(EFE).- El secretario de Estado estadounidense, Colin Powell afirmó hoy en la Conferencia sobre Antisemitismo de la OSCE, que se celebra en Berlín, que criticar a Israel es legítimo salvo cuando se cuestiona la existencia de ese Estado o se fomenta la violencia por desacuerdo político.
En una conferencia plagada de alusiones al conflicto de Oriente Medio, Powell dijo que «no es antisemitismo criticar a Israel, pero sí lo es satanizar o vilipendiar a Israel».
De ningún modo se debe tratar de justificar las actitudes antisemitas como un «daño colateral» de otros conflictos, agregó el secretario de Estado, que aprovechó su estancia en Berlín para abordar la cuestión de O. Medio en contactos bilaterales con sus colegas de Exteriores, entre ellos el alemán Joschka Fischer.
Powell llamó a «tomar medidas decididas y concretas» contra el antisemitismo, condenó toda expresión de éste, incluido el llamado «antisemitismo cotidiano» o sutil, y recordó que la «distancia entre los prejuicios y la violencia puede ser peligrosamente corta».
En un aparte con periodistas, Powell calificó de «evolución positiva» la propuesta formulada en Washington por el primer ministro israelí, Ariel Sharón, para desmantelar los asentamientos judíos de Gaza y algunos de Cisjordania.
El plan «da una oportunidad» a los palestinos de asumir inicialmente el control sobre Gaza y, además, de devolver el proceso palestino-israelí a los parámetros de la Hoja de Ruta.
El próximo 4 de mayo se reunirá en Nueva York el Cuarteto para Oriente Medio (EEUU, la Unión Europea, Rusia y la ONU), con el propósito de canalizar ese supuesto avance hacia la Hoja de Ruta y conseguir que las partes en conflicto vuelvan a negociar.
Preguntado sobre si creía que la retirada de los asentamientos judíos podía realizarse antes de las elecciones presidenciales en EEUU, Powell respondió que «Sharón tiene su propia agenda» y que una cuestión no tiene «absolutamente nada que ver con la otra».
Powell añadió, sin embargo, que no cree tal retirada vaya a producirse antes de las presidenciales estadounidenses de noviembre.
El secretario de Estado rehusó hacer consideraciones acerca de si el partido de Sharón, el Likhud, aprobará su plan y dijo que eso era una cuestión «a resolver por cada miembro» de esa formación.
La conferencia de Berlín, seguimiento de la celebrada en junio del 2003 en Viena, reúne a 600 delegados de los 55 países de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y miembros de organizaciones no gubernamentales, en su mayoría judías.
La celebración de la conferencia, que se prolongará hasta mañana, jueves, coincide con la visita del presidente de Israel, Moshe Katsav, a Alemania, lo que ha obligado a las autoridades germanas a desplegar un dispositivo de seguridad extraordinario.
Katsav fue recibido hoy con honores militares por el presidente alemán, Johannes Rau, y mañana, jueves, se entrevistará con el canciller Gerhard Schroeder, y su ministro de Exteriores, Fischer.
Powell se entrevistará también con Katsav, antes de seguir viaje a Dinamarca, a cuyo gobierno expresará su reconocimiento por su fidelidad a la coalición internacional en Irak.
La estabilización de ese país fue abordada asimismo por Powell en Berlín, en un contacto bilateral con el titular de Exteriores polaco, Wlodzimierz Cimoszewicz, quien le ratificó que EEUU puede seguir contando con Polonia.
Además, el titular español de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, confirmó que hoy pudo hablar brevemente con Powell y que ambos coincidieron en la intención de que sus equipos intercambien ideas sobre una solución al conflicto en Irak.
Powell reiteró la determinación de Washington a contar con un gobierno interino iraquí en junio, que asuma «cuanta soberanía pueda», y valoró positivamente el plan presentado ante el Consejo de Seguridad por el enviado de la ONU, Ladjar Brahimi.
La cita en Berlín, lugar donde, como recordó Fischer, se tramó y organizó hace 70 años el plan nazi de exterminio de los judíos, dio a la reunión de la OSCE un carácter especial.
Tanto Fischer como Rau destacaron hoy la responsabilidad especial de Alemania en el combate de todo antisemitismo y la necesidad de que se articulen los mecanismos necesarios para conseguirlo.
«Aquí, en Berlín, se encendió la hoguera del antisemitismo que llevó al Holocausto», dijo Powell. «Pero también aquí nació la nueva Alemania, tras el nazismo, y aquí nació la nueva Europa, con la Caída del Muro y el fin de la dictadura comunista», recordó.
De la Conferencia de la OSCE debe salir un mensaje «muy claro y con una sola voz», de las 55 naciones representadas en la organización, de que «el antisemitismo no puede tener lugar alguno en una sociedad libre y democrática», dijo Powell.

