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Itongadol/AJN.- Con pocas firmas en el inminente acuerdo de coalición de Israel, el presidente del país, Reuven Rivlin, entregará hoy al primer ministro, Benjamin Netanyahu, tiempo hasta el 7 de mayo para armar un gobierno. Esto supuestamente permitirá que los equipos negociadores de varios partidos cierren las brechas sobre el destino de los ministerios, y las guías básicas del gobierno.
En los últimos días los negociadores de Likud han escrito una lista de los acuerdos que han alcanzado con las facciones ultraortodoxas y el partido Kulanu, que se espera que formen parte del gobierno. Netanyahu iba a presentar su lista a Rivlin cuando buscó la extensión, la cual tiene derecho por ley.
Las negociaciones con los partidos haredi han sido tranquilas y la mayoría de los entendimientos pudieron ser alcanzados. Sin embargo, dentro de Likud están esperando alcanzar acuerdos con el resto de los compañeros de la coalición antes de firmar con los partidos religiosos, informó el medio israelí Ynet.
Mientras tanto, las conversaciones con otros partidos han sido menos suaves. Los negociadores del partido de Netanyahu han chocado con las contrapartes de Bayit Yehudi, que está demandando no solo un ministerio importante para el líder Naftali Bennett, sino también un puesto ministerial para su número dos, Ayelet Shaked. Este partido, que ganó solo ocho asientos en la nueva Knesset, parlamento israelí, también está buscando que el Ministerio de Asuntos Religiosos no sea dado al partido ultraortodoxo sefardí Shas.
“Tomar el ministerio de asuntos religiosos de manera unilateral del sionismo religiosos y entregárselo a Shas es el fin de las negociaciones con Bayit Yehudi”, escribió Bennett en Twitter ayer.
Fuentes de este partido agregaron que el único compromiso que aceptarán es una rotación del ministerio o que un miembro de Likud sea ministro. Shas y Bayit Yehudi chocaron frecuentemente en la última Knesset por reformas sobre la religión y el Estado, y el segundo está intentando evitar que Shas obtenga control del asunto.
Mientras tanto, Avigdor Lieberman, de Yisrael Beytenu, está haciendo demandas aún mayores. En un encuentro entre éste y Netanyahu el viernes no pudieron cerrar las brechas entre las partes, y Lieberman todavía debe hacer su presentación, mientras sospecha que Likud ha hecho promesas irrompibles con los partidos religiosos.

