La Casa Blanca aumentó la presión sobre el presidente egipcio, Hosni Mubarak, para que actúe con rapidez ante las protestas masivas que desde hace siete días se registran en ese país y advirtió que nombrar un nuevo gobierno no fue suficiente para atender el reclamo de la gente.
Pese a que el gobierno egipcio sigue en la cuerda floja, funcionarios estadounidenses desaconsejaron al presidente Barack Obama a que pida la renuncia de Mubarak y dijo que el pueblo egipcio debe decidir el camino a seguir.
Después de un fin de semana en el que Mubarak nombró a un nuevo vicepresidente, pero se mantuvo en el poder en El Cairo, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, declaró: "No se trata de citas, se trata de acciones".
"Obviamente hay mucho trabajo por hacer… La forma en que se ve Egipto y funciona debe cambiar", dijo Gibbs.
Estados Unidos quiere una transición ordenada en Egipto, que incluye las negociaciones con una amplia muestra representativa de los grupos de Egipto, con elecciones libres y justas y los cambios constitucionales para permitir un proceso más abierto y democrático.
Mientras tanto, el secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, un ex ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, quien tiene el apoyo de los manifestantes pidió un "cambio de régimen pacífico".
"Debemos encontrar una manera de avanzar y llevar a cabo la transición de poder en una forma conciliadora", dijo el dirigente, según consignó el portal de noticias Ynet.
GB
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