Las multitudes ya están pasando por el noveno día de negociaciones, sin inmutarse por la promesa del presidente Hosni Mubarak de no busca la re elección al fin de su término. El ejército había elevado una declaración previamente en la que decía que no utilizaría violencia contra los manifestantes y expresando que entendía las “demandas legítimas” de la gente.
El ejército egipcio les imploró públicamente a los manifestantes hoy que dejen las calles y ayuden a devolverle la estabilidad a Egipto, mientras las multitudes se juntan en la Plaza Tahrir del Cairo en el noveno día de protestas.
“Las fuerzas de la armada los están llamando. Ustedes empezaron expresando sus demandas y son los que pueden restaurar la vida normal”, dijo un vocero militar en una declaración televisada. También agregó que el mensaje y las demandas de la gente habían sido escuchadas.
El ejército había elevado una declaración previamente en la que decía que no utilizaría violencia contra los manifestantes y expresando que entendía las “demandas legítimas” de la gente.
Los manifestantes comenzaron a juntarse hoy temprano para intentar echar al presidente egipcio, Honsni Mubarak, con un mensaje claro: “Nosotros no nos iremos, él se irá”.
Los cánticos surgieron de los voceros que estaban en la plaza mientras los manifestantes empezaban a reagruparse por el día, sin haber sido persuadidos por las declaraciones de Mubarak en cadena nacional anoche, en las que decía que no se postularía para un sexto término en el gobierno.
Al menos 1.500 personas, incluyendo miembros de los partidos opositores, estaban en la plaza central, que se ha convertido en punto de foco de los manifestantes y atrajo a cientos de miles ayer. Muchos han acampado en carpas y bajo frazadas, determinados a estar hasta que Mubarak se vaya.
Allí también se leen carteles de 20 metros que dicen: “El pueblo reclama la caída del régimen”.
Muchos negocios se mantienen cerrados pero algunos clientes dijeron ayer que varios bancos estaban trabajando y dando dinero normalmente.
Muchos egipcios viven con el dinero justo y sienten la presión mientras que las protestas que demandan que Mubarak se haga a un lado se esparcen por todo el país, alterando los servicios que van desde proveeduría de comida hasta cajeros automáticos.
A pesar de que los servicios de mensaje de texto estaban andando mal, los mensajes de circulación masiva estaban llegando. Uno que llegó hoy decía: “Las fuerzas armadas están preocupadas por su seguridad y bienestar y no usarán la violencia contra el gran pueblo”.
Estaba reiterando la posición anunciada el lunes.

