A una semana de haber culminado su gestión como presidente de la Organización Sionista Argentina (OSA), Manuel Junowicz dialogó con la Agencia Judía de Noticias sobre la tarea desarrollada, la situación comunitaria y su futuro.
“Al Estado de Israel, dejando de lado cargos o no cargos, lo siento en la mitad de mi corazón; mi amor por Israel lo llevo conmigo y es más fuerte que yo: ya no soy presidente de la OSA, pero es lo que siento y no lo voy a cambiar”, aseguró este moré lagolá (maestro hebreo para las comunidades de la Diáspora) egresado del afamado Majón Grinberg de Israel a los 18 años.
“Lo siento desde chiquito, lo heredé de mi familia; Israel es la máxima epopeya de la historia judía moderna y hoy día, el orgullo de ser judío pasa por las realizaciones que hacen mis hermanos en Israel”, continuó.
“Cualquier trabajo, pero más el comunitario, me genera enorme placer, en tanto y en cuanto la pueda pasar bien”, sostuvo “Mendl”, quien sobre la tarea que desarrolló en los dos últimos años en la OSA agregó que “se trató de hacer la mayor cantidad de actividades posible, algunas fueron exitosas y otras no tanto”.
“Lo que sí fue exitoso fue la disposición que nos propusimos de entrada: tener buena relación con todas las instituciones, y cuando terminé la gestión le agradecí a una por una desde el fondo de mi corazón porque quería que hubiese un reconocimiento público; cuando tendés la mano para bien, las instituciones te lo devuelven, y lo mismo pasó con los particulares”, resumió.
“En general estoy muy contento porque se hicieron proyectos novedosos, que fueron exitosos, como ‘Uf Gozal’ (para personas con hijos en Israel); se insistió más en la difusión vía internet; hubo buen trabajo con gente del Interior; y lo que me place es que todas las semanas hacíamos reuniones de Comisión Directiva con no menos de 25 a 30 personas, a las cuales se sumaban voluntarios de distintos lugares”, sintetizó Junowicz, cuya “ambición es que en el futuro se continúe igual”.
A la hora de la autocrítica, el ex presidente de la OSA mencionó el último acto de Iom Haatzmaút, en el cual la concurrencia superó todas las expectativas: “Se nos desbordó el Luna Park. Habría querido que estuviese mejor, pero sé que les generamos incomodidades a ciertas personas, que no finalmente pudieron disfrutar como me hubiera gustado”.
“Tengo una premisa básica en la vida: tratar al otro como me gustaría que el otro me trate, y cuando noté que mucha gente se sintió incomoda me sentí muy mal -aun cuando no era mi responsabilidad, pero podían entender que sí lo era- y al día siguiente sacamos una solicitada pidiendo las disculpas del caso”, recordó.
Respecto al hecho que ciertos movimientos no se integraron a la nueva conducción, “Mendl” dijo estar “seguro de que la nueva Comisión Directiva les va a dar los lugares que considere que los honre, entre comillas y subrayado, para que formen parte”.
“La OSA es una institución para que todos estén adentro, y no que por terquedad o por pensar que se está realizando una ‘previa’ de alguna otra institución en la comunidad (por la AMIA) haya gente que esté afuera”, razón por la cual “voy a seguir trabajando todos los días para que mañana estén todos en la OSA” porque “creo que es posible, y le estoy pidiendo a gente que también gestione, no obstante que la Comisión Directiva ya esté integrada, y tengo constancia de que tanto el presidente como los javerim que siguen (en la conducción) adhieren a esta propuesta de que todos tengan sus lugares, con los honores que les corresponden”, señaló el presidente honorario de la institución.
Por otra parte, “la función de la OSA es muy importante porque me mantiene dentro de mi grey, dentro de mi judaísmo; o sea, fortalecer el vínculo con Israel y colocarlo en el centro de la vida judía es una de las formas por las cuales yo, un judío creyente, pero no tan observante como otros, me adhiero al pueblo judío”, expresó Junowicz.
“Hay otros que forman parte de lo que se llama ‘judaísmo nacional’, que no es un judaísmo religioso, e Israel y demás son su nexo, por eso creo que es importantísima la función de la OSA de levantar la bandera de decir ‘Israel existe, nos pertenece’, y colocarlo acá, en la comunidad, como un elemento importante”, prosiguió.
Sobre su futuro, “Mendl” manifestó: “Soy una persona activa y todo lo que sea trabajo me gusta y lo voy a seguir haciendo; la frase de Hilel ‘Si no yo, quién, y si no ahora, cuándo’ siempre me taladra la cabeza y siento que debo hacerlo, sin considerarme un imprescindible, por supuesto”.
“En su momento ocupé cargos internacionales en la Junta de Gobernadores de la Agencia Judía y tuve la intención de ser presidente de COSLA (Confederación Sionista Latinoamericana) porque creo que se puede replicar en otros lugares del mundo lo que hemos hecho bien acá; si bien tenía el apoyo de la familia sionista de la Argentina, en su gran mayoría, no se dio, pero siempre voy a buscar algo para hacer”, anticipó.
En otro sentido, “me gustaría ver una comunidad unida” porque “realmente me disgusta de sobremanera ver cómo se potencia el disenso, cómo se llega a la falta de respeto; y como es mi comunidad y donde vive mi familia, quiero que sea abarcadora, que le dé espacio a todo el mundo, que si el otro piensa distinto no es por eso mi enemigo y si disiento con alguna persona, en vez de pelear y faltarle el respeto -jamás lo voy a hacer- me obligo a sentarme a la mesa y buscar un camino intermedio, como hicieron nuestros sabios toda la vida, para que todos podamos disfrutar de esta comunidad”, anheló Junowicz.
“Si lo hacemos con inteligencia y no se pierde energía en estas guerras que de nada sirven, soy optimista con la comunidad”, finalizó.
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