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Lázaro “Lalo” Slepoy volvió hace cuatro meses a su Argentina natal, esta vez como representante de la Organización Sionista Mundial para América Latina, con base en Buenos Aires, aunque viajará por todos los países del subcontinente.
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Fue el primer enviado al exterior designado por la entidad desde su separación de la Agencia Judía para Israel, la Sojnut, porque “la organización pensó que había llegado el momento de posicionar a la institución de una mejor y más clara manera en las comunidades” latinoamericanas, explicó a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
Fue el primer enviado al exterior designado por la entidad desde su separación de la Agencia Judía para Israel, la Sojnut, porque “la organización pensó que había llegado el momento de posicionar a la institución de una mejor y más clara manera en las comunidades” latinoamericanas, explicó a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
“La Organización Sionista Mundial se creó en 1897, con el primer Congreso Sionista, Herzl y lo que todos conocemos, y en 1923 se llegó a la conclusión que no se podía llevar a la acción la idea del sionismo sin un brazo financiero que juntase fondos; por lo tanto, se creó la Agencia Judía”, pero “a través de los años -y como ocurre generalmente, que aquel que tiene el dinero va acaparando funciones, responsabilidades y fuerza- la Agencia Judía creció y, paralelamente, la Organización Sionista Mundial fue decreciendo; hasta hace aproximadamente cinco años, cuando por cambios institucionales la Agencia Judía dejó de ocuparse de determinados rubros, que la Organización Sionista Mundial tomó bajo su responsabilidad, y ambas se separaron, con presidencias propias”, historió.
Hoy, “prácticamente se puede definir que el trabajo de la Organización Sionista Mundial es hacer lo que la Agencia Judía dejó: los morim-shlijim en el mundo entero -en el subcontinente tenemos sesenta-; “idud aliá”, la promoción de la aliá; la enseñanza del hebreo no sólo como idioma, sino como parte fundamental de la cultura judía; el programa “Familia israelí en la comunidad”, una idea innovadora por la cual traemos a una familia de shlijim para que, desde adentro de la comunidad misma, trate de hacer conocer nuestras ideas; planes de promoción de una nueva imagen de Israel, no el que sale en los periódicos, sino el pujante, especial para gente exitosa”, detalló Slepoy.
“La mayoría de nuestro presupuesto sale del Ministerio de Educación de Israel”, pero “como la Agencia Judía pasó muchos de sus rubros a la Organización Sionista Mundial, se está en tratativas para que también recibamos el dinero del pueblo judío, a través del Keren Hayesod”, reveló.
“La Agencia Judía se quedó con todo el proceso de la aliá misma: hacer la carpeta, los documentos, fijar quién es apto y el acompañamiento durante los primeros pasos en Israel”, especificó el rosarino.
“Se parte -con razón- del concepto de que durante muchos años estuvimos cortando los frutos y el árbol se está secando; no nos dimos tiempo para regar las raíces, y eso es lo que quiere hacer ahora: que el árbol crezca, para tener de dónde sacar frutos porque si se muere el árbol, no va a haber quién haga aliá”, afirmó.
“Desgraciadamente, hasta ahora se tiene la idea de que la aliá es para aquellos que fracasaron en la Diáspora o tuvieron problemas y no tenían más remedio que ir a Israel”, pero “nuestra intención es posicionar a Israel precisamente en el lado opuesto, en el de los emprendedores exitosos”, puntualizó Slepoy.
Este proceso se dio porque “después de 130 años de movimiento sionista nos permitimos empezar a hacernos preguntas que hasta ahora eran casi un tabú: ¿realmente fuimos tan exitosos?, ¿realmente el movimiento sionista fue todo lo que pensamos que es?, y si lo fue, ¿por qué la mayoría de nuestro pueblo todavía se encuentra fuera de su país?”, recordó.
“Es difícil entender por qué los judíos del mundo dejan el venir a Israel como la última opción si, hoy en día, su situación es mejor que la de la mayoría de las comunidades judías del mundo -confesó el representante de la Organización Sionista Mundial para América Latina-; si quisieran superarse, incluso a nivel económico, tenemos un país que es nuestro y del Primer Mundo, ¡”kadima”!, ¡vengan!”
Por ello “estamos en la búsqueda de una manera distinta de promover la aliá y un sentimiento no sólo pasivo de amor a Israel y al pueblo judío, sino que se tome una acción más proactiva para venir a vivir a Israel con nosotros”, prosiguió.
Slepoy está lejos de ser un improvisado en la materia: fue el director del Departamento de Aliá para el Cono Sur de la Sojnut de 2001 a 2004, “en momentos críticos de la comunidad, cuando fue la gran aliá de la Argentina: 10.000 olim”.
