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Itongadol/AJN.- Jamal Halasa, un residente árabe de Jerusalem, está buscando cubrir con una necesidad de la ciudad: llevar humus de la Ciudad Vieja a todos aquellos que lo desean pero tienen miedo de buscarlo ellos mismos debido a la tensa situación política.
Cada sábado este electricista ofrece sus servicios como “chico delivery” y lleva humus de restaurantes afamados en la Ciudad Vieja y el Barrio Musulmán a quienes les piden. Mientras que recibe una pequeña comisión por sus servicios, él asegura que no lo hace por el dinero. “No me interesa la plata. Sé que los israelíes aman el humus pero la gente tiene miedo de entrar a la ciudad. Incluso a mí me da miedo a veces. Pero más que eso, yo quiero ayudar”, dijo.
La historia comenzó con la ola actual de ataques terroristas. Antes de eso Halasa y un amigo judío, Eyal, comían juntos el humus del restaurante Lina en la Ciudad Vieja. Pero Eyal dejó de ir debido a la situación de seguridad y, en vez, le pedía a su amigo que le consiguiera humus y knaffe, contó al medio israelí Haaretz.
Halasa dice que está motivado por la buena voluntad: el humus es uno de los símbolos centrales de la relación compleja entre árabes y judíos, también es un símbolo de coexistencia y unión entre ambas culturas.

