universidad.

–En eso también está la fortaleza, en la dificultad, todas las adversidades hacen más tenaz al israelí.
–Sí, yo estoy 100% de acuerdo. Yo lo aprendí del amigo más joven que perdí, que fue el presidente Shimon Peres, a quien tuve el honor, no solo de conocer, sino tratarlo hasta un tiempito antes de su partida y aprendí de él por sus propias palabras. Cuando nació Israel no tenía ni agua, lo único que tenía era lo que tenían en la cabeza. Yo creo que es increíble, es algo a imitar, tal vez este sufrimiento o este nacimiento con tanta escasez, por supuesto genera otras obligaciones. Tal vez otros que hemos nacido en la abundancia de la naturaleza nos cuesta tanto trabajo articular proyectos de nación, articular proyectos de superación. También es motivo de envidia, por parte de ese vecindario a veces tan hostil y tan agresivo. En ese vecindario también se ha progresado mucho, hay acuerdos de Abraham, pero también hay gente que desde que se levanta hasta que se va a dormir, lo único que piensa es lo que puede hacer ese día para destruir a Israel.
–¿Cómo es ese mundo respecto a las empresas argentinas que pueden trabajar perfectamente con las empresas israelíes?
–Es un mundo que nace, en buena medida, en estas cuestiones culturales. Todos dicen que es muy difícil hacer negocios con Israel porque el primer problema tiene que ver con el estilo, la forma o esos aspectos culturales propios del israelí, que a veces poco tienen que ver con los de otros lugares. Creo que nosotros los argentinos vencemos con mucha velocidad esa barrera. A veces pasa por entender que si hablan fuerte y gesticulan y demás no es que están enojados, es que es el estilo del idioma o de la forma que tienen de comportarse.
–¿Hay empresas argentinas y dado tu conocimiento vos sos un facilitador para cuando es el comienzo de enlazar ambas partes?
–Yo tengo compañías personales, propias y previas a asumir este rol, con las que tenemos desde hace varias décadas un vínculo muy fuerte con otras compañías israelíes. De alguna forma es lo que he intentado trasladar en la Cámara, esta forma, este estilo. Yo estaba muy tranquilo en mis oficinas en Puerto Madero hasta que un día mi secretario me dice “Mario, hay un llamado de la Embajada de Israel, piden si usted podría darles una entrevista. Entonces viene el embajador de ese momento, hace más o menos 20 años, con una persona de la Cámara, y me dice “Venimos a invitarlo a participar de la Cámara de Comercio Argentino-Israelí”. En el balance siempre para mí es un altísimo honor, con mucha humildad poder hacer algo que ayude a seguir construyendo estos puentes entre Argentina e Israel, y en el comercio es así.
–Hay un tema de seguridad donde a veces viene vinculado tu nombre, ¿es un rubro álgido en lo que tiene que ver conocimiento, intercambio, que se va actualizando permanentemente y son grandes desafíos?
–Sí, algunas de mis compañías están muy vinculadas a la actividad de la seguridad ciudadana, si se puede llamar de esta forma. Pero indudablemente Israel es un lugar donde uno tiene muchísimo que aprender en estas cuestiones cuando de compañías o de empresas se trata. Israel está siempre a la vanguardia en los temas de seguridad, por su propia necesidad a defenderse, por ser un país que permanentemente vive bajo el asedio y el ataque.
–En tu reciente viaje he visto una foto en una universidad, ¿qué significa en este caso hacerlo?
–Siempre en mis viajes a Israel tengo incorporado una visita a una universidad. En este caso tenía un compromiso de honor, porque había dado mi palabra de que en mi próximo viaje a Israel mi primera actividad iba a ser visitar la universidad de Ariel, que fue lo que hice. Me quedé impresionado, no solo por sus instalaciones, por las cuestiones edilicias, sino por sus laboratorios. Tuve oportunidad de compartir y de recibir presentaciones en distintas disciplinas, desde la energía, la ciencia médica, la robótica, a otros aspectos de otras cuestiones tecnológicas que son realmente admirables. Tuve el honor también de ser recibido por la máxima autoridad de la universidad y por el coordinador de los laboratorios, que es un general mayor que me comentó que hacía poco tiempo había estado de agregado militar en Estados Unidos y una persona joven, por supuesto retirada. También son buenos ejemplos esto… Una persona, un militar, que estudió, que se formó, que se preparó, que estuvo en el extranjero y no es que su vida termina cuando le viene el famoso retiro. Termina una etapa de su vida, después se involucra, como tantos otros que conozco, en la vida civil, en la vida de la ciencia en este caso, de la investigación.

