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Alejándose de la autodestrucción de Palestina

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Por Abraham H. Foxman*.
Una característica distintiva del largo conflicto entre israelíes y palestinos fue la notable tendencia hacia un comportamiento autodestructivo del liderazgo palestino. Por eso, mucha de la esperanza se puso en Salam Fayyad, primer ministro de la Autoridad Palestina. Si bien existe un debate acerca de lo mucho que se ha logrado en realidad, su retórica y sus programas se centran en la creación de un estado en formación y en el alejamiento de las políticas autodestructivas de sus antecesores.

La autodestrucción ha reaparecido una y otra vez en los últimos años. Una de las manifestaciones sobre este comportamiento es el rechazo de las Naciones Unidas de la partición de Palestina en 1947. En lugar de un estado al lado de Israel, su enfoque en evitar un estado judío resultó en una estrepitosa derrota militar, un problema de refugiados, y el sufrimiento de su pueblo.
Esto preparó el escenario para que varias oportunidades de cambiar las vidas de su pueblo sean malgastadas por una combinación de ilusiones y negatividad.  Después de la guerra de 1967, el proceso de Oslo, las 2000 reuniones de Camp David, la retirada de Gaza y el proceso de Annapolis de 2005, podrían haber tomado un curso totalmente diferente en el rumbo de la historia palestina.
Junto con el comportamiento de palestina, tan bien capturado por la frase de Abba Eban de que los palestinos “nunca se pierden la oportunidad de perder una oportunidad", hubo una tendencia internacional de alimentar e incentivar el mismo comportamiento que causó los dolores de cabeza palestinos. Lo que es particularmente irónico de esto, si se manifiesta en las resoluciones diplomáticas en la ONU, es la cobertura o boicot de los medios de comunicación ya que todos se han organizado para ayudar a los palestinos. Aunque el liderazgo palestino fue
enemigo del pueblo palestino, la comunidad internacional y los medios de comunicación internacionales, en el nombre de ayudar a los palestinos, no se quedan atrás.
Todo esto viene a la mente cuando nos acercamos a la toma de decisiones en cuanto a la cuestión de si los palestinos lograrán una resolución de la ONU declarando unilateralmente un estado palestino dentro de las líneas de 1967. No es una casualidad que el líder palestino más importante para oponerse a esta propuesta sea el primer ministro Fayyad. Si representa un intento de ruptura con el pasado, a pesar de la ilusión y el victimismo autocomplaciente de medidas prácticas para cambiar la dinámica, entonces, su oposición es el envío de un mensaje de que la iniciativa de la ONU es una repetición de errores pasados que han conducido a esta tragedia para su pueblo.
No debería sorprender que Fayyad esté relativamente aislado, al menos públicamente, al expresar esas opiniones. Es un proceso difícil de cambiar en una cultura que ha estado tan arraigada en la psique palestina, aunque esto sea terriblemente dañino.
Lo que uno tiene que tener menos paciencia es con el papel de los palestinos fuera de la
comunidad, ya sean los gobiernos árabes, europeos, latinoamericanos, rusos o chinos. Este es un momento en que un elemento de auto-reflexión debe entrar en el cuadro. En el nombre
de ayudar a los palestinos, ni siquiera en nombre de la frustración con los israelíes, su apoyo a la falta de una activa oposición a esta medida ante la ONU, ¿será recordado como otro momento en el que los palestinos han sido abandonados por sus supuestos amigos?
Al igual que otras campañas en contra de Israel en los últimos años, los israelíes se verán afectados. Sin embargo, ahora el pueblo que más sufrirán será el palestino. Como dijo Fayyad, no se llevará a cabo una cercanía hacia un estado palestino sino que se generarán expectativas que se discontinuarán y podrían conducir a la violencia por la frustración. Además, la economía palestina recibirá golpes, especialmente si hay confrontación entre Israel y los palestinos. Con todo, esto se crearía un caos aún mayor.
Es bueno que Washington esté tomando la iniciativa para tratar de disuadir a los palestinos de
seguir adelante con este plan y que los europeos lo apoyen. En última instancia, los EE.UU. pueden evitar que las peores cosas sucedan, en este caso, al vetar cualquier resolución del Consejo de Seguridad. Pero la mentalidad no debe ser simplemente la de detener el mal, o al menos detener a los peores.
El verdadero desafío presentado por la resolución de la ONU es si la comunidad internacional, especialmente los que dicen ser amigos de los palestinos, está finalmente listos. Para esto les digo: "Este es un momento y una oportunidad para alejarse definitivamente de la autodestrucción y acercarse y entrar en una nueva era, en la cual el Primer Ministro Fayyad ha tomado los primeros pasos. Y nosotros, como verdaderos amigos de su pueblo, vamos finalmente a estar a la altura y no seremos parte en esta iniciativa que simplemente se repetirá y profundizará en los errores del pasado".
Tal enfoque puede sonar descabellado teniendo en cuenta la historia de los últimos 60 años. Sin embargo, necesita una consideración seria a fin de avanzar con las cuestiones entre israelíes y palestinos.

*Abraham H. Foxman es Director Nacional de la Liga Anti-Difamación y autor de "Judíos y el dinero: La historia de un estereotipo"

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