Con una asistencia que superó ampliamente las mil personas, Jabad Lubavitch Argentina organizó un impactante acto de tributo al Rebe, rabí Menajem Mendel Schneerson, dedicado a difundir y honrar el legado viviente del séptimo líder de la dinastía de ese movimiento, en su 18º Iortzait-Hilula (aniversario de la desaparición física).
Luego de proyectarse diversos videos relacionados con la vida y obra del Rebe e interpretarse un tradicional nigún se dirigió a los presentes el rabino Tzvi Grünblatt, director general de Jabad Lubavitch de Argentina, quien les agradeció a todos los shlujim (enviados) de los diversos Batei Jabad de Buenos Aires y sus alrededores que posibilitaron la realización del acto.
“Han pasado 18 años desde el momento en que físicamente no pudimos ver ni escuchar más al Rebe, pero (en guematria) 18 es ‘jai’ -vida- y podemos decir que las enseñanzas, la presencia y las bendiciones que recibimos y seguimos recibiendo del Rebe están presentes con nosotros”, afirmó.
“El Rebe no quería propaganda”, así que “lo que hacemos acá es ver qué podemos aprender, de qué manera podemos inspirarnos”, ya que “la vida del Rebe era y sigue siendo a nivel espiritual: motivar, incentivar, empujar, elevar a cada iehudí y a cada ser humano porque el objetivo es que cada uno cumpla con su misión en la vida: iluminar al mundo, traer santidad al mundo, traer bondad al mundo porque -como nos enseñó el Rebe- nadie la va a cumplir por él”, continuó Grünblatt, quien calificó de “extraordinario” que Schneerson haya mantenido “vínculos” con los presidentes de los Estados Unidos y el de Israel Shalman Shazar, así como “con cada individuo de manera personalizada”.
“El Rebe ponía su alma en cada iehudí con cada bendición, (su) interés era absolutamente genuino y por eso nos tocó y afecta a todos”, ya que Schneerson quería que “ni un solo chico iehudí no reciba educación judía, ni una mujer judía no encienda las velas de Shabat, ni un hogar judío no tenga mezuzot”, resumió.
El director general de Jabad Lubavitch de Argentina aclaró que se trataba de “una técnica marketinera”, sino que el Rebe enseñó “a valorar al individuo, a valorar esa chispa infinita de HaShem que se encuentra dentro de cada uno y de cada una, sin excepción, y el valor de cada acción”.
Luego de dar varios ejemplos sobre el accionar de distintos shlujim, Grunblatt recordó que “el Rebe daba un mensaje: se puede reconstruir la vida judía, no hay judío perdido” y con ello seguirán adelante “hasta la llegada del Mashíaj, cuando el mundo entero va a ser un mundo de paz, un mundo de bendiciones, un mundo de conocimiento de HaShem”, para luego desear “que esto sea ya, de inmediato”.
Invitado a saludar a los presentes, el presidente de la AMIA, Guillermo Borger, contó que “por suerte” tuvo “el zjut -el honor- de estar en una reunión privada con el Rebe y también en la famosa ‘cola del dólar’”.
“Este tributo con casi 2.000 personas es doblemente vida, es jai más jai”, prosiguió Borger, quien resaltó “la reinauguración, nada menos que para el jardín de infantes de Jabad, de una de las principales escuelas de la red escolar judía, que hace muchos años lamentablemente cerró, la mítica escuela Herzl, y eso también es vida”.
“Creo que Jabad tiene el orgullo de decir ‘Naasé venishmá’ -haremos, después escucharemos- y por eso abre escuelas; seguro que lo que trasmitió el Rebe no es una vela que se apaga, sino una antorcha que se trasmite de generación a generación”, concluyó el presidente de la AMIA.
A continuación fue presentado el orador principal del acto, el rabino Abraham Shemtov, a quien el Rebe designó sheliaj en la Casa Blanca y el Capitolio de los Estados Unidos, quien vino a la Argentina “por una simjá familiar” y fue especialmente invitado a participar del evento.
Traducido en forma simultánea del inglés al castellano por el rabino Natan Grünblatt, uno de los discípulos y colaboradores más cercanos de Schneerson reveló que además de su conocida tarea centrada en que ningún judío se perdiera, para lo cual instituyó que no haya lugar en el mundo donde no haya shlujim de Jabad, “poco se sabe” de la manera en que se relacionó con la judería soviética y el Estado de Israel, haciendo lo posible para que la primera pudiera vivir segura y para brindarle al segundo su permanente apoyo, la mayoría de las veces tras bambalinas, pues “el Rebe no era sólo un líder de los judíos, era un líder del mundo y los líderes del mundo se dieron cuenta y lo tuvieron presente”.
Shemtov integra la conducción de la Junta de la organización central del Jabad Lubavitch, “Agudas Chasidei Jabad”, es fundador y director nacional de Amigos Americanos de Lubavitch, presidente de la Junta Ejecutiva de las escuelas para niñas neoyorkinas Associated Bais Rivka y director de las actividades de Lubavitch en la Gran Filadelfia, Pensilvania.
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