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Kito Hendler finaliza su función como director para la Agencia Judía para el Cono Sur

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El 15 de febrero Kito Hendler, el director del Departamento de Alía de la Agencia Judía para el Cono Sur de América Latina (Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay), culminará su función, que se inició en agosto de 2008.

En estos 30 meses, la cantidad de olim, en números aproximados, ha sido de 800 en Argentina y de 700 en el resto de los países bajo su responsabilidad, lo que marca un aumento significativo en comparación con las cifras de los años anteriores.
Hendler nació en Buenos Aires, en el ceno de una familia plenamente identificada con el ideario sionista, integrada por su padre Eugenio Hendler z’l y su madre Ragel Daien de Hendler, hermana de dos destacados dirigentes sionistas judeoargentinos, Moshe´y Mordejai Daien, quien es educadora y columnista del periódico Aurora desde hace años.
Kito, junto a su familia, efectúan su alía en 1972, cuando tiene 12 años, y luego de cursar sus estudios secundarios y efectuar el servicio militar decide ingresar al kibutz Yfat, donde conoce a quien será su esposa, Avishag, y madre de sus cuatro hijos.
De los años 1994 a 1996 se desempeño como sheliaj (enviado) de la Agencia Judía en la ciudad de Tucumán, donde sus funciones fueron múltiples: apoyar a la actividad comunitaria, a la juventud y, lógicamente, a la alía.
Con Hendler termina un modelo de estructura de la Agencia Judía, que ha decidido reestructurar su labor a nivel mundial, estableciendo grandes cambios. Uno de ellos es la desaparición del Departamento de Alía tal como es conocido hasta el hoy.
Ante la inminencia de su partida, AJN/Itón Gadol mantuvo una charla con Kito Hendler a fin de que evaluar tanto las modificaciones que se están produciendo, como su tarea en los últimos 30 meses.
 
– La Agencia Judía en el tema de alía hará hincapié en el segmento de 18 a 35 años. Esa es la alía que se va a alentar, a promocionar, y por la que se van a hacer actividades. Más allá de este segmento de edad, los departamentos de la Sojnut (Agencia Judía) van a recibir y atender a cualquier persona que quiera hacer alía y han de ayudarla para que pueda implementarla. También alentarán a que las personas mayores de 35 ó 40 años tengan una absorción directa, es decir que recibirán su pasaje pero que vayan directamente a alquilar algo, no a los centros de absorción que seguramente serán destinados a la alía de la juventud.
Como todavía no está del todo claro como se trabajará podemos decir que estamos atravesando un período neblinoso que se aclarará dentro de unos pocos meses.
La meta de la Sojnut será trabajar en las kehilot (comunidades), en el mundo y acá en la Argentina, enfocada en el tema de la educación y de identidad judía.
Si bien creo en el cambio que se está produciendo, pues hoy en día es muy importante profundizar la educación y la identidad judía, en lo personal dejaría la bandera de la alía a lo alto del mástil, más allá de recortes presupuestarios que pueda haber. A mí manera de ver las cosas, la alía es la punta de la lanza y tiene que seguir siéndolo, la alía junto con el trabajo de identidad judía. No soy crítico, pues creo que finalmente las cosas se van a ensamblar una con la otra y será muy positivo”.
 
– Pero este plan de trabajo en Latinoamérica no tiene que ver con lo que ocurre en Europa y en los Estados Unidos.

– Está relacionado con la postura del Director General de la Agencia Judía, Alan Hofman, que ve en el fortalecimiento de la identidad y la educación judía la principal función de la Sojnut en estos momentos.
Ocurre que cuando el judío americano habla hoy en día con Sharansky o con Alan Hofman, les dice: “Queremos que nuestros chicos quieran la kehila, que trabajen en ella, que sean parte de la comunidad judía, que tengan identidad judía, y que después si van a querer hacer alía que lo hagan como resultado de esto”. Natan Sharansky sostiene que no se está dejando el tema de alía sino que se están manejando otras prioridades para llegar a la alía.
No tenemos que mentirnos, hoy mucha gente que viene acá y a las oficinas de otros países son nietos de judíos, con un cónyuge no judío que han escuchado, entre otras cosas, que al ser nietos pueden ir a Israel y ser parte.  Ahí empieza su identidad y ahí también termina, pero hay una ley que se debe cumplir, la Ley del Retorno los ampara y les permite hacer alía. Estamos viendo la forma de que ésta gente si quiere hacer alía la haga, pero que también la lleve a cabo gente con un fuego interno.  
 
– ¿Esto significa que la Sojnut evalúa que en los últimos 20 ó 30 años no cumplió sus objetivos?
 
– Así como el movimiento kibutziano, que cumplió 100 años, se renovó y todos dijeron que se estaba terminando y hoy vemos que el kibutz está creciendo, pienso que la Sojnut, una organización que cumplió 81 años y quiere 80 ó 81 más, considera – y así lo tiene que hacer cualquier institución – que cambio y no se quedó estático. Veo qué tengo que hacer en el siglo XXI y creo que es muy sano.
 
– ¿Por qué no te quedas hasta agosto como te ofrecieron?
 
– Por motivos familiares. Mi esposa y mi hijo volvieron hace unos meses por razones de trabajo. A mí me toco la parte dura, lo que estoy haciendo es separándome de gente querida que no se va a su casa despedida por ser mala en su función, sino por que cambia la estructura. Nos vemos obligados, con amor y con cariño, a hacerlo, ya que el área de educación está cubierta por gente buena y eficiente.
Pero me voy con cierta incertidumbre porque todavía no sabemos bien cómo va a ser esto. Igual soy una persona optimista por naturaleza y creo que de acá a dos o tres meses esa neblina se va a dispersar.

– A fines de diciembre terminó su función como representante de la Agencia Judía para América Latina y Rony Steinitz ya ha nombrado a su reemplazante.
 
– Creo que en la nueva estructura también se modifica el tema del Menahel Ezor (el Representante Zonal), lo que sí sé es que en unos meses está llegando un sheliaj que tendrá un rol importante en el área educativa, que es Claudio Manaker. Él viene con la función de ser el director de todo el tema educativo. Claudio es un tipo de primera línea, que viene de dirigir la Javaía Israelí, la institución que hace los planes para todos los jóvenes que viajan a Israel, es un hombre con mucha experiencia que ya fue sheliaj en Argentina en los años ’90.
 
– Por último, ¿Qué mensajes dejás a la comunidad después de estos años, donde, además de trabajar con los olim, estuviste en contacto con todos sus integrantes?
 
– Fue un gusto conocer y trabajar con gente como Guillermo Borger, presidente de la AMIA, Aldo Donzis, presidente de la DAIA, Carlos Frauman y ahora Mendel Junowicz, presidentes de la OSA. Siempre tuve las puertas abiertas y una excelente predisposición hacía mi tarea. Mi mensaje es que quiero mucho a esta kehila como a las kehilot de Sudamérica en las que trabajé, y que creo que lo importante es que busquemos siempre el común denominador dentro de las diferencias que existen. Estoy agradecido por la forma en la que me recibieron a nivel tanto personal como, especialmente, en el profesional.

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