La comunidad judía de Bariloche vive momentos de zozobra y sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos que sufre el principal centro turístico de la provincia de Río Negro como consecuencia de la caída de ceniza volcánica que expulsa el volcán chileno Puyehue.
Ricardo Niborski, tesorero de la Comunidad Judía de Bariloche, confirmó a la Agencia Judía de Noticias (AJN) que el fenómeno “afecta toda la actividad social” de la región y genera “momentos de zozobras” en aquellas personas que viven exclusivamente de la actividad turística.
“En lo que hace a la educación y a las actividades de los viernes (ceremonia de shabat) no hay mayores problemas porque son en lugares cerrados”, explicó el dirigente comunitario.
No obstante, Niborski explicó que “la ceniza entra por todos lados y los papás que suelen venir acompañados con los chicos no están viniendo en estos días”.
“Lo que sucede es que hay que utilizar barbijos y taparse la boca con pañuelos y en el caso de los chicos es más complicado, por eso no están participando en las actividades”, comentó.
La comunidad judía de Bariloche tiene un centro de educación no forma con un nivel de educación judaica tradicionalista que funciona habitualmente los viernes que es el día de mayor actividad.
Además hay otras actividades conexas que se programan en el mes por alguna fecha o temática en particular.
Pero en lo que tiene que ver con la educación también se dictan cursos de hebreo, que están divididos en tres niveles que se dan los días lunes y miércoles, y que cuentan con una matricula de 25 estudiantes y que son dictados por tres docentes.
“La semana pasada hubo problemas porque no había visibilidad para salir a la calle, para trasladarse, y al ser una ciudad muy grande la gente no vive en una sola manzana, y por ejemplo aquellos que viven en la zona del (Hotel) Lla Llao no podían salir”, relató Niborski.
El tesorero comunitario comentó que se trabajaba en “una planificación de contingencia para recuperar las clases” pérdidas y como hay gente que trabaja, se analizaba dictar los cursos los domingos.
“En lo económico, aquellos integrantes de la comunidad que están relacionados con la actividad turística están un poco inestables porque no saben que va a pasar con la temporada. En mi caso, que soy médico, se da todo lo contrario tenemos más trabajo”, indicó Niborski.
El dirigente indicó que “hay algunos integrantes de la comunidad que están preocupados y sufren que han perdido mucho”. “Creo que van a poder recuperarse, pero están en una etapa de zozobra, no es el grueso de la comunidad, porque la mayoría son profesionales, médicos, investigadores, químicos o docentes”, agregó.
Niborski explicó que en la comunidad se contabilizan dos núcleos, uno integrado punas 150 personas que participan habitualmente de las actividades comunitarias y otros núcleos que solo intervienen en momentos puntuales.
Daniel Reisfeld, ex representantes de la DAIA en Bariloche, comentó que si bien la vida se desarrolla en forma normal en Bariloche, “hay cenizas en forma constante”.
“Las cenizas no dejaron de caer, no caen con la intensidad del primer día, pero hoy hay ceniza en el aire. Sí uno anda con ropa oscura o en los mismos autos se ve con seguridad esa ceniza”, agregó
Reisfeld explicó que las actividades “en general no se han paralizado, salvo en algunas escuelas públicas por las malas condiciones edilicias”.
Explicó que imposibilidad de que opere el aeropuerto representa un problema que “afecta muchísimo al turismo”.
“El Llao Llao cerró a los pocos días (de iniciarse el fenómeno) y sigue cerrado pese a que es un lugar emblemático de la ciudad”, concluyó Reisfeld.
GB
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