(EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush, ordenó hoy la aplicación de sanciones económicas contra Siria, nación a la que considera como una amenaza «extraordinaria» para la seguridad nacional estadounidense por su apoyo al terrorismo.
«Pese a muchos meses de esfuerzos diplomáticos para convencer al Gobierno de Siria a que cambiase su conducta, Siria no ha tomado medidas concretas y significativas para atender todas las preocupaciones de EEUU», explicó Bush en una orden ejecutiva que delinea las sanciones como único remedio.
Bush reiteró sus quejas de que Siria apoya el terrorismo, mantiene una presencia militar en el Líbano, busca desarrollar armas de destrucción masiva, y socava los esfuerzos de EEUU y la comunidad internacional para la reconstrucción y estabilización en Irak.
Las acciones de Siria «son lo suficientemente graves y constituyen una amenaza a la seguridad nacional, la política exterior y la economía de EEUU, y por lo tanto, he declarado una emergencia nacional para abordar esa amenaza», agregó el documento.
Las sanciones forman parte de la Ley de Responsabilidad Siria promulgada en diciembre e incluyen una prohibición de las exportaciones estadounidenses a Siria, con la excepción de alimentos y medicinas.
Además, prohíbe la exportación a Siria de productos de doble uso que pudieran tener aplicaciones militares.
La orden ejecutiva cierra el espacio aéreo a vuelos comerciales de Siria y autoriza la congelación de bienes de ciertos individuos y entidades de ese país acusados de estar vinculados con el terrorismo, la ocupación del Líbano o la producción de armamentos no convencionales.
Además, impone restricciones a las transacciones entre instituciones bancarias de ambos países.
Sin embargo, en el documento enviado al Congreso, Bush hizo excepciones para permitir la venta a Siria de repuestos para aviones y equipos de telecomunicaciones, así como ciertas tecnologías y programas informáticos.
Al final, EEUU no incluyó en la lista una reducción de las inversiones de empresas energéticas en Siria, como estaba previsto.
«Este es un mensaje claro y contundente dirigido a los gobernantes sirios de que no nos cruzaremos de brazos ante sus transgresiones», dijo el legislador demócrata Eliot Engel, promotor de las sanciones.
Siria ha afirmado que su apoyo a grupos palestinos y libaneses -para Damasco son combatientes por la libertad y no terroristas- es meramente político.
Estados Unidos y Siria mantienen un intercambio comercial de apenas 300 millones de dólares anuales, por lo que las sanciones tienen más un carácter político que económico y envían el mensaje de que Washington sólo quiere que Damasco «modifique su conducta».
Siria ocupó un notorio lugar en 2003, junto con Cuba, Irán y Corea del Norte, en la lista negra de los países que, según el Departamento de Estado, patrocinan el terrorismo mundial y han hecho poco por romper sus vínculos con grupos extremistas.
Las medidas punitivas forman parte de la espiral de tensiones políticas entre Washington y Damasco por el presunto apoyo sirio a combatientes que llegan a Irak desde su territorio.
También responde a las presiones de líderes del Congreso, que acusan a ese país de incumplir sus promesas de poner coto al tráfico de contrabandistas y combatientes en sus fronteras.
La Ley de Responsabilidad Siria impone varias condiciones, entre ellas que ese país retire su apoyo a los terroristas, saque a los 20.000 soldados que mantiene en el Líbano, renuncie a cualquier programa de armas prohibidas y selle su frontera con Irak para frenar el paso a grupos extremistas.
Las sanciones son un síntoma del rápido deterioro de las relaciones entre EEUU y Siria, en el marco del sistema de premios y castigos que aplica Washington en su política exterior, según analistas.
EEUU flexibilizó recientemente las restricciones contra Libia porque ese país ha prometido abandonar su programa de armas nucleares, y con ello espera que otros países, como Siria, sigan su ejemplo. EFE mp/ojl/jss/chg

