(Especial para Itongadol).- El jasidismo, este movimiento que para algunos es dionisíaco, para otros obscurantista y retrógrado y para otros otra forma de servir a un D’s que había comenzado a abandonar a su pueblo, llega a Polonia de la mano de grandes maestros; entre muchos otros, Yakov Itsjok Rabinovich, De Heyliker Id (el santo judío), y Yankev Itsjok, Joze (vidente) de Lublin.
Precisamente uno de sus alumnos fue Simje Bunem, el Pshisjer Rebe (1765-1827), quien le dio un impulso especial al movimiento, ya que entre sus alumnos famosos se cuentan Iche Meyer Alter, el Rebe de Ger (1799-1856), y Menajem Mendl de Kotsk (1787-1859).
Para muchos son sólo nombres vacíos, pero para un sinnúmero de estudiosos observantes y no tanto son personajes que revolucionaron el pensamiento religioso y aportaron a la supervivencia de las pauperizadas masas judías en un mundo hostil.
Pshisje es Pszysucha en polaco, y así figura en el mapa. Los judíos acostumbraban a llamar en ídish a las ciudades en las cuales residían y las rebautizaban (Ger no se encuentra en el mapa, pero sí Gora Kalvarya, y así miles de ciudades y pueblos).
Se encuentra a 100 kilómetros al sur de Varsovia y a 40 de Radom. Antes de la guerra, un tercio de la población de Varsovia era judía (300 mil), un 40 por ciento en Radom (50 mil) y la mitad de Pshisje. El máximo de judíos que habitaron la ciudad que nos ocupa fue de 2.500 antes de la guerra. Hoy viven allí 8.500 habitantes.
En el mundo nadie habla de Pszysucha, pero muchísimos judíos mencionan las enseñanzas que tuvieron su origen en Pshisje. Entre ellos, Elie Wiesel, en sus famosos libros dedicados a Pshisje y a Kotsk, ciudad que visitara en un viaje anterior; Martin Buber, que estaba enamorado de sus enseñanzas, y Gershom Scholem.
¿Quién era Simje Bunem? Un estudioso que nunca cobró por sus enseñanzas. Se mantenía siendo farmacéutico y agente de un gran comerciante que se dedicaba a la exportación e importación. Con el aporte de judíos de fortuna creó una sinagoga y casa de estudios (foto), a la cual concurrían alumnos y feligreses de Polonia, Ucrania y Bielorrusia.
Protegió siempre a los pobres y desposeídos, para quienes -decía- el mundo fue creado, y aunque era uno de ellos, denostó a los ricos que no los ayudaban. Recuerden -decía- que sois sólo polvo y debéis tener los bolsillos abiertos.
Hoy en día casi no hay rastros de los judíos asesinados en Treblinka. El cementerio, abandonado, y sus tumbas, robadas y utilizadas para construcciones. Se dice que la comisaría fue construida con lápidas Algunas casas sienten la necesidad de decorar, con mucho respeto, su jardín con trozos de lápidas rescatadas del cementerio profanado, y en las calles se pueden ver algunas casas judías de preguerra. La sinagoga fue devuelta a la Federación de Comunidades Judías de Polonia y es aún incierto su destino.
Mi viaje por el mundo enseñando ídish me permite pasear por un pasado que no volverá a la Polonia de mi padre y reconstruir, aunque más no sea en parte, la grandeza del judaísmo polaco.
* Director de la Fundación IWO. Recientemente enseñó ídish para niveles superiores en Varsovia, a alumnos de Polonia, Suecia, Irlanda, Bélgica Francia, España, Israel, Alemania, Suiza y los Estados Unidos.

