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Pinturas valiosas de Hermann Hesse fueron descubiertas en la Biblioteca Nacional de Jerusalén

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Pinturas hasta ahora desconocidas de Hermann Hesse se han descubierto en la Biblioteca Nacional de Israel en Jerusalén y se exhibirán el próximo mes en un evento que conmemorará los 50 años de la muerte del reconocido autor alemán.
 
Hesse (1877-1962), premio Nobel de literatura, escribió muchas obras, siendo las más conocidas "El lobo estepario", "Siddhartha", "Narciso y Goldmundo" y "El juego de los abalorios". Sus escritos estuvieron profundamente influenciados por la filosofía hindú y china, y referían a la búsqueda de la autenticidad espiritual, la libertad de las normas sociales, la verdad interior y la autorrealización.
 
Además de sus obras literarias, Hesse era también un artista amateur.
 
Varios de sus dibujos y grabados han sido descubiertos en la Biblioteca Nacional por el Dr. Stefan Litt del departamento de archivos de la biblioteca. Litt descubrió las imágenes hace varios meses entre dos colecciones de la biblioteca: el archivo dedicado al filósofo Martin Buber y la colección Avraham Schwadron de autobiografías.
 
Las imágenes se exhibirán el 14 de octubre en la biblioteca en un evento especial para conmemorar a Hesse.
 
¿Cómo llegaron las pinturas a la Biblioteca Nacional y por qué fueron encontradas ahora, 50 años después de su muerte? La historia comienza en 1922, cuando Hesse escribió el cuento "La metamorfosis de Piktor", que trata sobre el amor y la identidad social. En un principio lo escribió en una copia manuscrita, a la cual adjuntó sus propias ilustraciones a todo color. Dedicó el libro, que fue publicado en Alemania en 1954, a Ruth Wenger, quien más tarde se convertiría en su segunda esposa
 
Después de que se divorciaran, Hesse comenzó a preparar varias copias del cuento. Mantuvo el texto original, pero alteró ligeramente algunas de las ilustraciones, y, finalmente, obtuvo varias versiones apenas diferentes del manuscrito original. Muchas fueron preparadas por él por encargo de los asociados. Otras fueron donadas para recaudar fondos para organizaciones de beneficencia social.
 
Una colección recorrió el camino hacia Israel. En 1932, Hesse la dedicó a un judío llamado Menajem Weitz, del que poco se sabe, excepto que vivía en el barrio de Rehavia de Jerusalén y era un cultivador de cítricos. En 1943, el manuscrito fue trasladado a la Biblioteca Nacional, una movida probablemente llevada a cabo por el vecino de Weitz, Shlomo Shonami, que trabajaba como bibliógrafo de la Biblioteca Nacional.
 
Avraham Schwadron, quien fundó la colección de autobiografías de la biblioteca, recibió el manuscrito en la Biblioteca Nacional. En su primera página escribió en lápiz el año en que se recibió y agregó el texto original a la colección de autobiografías de la biblioteca. Sin embargo, hasta el día de hoy este objeto de valor no había sido catalogado. Generaciones pasaron y nadie sabía de su existencia hasta hace unos meses, cuando Litt descubrió el manuscrito, que incluye 15 páginas y 15 ilustraciones.
 
Litt también descubrió dibujos de Hesse en otra colección en la biblioteca. Su historia se remonta a 1927, cuando Hesse envió una versión ilustrada de sus poemas a Martin Buber y su esposa Paula. "La estrecha relación entre el autor no judío y el filósofo judío fue sin duda la razón de este regalo precioso", dice Litt. Los bocetos nunca llamaron mucho la atención hasta la reciente finalización de la informatización de los archivos comprimidos.

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