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AMIA/Elecciones. Presidente de Kadima: “La Comunidad tiene que ser dirigida por los laicos”

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El presidente del Centro Comunitario Kadima, Pablo Reisman, afirmó que “la AMIA tiene que ser dirigida por los laicos”, al tiempo que instó a toda la comunidad a ir a votar en las próximas elecciones convocadas para el 7 de abril.
“La AMIA tenemos que gobernarla nosotros. No quiero hablar mal de los religiosos; de hecho, en este momento estoy en la Comisión Directiva y no siento incomodidad”, aclaró el dirigente en una entrevista con la Agencia Judía de Noticias (AJN).
Reisman también definió a Luis Grynwald como el “líder natural” de la comunidad judía y confesó que si bien tiene aspiraciones en la política comunitaria no se va a pelear por un puesto.
El dirigente también se refirió al trabajo realizado en Kadima, a su actualidad, a los cambios y a los proyectos. Además confirmó que al final de su mandato abandonará el cargo para dar lugar a las nuevas generaciones.

PR- Tenemos que lograr que la gente vaya a votar. La AMIA tenemos que gobernarla nosotros. No quiero hablar mal de los religiosos; de hecho, en este momento estoy en la Comisión Directiva y no siento incomodidad. En mi secretaría, Juventud, no me han puesto piedras en el camino y funciona perfectamente bien, se ven los resultados… Lo que digo es que hay una concepción distinta de lo que es la comunidad. Si lo analizamos seriamente, somos más. No quiero imponer, como se está hablando en la política nacional, la concepción de la mayoría: porque sacamos más votos, podemos hacer lo que queremos, porque no es así. Creo que sentándonos a una mesa, cosa que es muy difícil, podemos estar todos juntos. Hace más de 30 años que transito las instituciones centrales y realmente, aún cuando gobernáramos nosotros (por Avodá), nunca nos fue posible sentarnos con todos los ortodoxos. Hace 25 años fui secretario general del Vaad Hajinuj y nunca pude sentar a una misma mesas a laicos y ortodoxos. No sé de quién es la culpa, lo tenemos que analizar, pero el estilo es distinto. Me parece que la comunidad tiene que ser dirigida por los laicos, por su cantidad, y sentarnos y depender todos de lo mismo.
P- ¿Sirvió el tiempo que se demoró para formar un nuevo gobierno?
PR- Me parece que no. Creo que hubo errores de ambos lados, pero no puedo acusar a los religiosos: no tienen la culpa de que lamentablemente no nos hayamos puesto de acuerdo. En ese momento era el presidente de Avodá y puse todos mis esfuerzos para tratar de que nos uniéramos, pero hubo algunos que no quisieron. Cada uno tiene su estilo: yo me cruzo con todos esos dirigentes, los saludo y les digo lo que pienso; siempre fui muy frontal y a lo mejor eso no me trae buenos resultados, pero voy a seguir siendo así, con la honestidad que me caracteriza. Por ejemplo, lo que pasó en la OSA: fui uno de los candidatos y no se me fue la vida en eso porque en nada se me va la vida… Creo que los hombres pasan y las instituciones quedan, los resultados se ven después. Eso es lo que tiene este trabajo, y lo fui aprendiendo. En las instituciones estamos acostumbrados al cortoplacismo, a que mañana tiene que ser “así”, y yo mismo muchas veces me meto en eso. Las ansiedades me superan y después, cuando me siento, me digo: “no puede ser”.
P- ¿Sos un jugador disponible dentro de la política comunitaria?

PR- Por supuesto, tengo mis aspiraciones. No me voy a pelear con alguien, no es mi estilo. Si alguien cree que merezco algo, me lo va a venir a ofrecer y voy a decirle si lo acepto o no. Me encantaría, participo hace muchos años y tengo acceso directo a los que manejan la comunidad. Creo que Luis es un líder natural; lo admiro y cada vez que puedo se lo digo. En algún momento dije: “Me parece que Luis no debería ser” -el porqué me lo voy a guardar porque es un tema muy íntimo-, pero me dije: “No, hasta aquí llegamos”. Estoy consustanciado con el proyecto: la gente que está ahí sabe cómo pienso y yo sé cómo piensan y que tienen muchas ganas de trabajar por la comunidad.
P- ¿Esto va a tener un final feliz para la Kehilá, sea cual fuere?
PR- No creo. Tenemos que hacer todos los esfuerzos para que el final sea feliz para nosotros… Si vos vez el programa “AMIA para Todos” por televisión -lo veo muy poco, de verdad-, te das cuenta de que no nos representan, y lo dice mucha gente. En el programa “AMIA para Todos” se refleja la política de la Kehilá; ni buena, ni mala, tiene un perfil distinto. Ésa no es la comunidad judía, es solo parte de la comunidad judía.