–¿Viajás como alguien que conoce a ambas partes? Debe haber momentos donde las necesidades son otras…
–Sí, y además los argentinos también tenemos mucho que decir y mucho que aportar en Israel, en las distintas disciplinas. Lamentablemente después del 7 de octubre, una de estas ferias internacionales, la AgriTech, ahí vas a encontrar todas las innovaciones que se te puedan ocurrir de aplicación para el agro, pero todo eso, también Argentina ha desarrollado muchísimas herramientas e ideas que ha llevado adelante y también tiene mucho que decir y aportar. Es decir que el vínculo es de ambos lados.
-El embajador en su despedida habló de algunas cuestiones muy recientes de Israel acá. Creo que mencionó a Córdoba. Este intercambio siempre está muy a flor de piel.
-Sí. Y a nivel científico hay mucha gente becada en el Instituto Weizmann, yo de hecho tengo un vínculo afectivo muy fuerte con el Hospital Hadassah de Jerusalem y cada vez que lo voy a visitar siempre me encuentro argentinos en el hospital. Recuerdo que un día en un almuerzo con el presidente Peres, un tiempo antes de su partida, estaba uno de los médicos argentinos que había atendido al primer ministro Sharon. Es un ida y vuelta permanente,
-¿Qué imaginás entre ambos países, mirando un poco más allá del presente?
-Entre ambos países espero que podamos de alguna forma imitar a un país que en el Siglo XXI sigue pensando en el Siglo XXII, o imagina a este siglo como una plataforma de proyección y pensamiento al próximo siglo. Como argentinos, sumarnos a esta forma de ver al mundo, a esta forma de proyectarnos frente a la humanidad y tatar de dejar algo de lo cual a veces somos muy expertos e especialistas, lo que yo llamó el espejo retrovisor. A veces es muy importante desarrollar la gimnasia de mirar hacia adelante y no estar siempre pendiente del espejo retrovisor para mirar para atrás. Creo que tenemos todas las oportunidades acá, D’s nos ha bendecido con cuestiones que son únicas e increíbles, y tenemos que aprender de Israel, que allá también hay muchas diferencias a veces y mucha gente que piensa de forma distinta, si nos referimos a la política tienen múltiples posiciones, pero allá tienen algo que es lo que me enamoró desde el primer día de Israel, cuando hay problemas nacionales, Israel es un solo país. Cuando se trata de los problemas o de las búsquedas de soluciones, todos son israelíes, todos. Desde el primero hasta el último, desde el que piensa de una forma hasta del que piensa de otra. Todos se encolumnan detrás de ese objetivo. Cumplidos los objetivos, por supuesto que siempre hay espacios para volver a las discusiones y a las cotidianas.
-Si alguien lee esta entrevista y pertenece al mundo de la industria, ¿es normal que piense en acercarse a la CCAI para intentar generar un vínculo comercial con Israel?
-Yo creo que sí, de hecho ayer recibí a una nueva empresa, o a una empresa de Israel que llegó para asociarse a la CCAI. Una empresa israelí que viene a hacer negocios a la Argentina y que se pone de referencia la CCAI. La CCAI en este tiempo no ha parado de crecer en cantidad de asociados. Y los mismos socios que ven a la CCAI como el trampolín para poder llegar o con sus productos o con sus ideas a Israel.
-Entiendo que los embajadores para vos son muy importantes, en este caso el de Argentina en Israel y el de Israel en Argentina. Lo mismo que un gobierno como el del presidente Milei.
-Sí, tenemos la suerte de haber tenido en los últimos años extraordinarios embajadores de Israel en Argentina. Gente muy compenetrada con la problemática de América en general y en particular de Argentina. El último que despedimos, Eyal Sela, fue un embajador extraordinario, un hombre que se puso al hombro la Argentina. Israel ya la tenía al hombro y Eyal se la puso al hombro. Se fue conociendo hasta los últimos rincones de nuestro país. Y también por supuesto la suerte de tener un embajador como Axel Wahnish, que está muy pendiente de todos los detalles y todo lo que ocurre en esta relación bilateral. Nobleza obliga, se lo he dicho a él, creo que en la historia reciente contemporánea, entre otros logros lo va a recordar como el embajador que durante su embajada logró algo extraordinario, algo que muchos desde hace muchos años veníamos intentando y predicando pero que no habíamos logrado y que él lo logró, y estoy hablando de nada más y nada menos que tener un vuelo directo entre ambos países de la compañía El AL. Tel Aviv – Buenos Aires y Buenos Aires – Tel Aviv. Esto como lo he dicho en otras oportunidades es un antes y un después en la relación bilateral.