“Tuve el honor de poder contribuir con mi pequeño granito de arena”, se enorgulleció en diálogo con AJN, y “desde la Organización Sionista Mundial vieron que era la persona indicada para llevar a cabo este proceso de reubicación del movimiento sionista dentro de la concepción comunitaria” porque “conozco muy bien la comunidad, creo que tenemos mucha afinidad, y las autoridades me conocen”.
“Durante la historia del movimiento sionista siempre hablamos de que nuestro pueblo tenía un pasado común y ofrecimos un futuro mejor; hoy en día queremos cambiar el paradigma: nadie hace un proceso migratorio para sufrir a fin que sus hijos tengan una vida mejor”, anticipó el representante de la Organización Sionista Mundial para América Latina.
Slepoy memoró que “hasta ahora se ofrecía aprender hebreo, vivir en un centro de absorción, y si sos joven, ir al ejército y luego trabajar para ir a la universidad, rendir los exámenes de ingreso y, si entrás, estudiar una carrera”, pero ello resultó en que las estadísticas muestran que básicamente “viene gente mayor porque sólo el 20 por ciento de los olim logra trabajar en su profesión”.
“Si me ofrecieran algo así, yo también diría que tengo que estar loco para ir de esa manera”, admitió.
Respecto de la aliá, “vamos a llegar a tener éxito siempre y cuando podamos ofrecer un presente mejor a la gente, no un futuro, y a raíz de eso empezamos a instrumentar todo tipo de planes que le ofrezcan a la familia que venga a Israel algo seguro; por ejemplo, un contrato de trabajo”, reconoció Slepoy, quien precisó que “eso te cambia todo: sabés a qué ciudad vas, dónde vas a trabajar, cuánto vas a ganar, dónde van a estudiar tus hijos y podés planificar de una manera cierta tu presente y no tu futuro, que a partir de eso solamente puede ser mejor porque vas a empezar a escalar posiciones, vas a tener amigos, te vas a desenvolver, etc.”.
“Empezamos de a poco: el examen de ingreso a las universidades se hace acá y en español, y el pibe se va sabiendo que ya fue admitido; es un cambio total que en los colegios recibieron con abrazos”, contó.
“Estamos en tratativas con el Beit Jolim Carmel, el más grande de Jeifá, que está buscando cerca de setenta médicos de todas las especialidades; el procedimiento es: nos mandan el perfil de la gente que están buscando, lo publicitamos, la gente presenta su CV, lo mandamos a Israel, mandan una delegación para entrevistar a la gente y el que pasa la entrevista sale con un contrato de trabajo”, ejemplificó Slepoy.
De este modo “tratamos de crear una situación de ‘win-win’ (gana-gana): para el olé es otro mundo venir con un trabajo seguro y para el empleador, Israel promulgó una ley acerca de que todo aquel que emplea a un olé jadash, el Estado paga la mitad del salario durante los primeros tres años”, continuó.
Su representante para América Latina resaltó que “es un cambio que promueve la Organización Sionista Mundial y del cual el Estado de Israel es parte porque todo esto no habría cuajado si no hubiera promulgado la ley de ayuda al olé”.
“Israel cree que llegó el momento de que podamos retribuir a la judeidad del mundo lo que siempre nos ha dado: de los 64 años del Estado, creo que los primeros 40 hemos vivido gracias a la contribución -no sólo económica, sino política, a nivel de lobby, de apoyo internacional- de las comunidades judías del mundo”, estimó.
“Por supuesto que no se trata de ayudar a las comunidades a perpetuar la Diáspora, sino que estamos tratando de tener un camino en común; o sea, que la gente venga a unir su destino al del pueblo que vive en su tierra”, aclaró Slepoy.
En otro orden de cosas, el representante de la Organización Sionista Mundial para América Latina anticipó que están “preparando un stand, en tratativas con la Embajada de Israel y la Cámara de Comercio Argentino-Israelí” para presentar en la Feria de las Colectividades de Rosario, “la más grande del país: pasa un millón y medio de personas”.
“Llevaremos diversa tecnología y va a haber gente de Tadirán, para que una carpa de la exposición esté totalmente iluminada con energía solar”, agregó.
Además, Slepoy se alegró porque estuvo “en el Natan Gesang, donde anunciaron que el colegio se transformaba en israelí por definición: ‘cuando hay colegios en los cuales el hebreo es un idioma optativo, duplicamos la apuesta por el hebreo; vamos a ser un colegio homologado por Israel’”.
“Parece que hay un cambio, y dimos justo en la tecla”, finalizó.