Kadima

PR- Hace muy poco tiempo (14/11/12) le hicieron un reportaje a nuestro secretario general (Gabriel Gorenstein) y la base de su exposición fue “hoy Kadima es un club de siete días”, y es verdad. No solo hemos logrado conseguir una sede -que la estamos poniendo al día, haciendo reformas en un lugar que estaba prácticamente destruido-, lo más importante, más allá de la infraestructura, es que estamos logrando cambiar la matriz del club. ¿Qué quiere decir? Pasar de ser un club de sábado y domingo a ser un club de siete días. Hoy la gente tiene 30 actividades para realizar durante la semana y sería muy bueno que lo vengan a ver porque es un orgullo que en cada actividad haya 20-25 personas. Hace dos años teníamos 3 grupos de rikudim, hoy tenemos 7 u 8, y grupos de gente haciendo gimnasia y bailando, algo impensable hace tiempo.
P- Separá por sede: ¿qué pasa en Buenos Aires y qué pasa afuera?
PR- En Buenos Aires están de lunes a viernes todas las actividades que hay en Moreno sábado y domingo, por eso digo que hoy es un club de siete días. Antes, la gente no tenía algún tipo de actividad en toda la semana; hoy están viniendo a la sede el lunes, el martes, el miércoles…, los chicos están viniendo a la sede, los grupos están viniendo a la sede. Hay movimiento…
P- Ustedes conocen lo que es una sede en Capital, tenían una en Terrada…
PR- … La sede de Terrada era otro momento del club y desapareció hace más de 10 años…
P- … Pero tenían conocimiento de lo que es trabajar en esa sede, perdón si la analogía no es correcta…
PR- … La analogía puede ser correcta, pero no es precisa. Hace aproximadamente 10 años, Kadima empezó a hacer una trasformación: dejó de ser una quinta para transformarse en una institución. Nos gusta decirle “centro comunitario” porque no somos un club de campo, ni un country. Algunos hablan de “club de campo”, de “country” y a mí me produce cierto escozor. Kadima es un centro comunitario: estamos abiertos a todos y somos plurales, por supuesto que con las limitaciones que nos proponemos, pero toda la gente de bien puede venir el fin de semana. De hecho, hay matrimonios mixtos y tenemos algún miembro de un matrimonio mixto trabajando en la Comisión Directiva. Son realmente geniales, chicos jóvenes que se han integrado maravillosamente. Alguno ya está militando, por ejemplo, en FACCMA, y eso nos produce orgullo, una sensación de bienestar, de tranquilidad, de saber que las puertas están abiertas para todo el mundo. Apuntamos al judaísmo y al sionismo. De hecho, hemos hecho una Januquiá en Kadima que debe de ser una de las más hermosas que hay en la República Argentina, e inclusive me parece que vamos a hacer tours para que la conozcan. Le damos un alto contenido judaico al Kinder, cada día más, sin llegar a extremos. Todo el mundo tiene que firmar su pertenencia a judaísmo y al sionismo cuando ingresa al club. Tratamos de que sean socios de la AMIA, que sea gente que esté y sienta la comunidad y no que pase como una ráfaga, venga a jugar al tenis y nada más. Por supuesto, hay gente de ésa, pero muchos se están consustanciando día a día.
P- Se te escucha muy satisfecho, y no se puede dejar de lado que sos un dirigente que está poniendo en su sociodeportiva toda tu experiencia. Eso te va a ayudar, y a la institución…
PR- Me parece que las instituciones tienen que tener un norte, un objetivo, y a ese objetivo hay que apuntar y cumplir todos los pasos. Muchos hablan de metas, yo creo que la meta es el final y uno nunca llega a la meta porque siempre le queda camino por hacer. No apunto a la infraestructura -por supuesto que es importante y luchamos todos los días por mejorarla-, sino más a la parte de que nuestros socios “sean” de Kadima y tengan su lugar de pertenencia. El otro día me pasó algo muy interesante: fuimos a prender el shamash y la primera vela de Janucá, y cuando terminamos un socio, que creo que tiene dos años en la institución, se me acercó, estuvimos charlando y me dijo: “Estoy encantado de estar en Kadima; mis hijos estaban muy metidos en los juegos, los grupos y todo eso en otra institución, así que no les dije que nos habíamos hecho socios de Kadima porque tenía miedo a su reacción, pero después los empecé a llevar en la semana porque no tenían actividad en la otra institución, y solos vinieron a decirme: ‘Papá, queremos ir a Kadima’”. Fue una cosa… Por eso te decía de lo que es el club hoy, con su sede de días de semana.
P- ¿Cuántos socios tiene hoy Kadima?
PR- Tenemos 1.300 socios, y un 40 por ciento aproximadamente, cerca de 600, son menores de 18 años. En los últimos 6 años bajamos el promedio de edad en 12 años. Esto fue un trabajo y los resultados se ven con el tiempo. La gente tiene que entender eso. Tuve muchas discusiones porque me venían a decir “por qué tantos madrijim”, “por qué tantos…”. Hoy están los resultados: los hijos de ésos que venían a quejarse porque invertíamos tanto en madrijim hoy vienen al club de vuelta con sus hijos, y verlos me da una gran alegría. Personas que jugaron al fútbol hace 8 ó 10 años vuelven casados y alquilaron casas. Estamos viendo la posibilidad de encarar la construcción de más casas y ya tenemos varias personas anotadas, la mayoría de las cuales no pasa los 35 años, y eso me da mucha satisfacción.
P- ¿Cómo funciona la parte de casa y socios en la institución?
PR- Es un problema, siempre corremos detrás de la zanahoria… ¿Por qué? Kadima es un club que ha tenido muchos contratiempos, ha crecido y todos los crecimientos son dolorosos. Tampoco podemos cobrar una cuota que no sea accesible. Creemos que cobramos lo justo, ni más ni menos, y me parece que es algo que podemos devolver. Acá no se trata de ganar o perder, lo que tratamos es de dar mayores beneficios y devolverle al socio todo lo que cumple. En esa estructura tenemos muchas cosas pensadas, pero ahora estamos viendo la posibilidad de cerrar todo el circuito construyendo más casas, y eso nos daría la posibilidad de construir todo lo que nos falta.
P- Me refería a cómo se divide la “torta” de socios, qué porcentaje tiene que ver con la parte edilicia…
PR- Calculo que el 40 por ciento tiene casa. Después, hay otro 25 por ciento que tiene búngalos, que son comodatos que tenemos hace muchos años y los hemos mejorado muchísimo, constantemente les estamos haciendo cosas nuevas. Lo que falta, que sería un 35 por ciento apróximadamente, es socio por el día: viene a pasar el día y se va. Tenemos algunas habitaciones de fin de semana, pero cada vez quedan menos porque hemos tenido que mejorarlas y ponerles heladera y aire acondicionado. Los socios las alquilan por un año; antes teníamos que esperar todos los fines de semana a ver qué pasaba. Apuntamos a mejorar porque crecer en infraestructura, casas y búngalos nuevos nos da la posibilidad de que el socio quede cautivo y tenga la obligación o el compromiso de venir un fin de semana. Hace 32 años que estoy en Kadima y recuerdo que cuando empecé a ir era una cosa, después fui teniendo casa… Hasta hace 10 años, un sábado en Kadima era disfrutar de una quinta para uno solo. Muchas veces caminaba a la mañana por la parte de adelante del club y nadie había, las canchas de tenis estaban vacías… Hoy es impensable: tenemos 4, 5 ó 6 equipos de tenis, o sea que todos los sábados a la mañana 3 juegan de local; 8 equipos de fútbol; equipos de vóley, básquet, paddle… Por ejemplo: un sábado hace un frío bárbaro y nadie hay en el club, pero a las 16.30 hs. tenemos una clase de salsa con un brasileño, Jorginho, y de repente hay 50 mujeres bailando, que no sé si estaban escondidas detrás de los árboles… y es una cosa que estimula a toda la gente que está en los alrededores. Kadima es un club que un fin de semana nublado tiene 400 personas dando vueltas, y si llueve, hay 200 personas en las casas.

