Inicio NOTICIAS Personaje. De La Habana a Jerusalem, la historia de un médico cubano que hoy trabaja en uno de los principales hospitales de Israel

Personaje. De La Habana a Jerusalem, la historia de un médico cubano que hoy trabaja en uno de los principales hospitales de Israel

Por
0 Comentario

Itongadol/AJN.- Carlos Hidalgo Grass nació en Cuba y pese a que no tiene raíces judías logró concretar sus sueños en Israel, donde desde hace años trabaja en el Hospital Hadassa, en Jerusalem.
La historia de Hidalgo Grass comenzó en Camagüey, aquella ciudad que fue reconocida en el mundo gracias a la música de Silvio Rodríguez, y que él mismo médico ubicó a 800 kilómetros de La Habana.
El protagonista de esta historia cursó los estudios de medicina en Cuba, donde también realizó varias especializaciones como Biología Molecular en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y cursó estudios superiores en Genética Humana para trabajar luego en el Instituto Finlay, de La Habana, el cual se dedica al desarrollo y producción de vacunas.
Justamente en aquel centro, Hidalgo Grass se desempeñó “en un grupo que se dedicó primero a crear una vacuna contra la Leptospiras”, pero también trabajó en el desarrollo de vacunas avanzadas.
Fue en esa época en que, junto con otros investigadores, recibió una invitación del Instituto Weizmann de Israel, para “participar más que de un congreso en un encuentro entre dos grupos de investigadores”. Así fue que “un grupo de diez cubanos llegamos a Israel” en agosto de 1988.
“Fueron alrededor de siete u ocho días de conferencia y al finalizar la mía, que era sobre la vacuna de Leptospiras, entré en contacto con un profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem y así conseguimos financiación para un postdoctorado en esa universidad”, relata el investigador.
“Así fue que volví en agosto del 88 y en febrero de 99 estaba de regreso con una beca por tres años”, agrega Hidalgo Grass, quien destaca que “en esos tres años” consiguió “muy buenos resultados” en sus investigaciones.
Tal como él mismo lo explica tuvo la suerte de encontrar “una molécula específica que está directamente involucrada en el daño que produce al organismo y en impedir que el sistema inmune responda contra ese organismo”. “El estudio terminó en una patente además de varias publicaciones”, señala.
Años más tarde, en 2006, el médico cubano comenzó a trabajar al Hospital Hadassa, donde en la actualidad se desempeña como coordinador de Diagnóstico Molecular de la Clínica de Microbiología y Enfermedades Infecciosas y también dirige el Laboratorio de Diagnóstico Molecular Microbiana, que proporciona pruebas especializadas para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades infecciosas, así como la introducción y el desarrollo de nuevas pruebas.
Según explica el médico, el principal objetivo de su laboratorio es asegurar una respuesta rápida empleando pruebas de diagnóstico molecular de última generación para el tratamiento del paciente centrándose en las infecciones bacterianas, protozoos y hongos.

Los primeros años en Israel en busca de vocales
Como a todo inmigrante, a Hidalgo Grass no le resultaron sencillos aquellos primeros años en Israel y sobre todo en un país donde se habla otro idioma.
“Los primeros años siempre son muy difíciles. El idioma es difícil y todavía me cuesta muchísimo trabajo. Es como empezar de cero, no hay vocales. ¿Cómo encontrar la raíz a una palabra que no tiene vocales?”, dice, entre risas, mientras mueve los brazos como en un gesto de no encontrar explicación.
Más allá de los problemas de idioma, el médico cubano opina que “la forma de pensar del israelí se acerca un poco a la del latinoamericano”.
Hidalgo Grass describe a los israelíes como “bastantes solidarios y abiertos a nivel social”. “Si ven que estás en problemas enseguida se acercan a ofrecer ayuda. Cada uno con su versión, al igual que cualquier latino”, bromeó.
La mayoría de los Olim Jadashim o nuevos inmigrantes que hoy viven en Israel tuvieron presente al Estado de Israel mientras vivían en la diáspora. No es así el caso del investigador cubano que hoy vive y se desarrolla profesionalmente, quien al no ser judío, no hubiera pensado jamás que iba a terminar viviendo en el Estado judío.
“Israel es un país relativamente joven, hay gente de todo el planeta con culturas de todo el mundo. Es un país judío”, define.
Hidalgo Grass deja en claro que no tiene quejas hacia Israel y su gente. “No me quejo, no me fue mal y pude dedicarme a lo mío. Hay mucha gente que hizo Aliá y no pudo trabajar en lo que se dedicaron toda la vida. Me siento bien acá”, garantiza.
Si bien reconoce que en Israel “siempre hay problemas”, aclara que “en todo el mundo los hay, el asunto es qué hacer con ellos”.
El Hospital Hadassa es muy conocido e importante no solo por su nivel de atención y el excelente nivel de sus profesionales, sino que además, adquirió prestigio por la cantidad de pacientes palestinos que son atendidos diariamente.
Además, en sus instalaciones trabajan juntos médicos judíos y árabes, como en tantos otros hospitales israelíes. “En Hadassa hay muchos médicos árabes musulmanes y cristianos, así como trabajadores y pacientes”, confirma Hidalgo Grass, quien añade que “muchos enfermos de los territorios vienen a ser atendidos aquí”.
El médico cuenta que en su experiencia personal, hay en este momento, en el laboratorio que dirige un estudiante que vino de Ramallah y que llegó a través del proyecto de Paz de Shimon Peres. “Llegó hace un mes y estará por un año y se supone que cuando regrese va a desarrollar, administrar y manejar un laboratorio molecular en un hospital que están construyendo ahora con ayuda de la Comunidad Económica Europea”, precisa.
“Las relaciones profesionales no son malas, hay mucho intercambio, desde el más alto nivel profesional hasta el trabajador de base. Hadassa es uno de los hospitales de Israel que más contacto tiene con la parte palestina”, señala.
Para Hildago Grass, “lo más importante es entenderse, cuando la gente se habla y se mira a los ojos hay muchas cosas que cambian”. “A veces el miedo proviene del desconocimiento, pero sobre todo hace falta alguien que te quiera entender. Para el entendimiento hacen falta dos partes y espero que en el futuro haya algún tipo de entendimiento y llegué la paz. Lo necesita la parte israelí y los vecinos de Israel”, concluye.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat