Los servicios de seguridad libaneses arrestaron a tres miembros del grupo cercano al primer ministro, Saad Hariri, que se quedó sin chances de continuar en el poder luego de que el presidente Michel Suleiman anunció que había elegido el empresario multimillonario y ex primer ministro Najib Mikati a formar el nuevo gobierno.
Uno de los detenidos fue identificado como Hussam Trabulsi, responsable de la seguridad de Hariri.
Durante su detención Trabulsi estaba en posesión de armas y municiones, y el primer ministro Hariri está supervisando personalmente su liberación.
En tanto, la organización Hezbollah se prepara para elegir a su candidato a primer ministro tras la caída del gobierno Hariri por la dimisión el 12 de enero de los ministros del bloque de la organización terrorista.
Hezbollah dejó el Gobierno en rechazo a la investigación del Tribunal Especial para el Líbano (TEL) encargado de juzgar a los responsables del asesinato del ex primer ministro y padre de Saad, Rafic Hariri.
La designación del Mikati permite a Hezbollah el armado y control del gobierno.
La coalición de Hariri tenía el control del Parlamento después de las elecciones legislativas de 2009, pero con el cambio de los aliados del sunita Mitaki y de los del líder druso Walid Jumblat, Hezbollah tiene ahora la mayoría parlamentaria.
Por ahora, el presidente Michel Suleiman anunció que había elegido el empresario multimillonario y ex primer ministro Najib Mikati a formar el nuevo gobierno.
Mikati, que es respaldado por Irán y aliado de Hezbollah, obtuvo una mayoría de apoyo del Parlamento en dos días de votación, derrotando a Hariri, respaldado por Occidente.
De acuerdo a lo consignado por el portal de noticias Ynet, lo ocurrido desató un día de furia porque los sunitas comenzaron a quemar neumáticos y una camioneta perteneciente a Al-Jazeera para protestar contra el creciente poder del grupo chiíta.
El derrocado PM Hariri pidió a sus seguidores, miles de los cuales se unen en contra de Hezbollah, que eviten la violencia.
“Hoy en día se que el pueblo está enojado, y entiendo su grito de rabia. Pero su rabia no debe dar lugar a medidas que van en contra de nuestra moral", dijo Hariri en un discurso. "Vamos a proteger la soberanía del Líbano juntos", añadió.
Mientras tanto, el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, pronunció un discurso en el que envió una advertencia a sus rivales sunitas. "Estos son días cruciales y sensibles en el Líbano. Es una batalla entre las fuerzas de los que tienen razón y los que están equivocados", dijo Nasrallah.
También hizo un ataque directo a Hariri y sus partidarios: "Acusar a Hezbollah de tratar de gobernar el país y forzar su propia elección de primer ministro es la mentira más grande. Nunca buscó el poder, todo lo que interesa es la defensa del país”.
En tanto, Mikati, de 55 años, magnate de las telecomunicaciones y cuya fortuna alcanza los 2.500 millones de dólares, según la revista Forbes, deberá enfrentar el delicado problema del TEL.
El Hezbollah quiere que el gobierno cese toda cooperación con el TEL, suspendiendo el financiamiento libanés y retirando los jueces libaneses.
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