Futuro

PR- Trabajo para dejar la institución; ya llevo 6 años como presidente del club y les digo a los muchachos: “Es hora de que alguien me reemplace; no es bueno que una persona esté tantos años en un cargo porque los que están abajo se quedan en el camino”. Kadima tuvo 28 años un presidente que hizo y deshizo, y lo digo con todo el respeto que me merece Manfredo Fridman, a quien aprecio y quiero como un padre. Eso no sirve porque dejó afuera a tres o cuatro generaciones de dirigentes. Entonces, cuando termine mi mandato, en noviembre, que no me digan “renová tu cargo”, sino que pase a ser un ex presidente. Está en mis planes crear un consejo consultivo con ex dirigentes grandes, con una visión de afuera, que digan “esto está bien, esto está mal, me parece…”. No sé qué le pasa a la gente que no quiere hablar, y eso es lo peor que le está pasando no solamente a la comunidad, sino al país y quizás al mundo; o sea, “soy el único dueño de la verdad y lo demás para nada sirve”. No es así: yo tengo mi pedazo de verdad, pero el otro también. Sentémonos y pongámonos de acuerdo, no nos queramos llevar a todos por delante. Esto debería ser, más que nada, un llamado a la racionalidad: si tenemos racionalidad, nuestros hijos la van a tener; si no la tenemos, absolutamente nada les vamos a dejar.

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